Bajo la tierra de Pompeiopolis, en el norte de la actual Turquía, los arqueólogos han descubierto durante la campaña de 2026 alrededor de 105 metros cuadrados de mosaico romano. La superficie pertenece a la nave central de una gran basílica y ni siquiera ha sido excavada por completo.
El mosaico, fechado provisionalmente en el siglo IV, combina tramas geométricas, nudos, círculos y motivos vegetales ejecutados con teselas de distintos colores. Su estado de conservación permite seguir el dibujo con una nitidez poco habitual. Sobre él trabaja ahora un equipo que no solo retira la tierra: consolida cada zona descubierta para evitar que la exposición destruya lo que el subsuelo ha protegido durante siglos.
La misma excavación ha entregado otra pieza mucho más pequeña y, sin embargo, capaz de cambiar la lectura del edificio: una cabeza de Eros fechada en la segunda mitad del siglo II. Entre ambos hallazgos hay casi doscientos años de diferencia. Juntos revelan que el lugar no nació como lo vemos en su fase tardía; fue transformándose con la ciudad.

Un mosaico de 105 metros cuadrados bajo la basílica
Las excavaciones en la basílica comenzaron en 2025 y continuaron en 2026 con trabajos de documentación y conservación. La información difundida por el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía indica que el pavimento descubierto se extiende por la nave central y que su excavación todavía no ha concluido.
Los investigadores sitúan una primera fase monumental hacia 150-160 d. C. y reconocen reformas posteriores que modificaron el espacio, sus recorridos y su función.
Los mosaicos permiten leer una de esas transformaciones. Cubrir una sala de estas dimensiones exigía preparar la base, seleccionar materiales, diseñar la composición y coordinar el trabajo de especialistas.
La cabeza de Eros que apareció junto al espacio cristiano
La cabeza de Eros apareció en el sector identificado como pastoforio, una estancia lateral relacionada con la organización litúrgica de las basílicas cristianas. La pieza, sin embargo, se fecha en la segunda mitad del siglo II, mucho antes de la fase episcopal de la ciudad.

Ese desfase no es una contradicción. Los edificios de las ciudades antiguas acumulaban materiales, reformas y reutilizaciones. Una escultura podía romperse, desplazarse o integrarse en un contexto posterior. Lo seguro es el lugar del hallazgo y la datación preliminar de la cabeza; todavía habrá que precisar cómo llegó allí y a qué programa escultórico perteneció originalmente.
La pieza devuelve al edificio una etapa anterior, vinculada al lenguaje artístico de la Pompeiopolis imperial. Eros, divinidad del deseo y del amor, aparece aquí separado del cuerpo, con el rostro infantil y el mármol marcado por el paso del tiempo.
Pompeiopolis: la ciudad fundada por Pompeyo
Esta Pompeiopolis no debe confundirse con Soli-Pompeiopolis, la ciudad de Cilicia situada en la costa mediterránea. El yacimiento excavado ahora se encuentra junto a Taşköprü, en la provincia turca de Kastamonu, sobre la colina de Zımbıllı Tepe y el valle del río Gökırmak, el antiguo Amnias.
La ciudad fue fundada por Cneo Pompeyo Magno hacia 65-64 a. C., después de sus campañas en el Ponto. Formaba parte de la reorganización romana de los territorios vencidos y ocupaba una vía de comunicación capaz de conectar el interior de Anatolia con la región del mar Negro. El nombre del general quedó incrustado en el paisaje.
La elección del emplazamiento respondía a una lógica territorial: controlar el valle, concentrar población y articular una región que Roma acababa de reorganizar. En otros artículos de El Reto Histórico hemos contado la dimensión militar y política de Pompeyo, como en la historia del ataque de los piratas cilicios contra Roma, uno de los conflictos que precedieron a su ascenso oriental.

De fundación romana a metrópoli de Paflagonia
Pompeiopolis creció hasta convertirse en uno de los principales centros urbanos de Paflagonia. La investigación arqueológica y epigráfica muestra su especial importancia durante los siglos II y III. La ciudad disponía de edificios monumentales, calles porticadas, complejos termales y residencias ricamente decoradas.
Una figura resulta especialmente significativa: Cneo Claudio Severo, gobernador y miembro de una familia destacada de la ciudad, llegó a convertirse en yerno del emperador Marco Aurelio. Las inscripciones lo presentan como patrono y benefactor. Esa relación con la élite imperial ayuda a comprender la escala de la monumentalización urbana durante la segunda mitad del siglo II.
La cabeza de Eros pertenece precisamente a ese horizonte cronológico. No demuestra por sí sola que procediera de una residencia concreta ni identifica a su propietario, pero encaja en una ciudad capaz de importar, encargar y exhibir escultura de calidad. El mosaico del siglo IV muestra que esa inversión monumental continuó transformándose cuando el mundo romano entraba en la Antigüedad tardía.

La ciudad que cambió de religión sin desaparecer de inmediato
En el siglo V, Pompeiopolis aparece vinculada a la organización episcopal cristiana.
La palabra «basílica» exige aquí cuidado. En el mundo romano podía designar un edificio público de funciones civiles y judiciales; más tarde, la misma forma arquitectónica fue adoptada por el cristianismo. La excavación deberá precisar cómo se sucedieron las fases y qué partes corresponden a cada momento
Ese tránsito encuentra paralelos en otros puntos de Anatolia. La basílica sumergida de San Neófito en Nicea muestra de otro modo cómo la arquitectura cristiana quedó incorporada al paisaje arqueológico de las antiguas ciudades romanas.
Una ciudad que sigue emergiendo tesela a tesela
Pompeiopolis ya era conocida por sus monumentos, inscripciones y mosaicos. El nuevo hallazgo amplía una historia arqueológica de décadas y añade una superficie excepcional a la basílica. Su interés reside en la escala y, sobre todo, en la posibilidad de relacionar varias vidas de un mismo edificio.
Los grandes pavimentos romanos conservados en Anatolia, como los mosaicos de Zeugma o el mosaico de los trabajos de Hércules, demuestran hasta qué punto una superficie decorada puede reconstruir la cultura visual de una ciudad. En Pompeiopolis, la investigación añade otra dimensión: bajo el mismo techo aparecen un Eros del siglo II, un suelo del IV y la memoria de una sede episcopal del V.
Fuentes y bibliografía
Fuente principal e imágenes de la campaña: «Kastamonu’da Dev Roma Mozaiği ve Eros Başı Bulundu», Arkeofili, 7 de septiembre de 2026, a partir de la información del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía.
BARAN, A. Kadir, «Pompeiopolis in Paphlagonia», Belleten, 66, 2002, pp. 819-838.
Dirección Provincial de Cultura y Turismo de Kastamonu: información institucional sobre Pompeiopolis.
Deutsche Forschungsgemeinschaft: proyecto interdisciplinar de investigación arqueológica de Pompeiopolis.
Imágenes históricas: vistas y fragmentos arquitectónicos publicados por Victor Langlois en 1861 y Edwin John Davis en 1879, conservados en Wikimedia Commons y en dominio público.
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