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Los Pueblos del Mar y el colapso de la Edad del Bronce: qué sabemos realmente

El viejo relato tenía la ventaja de ser simple: un conjunto de invasores apareció y acabó con las grandes civilizaciones del Mediterráneo oriental.

Hacia 1200 a. C., el Mediterráneo oriental atravesó una transformación de enorme alcance. El Imperio hitita desapareció, Ugarit fue destruida, los palacios micénicos dejaron de funcionar y varias redes políticas y comerciales del Bronce Final se fragmentaron. Durante buena parte del siglo XX, una explicación adquirió una fuerza casi irresistible: los Pueblos del Mar habrían irrumpido desde el Mediterráneo, arrasando ciudades y provocando el llamado colapso de la Edad del Bronce.

La imagen es poderosa. También es demasiado sencilla. La investigación de las últimas décadas ha puesto en duda que exista una única causa capaz de explicar lo sucedido. No todos los centros fueron destruidos al mismo tiempo, algunas supuestas devastaciones ni siquiera están bien documentadas y, en determinados lugares, las comunidades continuaron viviendo, comerciando y reorganizándose.

Al mismo tiempo, los estudios paleoclimáticos han reforzado la evidencia de episodios de sequía severa en partes del Mediterráneo oriental. El resultado ya no es la historia de unos invasores que derriban un mundo estable. Es la de varios sistemas políticos sometidos a presiones simultáneas y desiguales.

¿Quiénes eran realmente los Pueblos del Mar?

La expresión Pueblos del Mar es moderna. Agrupa a varios colectivos mencionados en inscripciones egipcias de finales del siglo XIII y comienzos del XII a. C., especialmente durante los reinados de Merenptah y Ramsés III. Entre los nombres transmitidos aparecen los Shardana, Shekelesh, Peleset, Tjekker, Denyen, Weshesh y también los Tursha o Teresh. Estos últimos han sido relacionados por algunos autores con el Tarshish de las fuentes bíblicas y, a través de esa identificación, con Tarteso, aunque se trata de una hipótesis discutida. Otro de esos grupos, los Shardana, también sirvió como tropa al servicio de los faraones.

El problema comienza cuando esa relación de nombres se transforma en un solo pueblo, una coalición estable o una migración perfectamente organizada. Las fuentes egipcias no permiten reconstruir con tal precisión quiénes eran todos esos grupos, de dónde procedían ni si actuaron siempre de manera coordinada.

En Medinet Habu, el templo funerario de Ramsés III, los relieves e inscripciones presentan al faraón derrotando a enemigos llegados por tierra y por mar. Su objetivo no era ofrecer un análisis neutral de una crisis mediterránea. Debían representar el poder del faraón y su capacidad para restaurar el orden frente al caos. Las campañas no tienen por qué ser imaginarias; lo que debemos evitar es leer su propaganda como una crónica completa del final de la Edad del Bronce.

Peleset entre los Pueblos del Mar de Medinet Habu
Prisioneros representados con el característico tocado de plumas en los relieves de Ramsés III. Se los identifica habitualmente con los Peleset. Fuente: Medinet Habu.

El problema de las ciudades supuestamente arrasadas

Durante décadas se elaboraron mapas con decenas de ciudades destruidas alrededor de 1200 a. C. La acumulación de puntos parecía demostrar una catástrofe casi simultánea. Sin embargo, la revisión estratigráfica y cronológica de muchos yacimientos ha cambiado esa imagen.

El arqueólogo Jesse Millek revisó 153 episodios de destrucción atribuidos a ese periodo y concluyó que 94, aproximadamente un 61 %, estaban mal fechados, se habían supuesto sin pruebas suficientes o se repetían en la bibliografía a partir de citas que no se correspondían con los informes originales de excavación.

Eso no elimina la crisis.

Pilos, Ugarit y otros centros sí muestran destrucciones reales, y los sistemas palaciales micénicos desaparecieron. Lo que cambia es la escala y la sincronía. La arqueología revela episodios diferentes repartidos a lo largo de décadas, con causas que no siempre pueden identificarse. Algunas comunidades fueron abandonadas; otras se reconstruyeron o modificaron su organización. El término «colapso» describe la desaparición de determinados sistemas estatales, pero no equivale a la desaparición de la población ni a un hundimiento absoluto de toda la vida mediterránea.

Micenas y el colapso de la Edad del Bronce
Puerta de los Leones de Micenas, acceso monumental a uno de los principales centros palaciales micénicos. Fuente: Smarthistory.

Ugarit: guerra, hambre y presión fiscal

Ugarit, en la costa de la actual Siria, ofrece uno de los casos mejor documentados.

Fue una ciudad integrada en redes comerciales internacionales y vinculada políticamente al Imperio hitita. Su destrucción a comienzos del siglo XII a. C. es real, pero las tablillas encontradas en sus archivos muestran que los problemas anteriores a su caída no se reducían a una amenaza militar.

Los documentos estudiados por Yoram Cohen y Eduardo Torrecilla indican que Ugarit soportaba obligaciones de entrega de cereal al poder hitita. Según su análisis, aquellas exigencias pudieron agravar la escasez alimentaria sufrida por el reino poco antes de su desaparición. La ciudad estaba sometida a tensiones económicas y de abastecimiento en el mismo periodo en que también afrontaba amenazas marítimas.

Ugarit durante el colapso de la Edad del Bronce
Restos arqueológicos de Ugarit en Ras Shamra, en la costa de la actual Siria. La ciudad fue destruida a comienzos del siglo XII a. C. Fuente: UASV.

La combinación resulta más reveladora que una explicación basada exclusivamente en invasores externos. Una sociedad puede resistir una guerra, una mala cosecha o una obligación fiscal extraordinaria; soportar las tres presiones a la vez es un problema diferente.

Las propias tablillas de Ugarit permiten escuchar desde dentro: registran movimientos de cereal, obligaciones, comunicaciones diplomáticas y peticiones de ayuda.

Frente a la imagen espectacular de las murallas en llamas, estos textos muestran el desgaste previo de una administración que todavía escribía y daba órdenes mientras se estrechaban sus márgenes de actuación.

Tablilla de Ugarit y el colapso de la Edad del Bronce
Fragmento de una tablilla ugarítica con parte del ciclo de Baal, hallada en Ras Shamra en 1931. Fuente: Musée du Louvre.

La sequía vuelve al centro del debate

La hipótesis climática tampoco es nueva. Los análisis de polen procedente del mar de Galilea ya habían identificado una fase especialmente seca entre aproximadamente 1250 y 1100 a. C. en el Levante meridional. Sin embargo, relacionar clima e historia exige precisión: una tendencia regional hacia la aridez no demuestra por sí misma qué ocurrió en cada palacio, ciudad o comunidad.

Un estudio publicado en Nature en 2023 aportó una resolución cronológica poco habitual. El equipo de Sturt W. Manning analizó el crecimiento y los isótopos estables de enebros procedentes de Gordion, en Anatolia central, e identificó tres años consecutivos de sequía extrema hacia 1198-1196 a. C., coincidentes con la fase final del Estado hitita.

Los autores fueron prudentes: la sequía pudo contribuir a superar la capacidad de adaptación y almacenamiento del sistema, pero no establecieron una causalidad única. De hecho, Hattusa parece haber sido vaciada por la administración antes de ser incendiada, un dato que obliga a abandonar la antigua imagen de una capital simplemente tomada por asalto. Para comprender el territorio de aquel Estado también puede consultarse nuestra guía sobre los principales lugares del Imperio hitita.

En julio de 2026, Katherine Power y Qiong Zhang añadieron otra pieza al debate desde Science Advances. Mediante la simulación climática EC-Earth3-Tr8K reconstruyeron la evolución hidroclimática regional a lo largo de ocho milenios. El modelo reproduce una aridificación gradual impulsada por cambios orbitales y muestra cómo los episodios extremos podían intensificarse cuando distintas oscilaciones naturales del Atlántico coincidían.

Sequía y colapso de la Edad del Bronce hitita
Registro de crecimiento de enebros de Gordion que identifica tres años consecutivos de sequía extrema hacia 1198-1196 a. C. Fuente: Manning et al., Nature, 2023.
Registros climáticos del colapso de la Edad del Bronce

Comparación de registros paleoclimáticos y distribución de las zonas secas del Mediterráneo oriental entre 1300 y 900 a. C. Fuente: Power y Zhang, Science Advances, 2026.
Aridificación mediterránea y colapso de la Edad del Bronce

Esquema de mecanismos atmosféricos y oceánicos relacionados con la aridificación del Mediterráneo oriental. Fuente: Power y Zhang, Science Advances, 2026.

El estudio consiste en explicar físicamente por qué algunas sequías pudieron resultar especialmente intensas sobre un fondo ya más seco. La propia distribución geográfica obliga a evitar automatismos: el Levante muestra una aridificación persistente, mientras partes de los Balcanes y Anatolia presentan respuestas diferentes por la reducción de la evapotranspiración asociada al enfriamiento.

¿Y si no hubo una sola causa?

La explicación más prudente es hoy multicausal. Sequías, escasez de alimentos, tensiones fiscales, conflictos internos, guerras, migraciones, alteraciones comerciales y crisis de legitimidad pudieron interactuar de maneras distintas según cada región.

Las sociedades del Bronce Final estaban profundamente conectadas. Metales, cereal, productos de lujo, diplomacia, matrimonios dinásticos y tributos circulaban entre Egipto, Anatolia, Siria, Chipre y el Egeo. Esa interdependencia generaba prosperidad, pero también vulnerabilidad.

El pecio de Uluburun, hundido en el siglo XIV a. C., permite visualizar aquel mundo: transportaba cobre, estaño, vidrio, cerámica y objetos procedentes de regiones muy distantes. La economía palacial dependía de redes capaces de llevar recursos y noticias a través de miles de kilómetros. Cuando varios puntos esenciales fallaban al mismo tiempo, el daño podía propagarse.

Comercio mediterráneo antes del colapso de la Edad del Bronce
Reconstrucción del cargamento del pecio de Uluburun, ejemplo de las amplias redes comerciales del Bronce Final. Fuente: Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum, fotografía difundida por World History Encyclopedia.

El análisis de redes publicado en 2024 por Igor Linkov y sus colaboradores introduce aquí un matiz importante. Su modelo considera que la red del Mediterráneo oriental era bastante robusta: la caída de un solo nodo no bastaba para provocar el colapso regional. Sin embargo, determinadas interrupciones simultáneas de dos nodos sí podían generar fallos en cascada. No demuestra exactamente cómo sucedió la crisis histórica, pero ofrece un mecanismo plausible para comprender por qué varias perturbaciones combinadas resultan mucho más peligrosas que una sola.

Los Pueblos del Mar existieron, pero no explican todo

Negar que los Pueblos del Mar fueran la causa única no implica negar su existencia histórica. Las inscripciones egipcias documentan conflictos con grupos identificados mediante esos nombres, y en varias regiones hubo movimientos de población y transformaciones culturales durante los siglos XIII y XII a. C.

La cuestión es si podemos atribuirles la destrucción de todo el sistema del Bronce Final. La evidencia actual no permite hacerlo. Muchas destrucciones no fueron simultáneas, algunas no existieron como tales y varios centros atravesaron procesos de cambio sin una devastación militar identificable. Además, la crisis afectó de manera diferente a cada región.

El viejo relato tenía la ventaja de ser simple: un conjunto de invasores apareció y acabó con las grandes civilizaciones del Mediterráneo oriental. La arqueología actual ofrece una explicación menos espectacular, pero históricamente más sólida. Hacia 1200 a. C. no se produjo una única caída. Se desarrolló una serie de transformaciones conectadas en las que guerra, movilidad, clima, economía y política se combinaron de forma desigual.

Un colapso que también fue transformación

Después de 1200 a. C. no comenzó un vacío.

En el Egeo desaparecieron los palacios micénicos, pero continuaron existiendo comunidades. En el Levante surgieron nuevas configuraciones políticas y culturales. Chipre mantuvo en algunos lugares una actividad considerable. En Anatolia, la desaparición del gran Estado hitita fue seguida por entidades políticas neohititas en Siria y Anatolia sudoriental.

La palabra «colapso» describe bien la desaparición de determinadas estructuras estatales y administrativas. Describe peor la experiencia de todas las poblaciones que atravesaron la transición. Las personas continuaron cultivando, comerciando, desplazándose, formando nuevas comunidades y reinterpretando viejas identidades.

Quizá por eso el final de la Edad del Bronce sigue siendo uno de los grandes laboratorios históricos para estudiar cómo responden las sociedades complejas cuando varias presiones coinciden. Los Pueblos del Mar forman parte de esa historia. Convertirlos en la explicación total nos hace perder precisamente lo más interesante del problema: la interacción entre vulnerabilidad, adaptación y cambio en un mundo profundamente interconectado.

Hattusa y el colapso de la Edad del Bronce
Puerta de los Leones de Hattusa, capital del Imperio hitita en Anatolia central. Fuente: MCAD Library.

Fuentes y bibliografía

MILLEK, Jesse Michael: Destruction and Its Impact on Ancient Societies at the End of the Bronze Age, Lockwood Press, 2023.

COHEN, Yoram y TORRECILLA, Eduardo: «Grain Tribute in Hittite Syria and the Fall of Ugarit», Bulletin of the American Society of Overseas Research, 389, 2023, pp. 65-73. DOI: 10.1086/724269.

MANNING, Sturt W. et al.: «Severe multi-year drought coincident with Hittite collapse around 1198-1196 bc», Nature, 614, 2023, pp. 719-724. DOI: 10.1038/s41586-022-05693-y.

LINKOV, Igor et al.: «Are civilizations destined to collapse? Lessons from the Mediterranean Bronze Age», Global Environmental Change, 84, 2024, 102792. DOI: 10.1016/j.gloenvcha.2023.102792.

POWER, Katherine y ZHANG, Qiong: «Holocene ocean-atmosphere coupling and Mediterranean sensitivity to Atlantic circulation: Lessons from the Late Bronze Age collapse», Science Advances, 12, 2026, eaed5439. DOI: 10.1126/sciadv.aed5439.


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Redacción

Equipo de Redacción / Notas de Prensa / Agencias
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