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Estebanico, el primer africano en América

Estebanico, también conocido como Estevanico, Esteban, Esteban el Negro o Esteban el Moro

Estebanico (o Estevanico) era originario de Azemmour, una pequeña localidad que aquel entonces formaba parte del Reino de Fez, pero que durante su infancia había sido ocupada por Portugal (desde 1513).

Estebanico
Mural en su ciudad natal, Azemmur

El africano llegó a España, no se sabe cómo ni cuándo, pero antes de 1527 siendo convertido al cristianismo y pasando a formar parte de la servidumbre de un noble bejarano llamado Andrés Dorantes de Carranza; que posiblemente lo compró a los portugueses. Para 1527 ya se encontraba embarcado en la desgraciada expedición de Pánfilo de Narváez, junto a su amo. De los más de 300 hombres que zarparon en junio de 1527, de Sanlúcar de Barrameda, sobrevivirían solamente 4, él fue uno de ellos.

En el camino a las Américas un barco se perdió en un temporal, en la primera escala (en La Española) 140 hombres desertaron, pero los contratiempos no terminarían ahí. Tras pasar por Cuba y recuperar efectivos llegarían a mediados de abril de 1528, a la actual Bahía de Tampa, allí tomó posesión de las tierras en nombre del rey y se adentró por la costa hacia interior de la Florida buscando oro y riquezas. Pero la riqueza esperada no apareció.

Tras largas jornadas camino de los Apalaches, en las que pasaron penurias, hambre, sed, accidentes e innumerables ataques de nativos que les causaron muchas bajas —incluida la captura de varios de sus hombres por el cacique Hirrihigua—. El capitán español sacrificó a sus caballos, hizo construir cinco canoas para dejar Florida por río hacia el mar. Bordeando la costa trató de llegar a México, pero las frágiles embarcaciones no aguantaron el largo viaje y una fuerte tormenta, cerca del delta del Misisipi, volcó las embarcaciones. Narváez y la mayoría de sus acompañantes perecieron ahogados. Solamente sobrevivieron 15 personas.

Estebanico

Entre aquellos supervivientes estaba Estebanico. Meses después otra tormenta los arrojó a las costas de la actual isla de Galveston, frente a Texas. Tras recuperarse, en 1529, los supervivientes trataron de encontrar una ruta por tierra para llegar a Mexico con Dorantes al mando, Cabeza de Vaca no estaba en condiciones de continuar y lo dejaron atrás.

Varios murieron en aquella expedición de regreso a Nueva España, y el resto fueron capturados por nativos en la Bahía de San Antonio. Para otoño de 1530, solo Dorantes, Estebanico y Alonso del Castillo estaban vivos. Fueron tratados con dureza por sus captores, los vejaban y torturaban. Dorantes logró escapar dirigiéndose tierra adentro en donde encontró una aldea de la tribu Mariame  que lo acogió amistosamente. En la primavera de 1532 Estebanico y Castillo también lograron escapar y llegaron a la aldea de Dorantes.

Cuando ya llevaban un año residiendo en aquel poblado, en la primavera de 1533, se sorprendieron al ver aparecer a Cabeza de Vaca, que había sobrevivido como comerciante entre las diversas tribus de la zona. Los cuatro hombres no pudieron organizar una fuga hasta el otoño de 1534. Entonces llegaron a un poblado, de la tribu Avavares, en donde fueron recibidos como poderosos magos curanderos. Allí se quedaron hasta 1535, en donde Estebanico destacó por su capacidad para aprender los idiomas indígenas y el uso del lenguaje de señas.

Estebanico
Los cuatro supervivientes

Su reputación como magos les precedió, y fueron recibidos con hospitalidad dondequiera que llegaban. Continuaron su viaje en busca de la Nueva España siendo testigos de las diferentes culturas que habitaban aquellas tierras. En esta ruta, Estebanico, se hizo con una especie de “calabazas metálicas” que utilizaría en sus rituales como curandero desde entonces y con las que aparece en numerosas representaciones.

Al llegar al Río Grande, ante uno de los pueblos de la tribu Jumano, Estebanico y Castillo se adelantaron. Cuando los otros los alcanzaron, encontraron al africano rodeado de indios, que lo trataban como a un dios. Mientras descansaban en aquel poblado, los españoles, escucharon varias historias acerca de un grupo de ciudades repletas de riquezas que se conocían como las Siete Ciudades de Cibola. Continuaron su viaje, hasta que en marzo de 1536 se encontraron con una patrulla de exploradores españoles que los guiaron hasta la ciudad de México.

Estebanico
Escena de la película Cabeza de Vaca (1991)

Los cuatro hombres, incluido Estebanico, fueron bien recibidos por el virrey Antonio Mendoza, que estaba intrigado por su viaje, por las historias sobre lo que habían visto en el norte y especialmente si traían noticias de riquezas.

Tras recuperarse, Cabeza de Vaca se despidió de sus compañeros y regresó a España mientras Castillo y Dorantes se casaron y se establecieron en México. Estebanico fue vendido (o cedido, no se sabe con exactitud) al virrey Mendoza para que este lo utilizase como guía en una expedición que quería enviar al norte. Un fraile español, Fray Marcos de Niza, estaría a la cabeza de la misma.

Estebanico y Fray Marcos salieron de Culiacán el 7 de marzo de 1539. El 21 de marzo, Fray Marcos ordenó a Estebanico que se adelantase para asegurar el camino. Cuatro días más tarde, los mensajeros nativos volvieron con Fray Marcos para informar que Estebanico estaba a 30 días de camino de las ricas ciudades de Cibola y que pedía a Fray Marcos que se uniera a él.

Fray Marcos se dirigió hacia el norte, pero Estebanico no lo esperó. Cada vez que el fraile entraba en un pueblo nuevo, se encontraba con un mensaje del africano que le decía que había continuado. Fray Marcos lo persiguió durante semanas pero no pudo alcanzarlo. Estebanico se dirigió a través de la gran región desértica de Sonora y el sur de Arizona; fue el primer occidental en pisar lo que ahora es Arizona y Nuevo México.

Estebanico
Estebanico durante la expedición de Fray Marcos

Antes de cada travesía, Estebanico enviaba a su boticario para anunciar su llegada, la mayoría de los poblados ya lo conocían, pero en mayo llegó al pueblo Zuni de Hawikuh, la primera de las “Siete Ciudades de Cibola”. Allí no lo conocían. Mostró su “calabaza mágica”, pero el jefe no confió en Estebanico y ordenó que lo apresaran y que ejecutaran a todos sus acompañantes. Varios de los acompañantes, que eran nativos americanos, escaparon logrando alcanzar a Fray Marcos.

Tras recibir la noticia de la captura de Estebanico. En su informe a Mendoza, Fray Marcos afirmaba que había seguido viajando hacia el norte hasta Hawikuh, pero no entró al pueblo. En el informe ponía que era una ciudad inmensa, más grande que Ciudad de México y que parecía guardar enormes riquezas. Todo esto fue una mentira, el fraile al recibir la noticia de la caída del africano no se movió del lugar y remitió la misiva para excusarse. Lo peor no fue la mentira, sino que por culpa de este falso informe, Mendoza, creyó que había riquezas allí y envió la expedición de Coronado, con el propio fraile como guía.

Cuando Coronado llegó al pequeño pueblo de Hawikuh, supieron que Fray Marcos había estado mintiendo. También descubrieron que el jefe —Zuni— se había apropiado de los objetos personales de Estebanico; encontraron sus perros galgos, su vajilla y sus famosas calabazas de metal.

Estebanico
Coronado ante Hawikuh

Cuando se le preguntó al cacique por qué había matado a Estebanico, Zuni dijo que había afirmado que había un gran ejército detrás de él con muchas armas. Los jefes se reunieron en consejo y determinaron que era un espía y que era más seguro matarlo. Una vez muerto, cortaron su cuerpo en pequeños pedazos y distribuyeron las partes entre los jefes.

Todo lo que se sabe de Estebanico procede del informe que Cabeza de Vaca publicó tras su regreso a España titulado Naufragios así como los informes enviados a Mendoza por Fray Marcos. Incluso hay quién asegura que realmente no murió y se quedó a vivir entre los nativos como un hombre libre.

Estebanico
Estebanico en el Memorial de historia afroamericana de Texas

Fuentes:

Naufragios

Mora y Casarissa, Diego de. Los héroes y las maravillas del mundo: Dios, la tierra y los hombres. Anales del mundo desde los tiempos biblicos hasta nuestros dias, (Volumen 7)

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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