Bajo el edificio histórico del Ayuntamiento de Écija había otro suelo.
No pertenece al palacio actual ni a una construcción moderna: forma parte de la ciudad romana que permanece enterrada bajo buena parte del casco urbano. Las excavaciones desarrolladas desde abril en el subsuelo de la Casa Consistorial han sacado a la luz un nuevo mosaico del que se conservan aproximadamente 40 metros cuadrados.
El pavimento se fecha provisionalmente en la primera mitad del siglo III d. C.
Y no ha aparecido solo.
En unos 250 metros cuadrados excavados se han documentado también restos de unas termas, grandes basamentos de columnas y cerca de 2.000 fragmentos cerámicos que están ayudando a reconstruir la cronología del conjunto.
En cualquier otra ciudad, cuarenta metros cuadrados de mosaico romano constituirían por sí solos una noticia excepcional.
En Écija plantean además otra pregunta.
¿Por qué continúan apareciendo tantos?

Veinte mosaicos en apenas veinticinco años
La antigua Écija fue Colonia Augusta Firma Astigi, una de las grandes ciudades de la Bética.
Su subsuelo lleva décadas demostrando hasta qué punto aquella prosperidad se tradujo también en arquitectura doméstica.
Según el arqueólogo municipal Sergio García-Dils, durante los últimos veinticinco años se han localizado en la ciudad aproximadamente veinte mosaicos. De todos ellos se conservan unos 400 metros cuadrados, aunque las partes supervivientes corresponderían a pavimentos cuya extensión original pudo rondar en conjunto el millar de metros cuadrados.
No estamos, por tanto, ante una sucesión casual de pequeños fragmentos.
En 2017, Sebastián Vargas Vázquez, Guadalupe López Monteagudo y el propio García-Dils publicaron Mosaicos romanos de Écija (Sevilla), el volumen XIV del Corpus de Mosaicos Romanos de España.

La existencia de un corpus monográfico da una idea de la dimensión alcanzada por los hallazgos: los pavimentos de Astigi constituyen por sí mismos un conjunto arqueológico susceptible de ser estudiado de manera sistemática.
El Museo Histórico Municipal los considera hoy uno de los conjuntos de mosaicos más importantes del Occidente romano por su calidad, variedad y dimensiones. La comparación con otros grandes espacios públicos romanos, como las Termas de Caracalla, ayuda a entender que el lujo no se limitaba a la vivienda privada.
El nuevo pavimento encontrado bajo el Ayuntamiento entra ahora en esa historia. Para comparar cómo se interpreta la decoración musiva en otros contextos del mundo romano, puede consultarse también nuestro artículo sobre el mosaico romano de Las Marcas.
Las casas que podían permitirse estos suelos
Un mosaico no era simplemente una solución para cubrir una habitación. Su diseño, tamaño y ejecución podían formar parte de la representación social del propietario de una casa.
En Écija, esa capacidad económica tiene una explicación histórica importante.
Astigi disfrutó del estatuto de colonia y se convirtió en uno de los principales centros urbanos del valle del Genil. Su prosperidad estuvo estrechamente vinculada a la extraordinaria actividad económica de la Bética y, particularmente, a la producción y comercialización del aceite de oliva.

Sergio García-Dils relaciona la abundancia de grandes residencias decoradas con la presencia en Astigi de propietarios con considerable capacidad económica, enriquecidos mediante ese comercio.
La monumentalización de una vivienda decía algo sobre quien vivía en ella.
Columnas, mármoles, pinturas y mosaicos eran también una forma de mostrar posición.
El hallazgo del Ayuntamiento parece reforzar ese panorama. Cerca del nuevo mosaico han aparecido grandes basamentos de columnas y estructuras termales.
La excavación no ha terminado, por lo que resulta prematuro reconstruir completamente el edificio romano al que pertenecieron.
Pero los restos están apareciendo dentro de un contexto urbano caracterizado precisamente por residencias de notable riqueza.
Una ciudad pendiente de las modas del Imperio
Hay otra cuestión especialmente interesante. Los mosaicos de Écija no destacan solo por su número.
También por su variedad.
El corpus de Vargas, López Monteagudo y García-Dils estudia precisamente esa producción dentro del marco histórico y cultural de la ciudad romana. El conjunto muestra que Astigi participaba de repertorios decorativos compartidos con otros territorios del Imperio.
García-Dils lo ha resumido estos días de una manera especialmente gráfica: la Astigi romana era una ciudad con acceso a las modas.
Los propietarios podían encargar complejos motivos geométricos y figurativos, personajes mitológicos, animales, plantas y escenas cuya elaboración requería un trabajo considerable.
Según el arqueólogo municipal, Écija habría contado con un taller estable de teselas, frente al carácter frecuentemente itinerante de los artesanos especializados en este tipo de trabajo.
La propia ciudad podía disponer, por tanto, de una infraestructura artesanal capaz de responder a una demanda continuada de pavimentos decorativos.

García-Dils calcula que un decímetro cuadrado de decoración geométrica puede contener alrededor de un centenar de teselas. En las composiciones figurativas más precisas la densidad puede alcanzar unas cuatrocientas en la misma superficie. Y no todas son de piedra.
En los mosaicos astigitanos existen también teselas realizadas con pasta vítrea, capaces de aportar colores y efectos luminosos difíciles de conseguir mediante materiales pétreos.

Y esta vez también apareció un suelo todavía más caro
El mosaico no fue además el único pavimento de lujo documentado durante la campaña.
Los arqueólogos han localizado también un suelo doméstico de taracea de mármol compuesto con fragmentos procedentes de distintos puntos de la cuenca mediterránea.
Según el equipo arqueológico, frente al gran número de restos de mosaicos localizados históricamente en Écija, solo se han identificado dos pavimentos de este tipo. Eso permite medir diferentes niveles de lujo dentro de las propias residencias romanas.

El mosaico ya ha salido del subsuelo
El hallazgo bajo el Ayuntamiento plantea finalmente un problema práctico.
El equipo realizó primero trabajos de consolidación con resinas y adhesivos. Después el pavimento fue levantado en distintos paneles para poder trasladarlo y continuar su tratamiento en un inmueble municipal acondicionado para los trabajos arqueológicos.
La restauradora Azahara Lora y los arqueólogos Carmen Andújar y Pedro Gómez forman parte del equipo encabezado por García-Dils.
Ahora queda decidir dónde terminará. Una posibilidad es que pase a formar parte de los fondos del Museo Histórico Municipal. La otra es integrarlo nuevamente dentro del edificio consistorial.
Todavía no existe una decisión definitiva. Mientras tanto, la excavación continúa.
Fuentes
VARGAS VÁZQUEZ, Sebastián; LÓPEZ MONTEAGUDO, Guadalupe; GARCÍA-DILS DE LA VEGA, Sergio, Mosaicos romanos de Écija (Sevilla), Corpus de Mosaicos Romanos de España XIV, CSIC, 2017. https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=839455
LÓPEZ MONTEAGUDO, Guadalupe et al., «Hallazgo de nuevos mosaicos en Écija (Sevilla)», ROMULA, nº 9, pp. 247-288.
Agencia EFE, «Hallazgo de otro mosaico romano dota a Écija de una de las mayores colecciones del Imperio», 4 de septiembre de 2026. https://efe.com/andalucia/2026-09-04/hallazgo-de-otro-mosaico-romano-dota-a-ecija-de-una-de-las-mayores-colecciones-del-imperio/
Museo Histórico Municipal de Écija, Salas de Arte Romano.
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