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El papel de la mujer en el arte de la costura en la Edad Moderna

Una aproximación femenina al arte sartorial

La mujer estaba plenamente integrada en la vida laboral cotidiana de la Edad Moderna ha sido subrayado por la reciente historiografía, que ha puesto de relieve el papel activo tanto de las viudas procedentes de estamentos populares en la dirección de talleres, tiendas comerciales, etc.

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Johannes Vermer, La encajera, 1669, Museo del Louvre, París.

La mano de obra femenina

Las viudas toman el relevo en la dirección de la unidad domestica y, por tanto, en la del oficio textil. La viudedad representa un hito crucial en la vida de una artesana, pues en él confluyen la necesidad de recapitular un pasado contable y la de planear un futuro bastante incierto. De esta manera, la aparición de nombres femeninos encontrados en los libros de las Tachas reales del siglo XVI obliga a recapacitar sobre el papel femenino en los talleres de costura españoles.

En las zonas rurales era necesaria la mano de obra femenina para el desarrollo de las tareas domésticas, agrícolas y artesanales. En la fase anterior a la Revolución Industrial o proto-industrialización coexistió el trabajo de múltiples mujeres. Unas se dedicaban al tejido de telas, otras al bordado y a la confección de vestidos.

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Anónimo, El trabajo de los tintoreros, miniatura del siglo XV, British Library, Londres.

Estas mujeres satisfacían los deseos de enriquecimiento de un comerciante, a menudo fabricante, que las controlaba totalmente, les proporcionaba materia prima y les remuneraba por el trabajo realizado, encargándose él después de la comercialización del producto fabricado. En centros urbanos también las mujeres trabajaban como costureras al servicio de un comerciante o del Maestro de un taller (generalmente familiar).

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Caspar Netscher, La encajera, 1662, The Wallace Collection, Londres

Los Libros de Tachas 

Además eran muchas las que regentaban el taller de su difunto marido. A propósito de la actividad femenina como costureras, los Libros de Tachas son un fiel testimonio de cuanto estoy señalando con sus alusiones a cuatro costureras que pertenecían a la parroquia de Santo Tomás: Elizabeth García, María de Varguer, Joana Hieromina y M. Ximenez en 1542 y a algunas torcedoras de seda como Yolanda Florenza. Otro testimonio lo constituye el libro de Suarez Figueroa, quien ha hablado acerca de la integración de las mujeres de los sastres en las labores del cosido:

El (sastre) da luego a mi señora en aprender ojales y en hacer foguillas, y tal vez se arremete a las camas de algún herreruelo, suplicando con su larga intención y corta práctica mas de dos ayudantes pertinentes.

La discriminación femenina

Con todo, es cierto que la mujer tenía un papel activo. Pero no menos cierto es que había una clara discriminación. Todavía en el siglo XVIII seguían encontrando las mujeres serias dificultades para ejercer el oficio legalmente, y en ocasiones, las mujeres se vieron obligadas a solicitar el permiso especial de las autoridades competentes para que les fuera posible no sola la confección sino también el corte de prendas (grado superior reservado al hombre).

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Giovanni Battista Moroni, El sastre, c. 1565-1570, National Gallery, Londres.

Resultado el activo papel de la mujer vinculada al sector de la confección señalando su reconocimiento como costureras más que como cortadoras, a continuación resulta obligado definir la voz costurera. Utilizada desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII, la voz costurera designaba el trabajo femenino en la confección, en tanto que su actual sinónimo modista no aparece en ningún documento anterior al siglo XVIII. A partir de entonces sí es frecuente encontrarla en grabados. Del siglo XVIII es el Taller de modista del Diccionario de Diderot.

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Grabado de mujeres en el taller. L´Encyclopedie Diderot et D´Alambert Arts de ´l Habillement.

Fuentes

López Barahona, V., Las trabajadoras madrileñas del siglo XVIII. Familias, talleres y mercados. Madrid, Asociación cultural y científica iberoamericana, 2016.

Puerta Escribano, R., Historia del gremio de sastres y modistas de Valencia, del siglo XIII al siglo XX. Valencia, Ayuntamiento de Valencia, 1997.

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Sandra Antúnez López

Historiadora del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Sus principales líneas de investigación se centran en la Historia de la Moda y de los tejidos.

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