Las causas del Motín de Esquilache

Un artículo basado en la tesis mantenida por José Andrés-Gallego

El motín de Esquilache es uno de los sucesos históricos más controvertidos de la Historia de España. Se han realizado numerosos estudios, publicaciones especializadas e investigaciones sobre lo que realmente ocurrió durante aquellos días, entre el 23 y el 26 de marzo de 1766. Pero pocos han arrojado luz sobre las cuestiones como José Andrés-Gallego.

En su trabajo “El motín de Esquilache, América y Europa”, publicado tras casi 20 de años de investigación, trata de responder a las siguientes cuestiones (entre otras):

  • ¿Fue realmente una rebelión popular?
  • ¿Qué precendetes tuvo este motín?
  • ¿Qué tuvieron que ver los Jesuítas en el asunto?
  • ¿Había otros intereses en juego?¿De quién?

motin esquilacheSon muchos los factores que confluyeron para llegar a ese caos conocido como “El motín de Esquilache”, hasta hoy no han sido identificados en su totalidad. La política regalista de los Borbones, los impuestos sobre el grano, la famosa prohibición sobre la vestimenta y las reformas aceleradas de la Villa y Corte no ayudaron mucho, pero no fueron las únicas causas. Solo hay una cosa clara: El motín de Esquilache no puede explicarse por un solo motivo.

¿Quién era Esquilache?

El famoso Marqués de Esquilache se llamaba Leopoldo de Gregorio y era un diplomático italiano que había dejado su retiro en Messina para incorporarse al servicio del Carlos VII de Nápoles, el que pronto sería rey de España.

En Nápoles fue inspector de aduanas, a partir de 1748 y luego secretario de hacienda del Reino.  En 1759, con la coronación de Carlos como rey de España, Esquilache, fue nombrado para ocupar el mismo puesto pero en España y luego recogió el del secretario de Guerra en 1763.

Tuvo “carta blanca” para realizar todo tipo de reformas de corte ilustrado, al menos eso pretendía, sin embargo esa supuesta modernización del Reino aplicada de forma despótica (despotismo ilustrado) suponía un cambio muy brusco en la forma de vivir de los españoles, algo que se manifestó en una animadversión del pueblo y nobleza hacia su persona.

marqués de Esquilache
Giuseppe Bonito, Retrato de Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache (Museo del Prado)

Comentaremos a continuación cuales de sus decisiones afectaron de forma directa en el motín que se levantó contra él, no obstante, está bien recordar que algunas de sus reformas mejoraron de forma notable la villa de Madrid: se empezaron a recoger las basuras, se comenzó a instalar el alumbrado público, se empedraron las calles, las mejoras en el trazado urbano de Francisco Sabatini… todas esas cosas que permitieron a Carlos III ser apodado “El mejor Alcalde de Madrid”. También sus reformas administrativas fueron buenas, estableció aduanas en Luisiana y Cuba y mejoró los servicios de intendencia de los Ejércitos de ultramar.

Problemas en las Indias, los precedentes del Motín de Esquilache

Según las investigaciones de José Andrés-Gallego, la revuelta madrileña tuvo sus inicios en una serie de acontecimientos ocurridos en los territorios de la América española, en los que tuvo un importante papel la Compañía de Jesús.

Entre 1762 y 1765, se produjeron una serie de desórdenes que causaron bastante impersion en la Península. Tras el tercer Pacto de Familia firmado con Francia en 1761, España se granjeó la enemistad de Inglaterra y de su aliado natural, Portugal. Esto propició la entrada de España en la conocida como guerra anglo-española (1761-63), con los siguientes resultados a destacar:

  • España pierde La Habana, tras la heróica defensa de la fortaleza del Morro por Luis Vicente de Velasco y, además, pierde Manila. Tras la firma del tratado de paz (Tratado de París, 1763), cede La Florida a Gran Bretaña a cambio de La Habana y Manila. Además, España, recibe la Luisiana de Francia.
Morro de la Habana
Bandera de España capturada durante el asalto al Castillo del Morro (Museos Reales de Greenwich).
  • España debería haber recuperado la colonia de Sacramento, en manos de Portugal, según el tratado de Madrid de 1750. Por este pacto cedería a Portugal el control de las reducciones jesuitas (Misiones Orientales, hoy parte de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.) ubicadas en el actual Río Grande del Sur, Brasil; situación que forzó una revuelta contra España y Portugal de los colonos. La entrada en la guerra suspendió las negociaciones, se anuló la cesión de las misiones jesuitas y se procedió a una ocupación de la Colonia, por parte de las tropas españolas. No obstante, el Tratado de París, fijó el retorno de la disputada Colonia a Portugal.

Como vemos, la situación en los dominios americanos no era la mejor. Además de ser el campo de batalla de las cuatro naciones durante varios años; los pactos entre las mismas, en las que incluían intercambios de territorios “como si fueran cromos”, generaban cierta desconfianza y malestar entre la población nativa que muchas veces se veía forzada a emigrar hacia otro territorio, según de qué rey fueran súbditos. Los jesuítas, como administradores de las reducciones, fueron los principales afectados.

esquilache motin jesuitas
Ruinas de la reducción jesuítica de San Ignacio Miní, ubicada en la localidad de San Ignacio, en la provincia argentina de Misiones.

Las reformas militares de Esquilache

Sin ni siquiera terminar la guerra contra Inglaterra, Esquilache, propuso una profunda reorganización del Ejército que afectó a todos los cuerpos y armas. Es el tiempo de la creación de las Reales Ordenanzas de 1762, que entraron en vigor hacia 1763.

En ellas, todos los mandos militares quedaban supeditados al Secretario de Despacho de Guerra al cual deberían remitir informes sobre sus tropas y no ejecutar ningún movimiento si el Secretario no lo ordenaba. Esta novedad generó una serie de problemas con la nobleza, puesto que se ponía en duda la utilidad del Consejo de Guerra, del cual formaban parte. Finalmente se produjo esta reforma, que no sirvió más que para enfadar a los altos cargos militares, a pesar de que era necesaria.

A pesar de haber sido un rotundo fracaso, el paquete de reformas de Esquilache estaba basado en gran medida en los informes del Marqués de la Ensenada y será la semilla de las futuras Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas de Carlos III, de 1768.

Carlos III Esquilache

La nobleza ¿Impulsora del motín?

La posible participación de la nobleza como impulsora del motín es algo, hasta lo que hemos visto, casi lógico. Razones tenían. Y a las anteriores, hay que añadir que Esquilache amortizó empleos que consideraba sobrantes y redujo los sueldos.

El italiano era imparable en sus reformas, algo que hacía del reinado de Carlos III un modelo despótico que generaba inquietud en la nobleza.

Esquilache y el precio del pan

No hay que olvidar las peticiones que los amotinados hicieron a Carlos III:

  1. Que se destierre de los dominios españoles al marqués de Esquilache y a toda su familia.
  2. Que no haya sino ministros españoles en el Gobierno.
  3. Que se extinga la Guardia Valona.
  4. Que bajen los precios de los comestibles.
  5. Que sean suprimidas las Juntas de Abastos.
  6. Que se retiren inmediatamente todas las tropas a sus respectivos cuarteles.
  7. Que sea conservado el uso de la capa larga y el sombrero redondo.
  8. Que Su Majestad se digne salir a la vista de todos para que puedan escuchar por boca suya la palabra de cumplir y satisfacer las peticiones

La cuarta de estas peticiones era debido al alto coste del pan, algo que ya había provocado protestas en otras ciudades como Segovia o Salamanca. El alza del precio se derivó de recuperar una antigua tasa que gravaba el traslado del grano de un lugar a otro.

La recuperación de esa tasa iba en contra del mismísimo Consejo de Castilla, que ya la había anulado por real pragmática el 11 julio de 1765. Esto sumaba puntos negativos a dos bandas, a los nobles del Consejo y al pueblo llano, pero también se ganaba la enemistad del Fiscal del Consejo de Castilla, Pedro Rodríguez Campomanes.

campomanes esquilache
Camponaes, por Francisco Bayeu (1777)

Reformas de Madrid, o como ganarse el odio de los madrileños

El pueblo de Madrid jugó un papel independiente en la acusatoria contra Esquilache. Las radicales reformas, que no eran del todo malas, no fueron bien recibidas por los madrileños por cambiar de forma tajante muchas de las costumbres adquiridas durante años.

Estas Ordenanzas para Madrid, en las que se incluía el alumbrado, el empedrado y la limpieza de las calles estaban también repletas de prohibiciones, como la del juego, portar armas y la prostitución o la de ir al teatro embozado u ocultarse detrás de celosías durante los espectáculos. Las prohibiciones hicieron a Esquilache impopular entre la gente de los bajos fondos. Incluso la imposición de mantener la calle limpia por los vecinos fue considerada una molestia.

La gota que colmó el vaso fue e lfamoso bando del 10 de marzo de 1766, que confirmaba la prohibición del uso de la capa larga y del sombrero chambergo, tanto a pie como a caballo, imponiendo el sombrero de tres picos abierto en la cara.

chambergo capa esquilache
Imposición de la capa corta y el tricornio, litografía de la colección Origen del Motín de Esquilache, Eusebio Zarza (Historia de la Villa y Corte de Madrid, tomo 4º de 1864)

Como consecuencia de todo ello, dos días después, se publicó en la Villa y Corte un pasquín que convocaba a los madrileños a un motín si en el plazo de 12 días no se volvía al, considerado por entonces, el traje tradicional español. Se hicieron populares también por entonces decenas de sátiras y manifiestos en contra del ministro que aparecían pegados por las calles.

Las reformas de la Iglesia

Otro de los estamentos que tenía motivos para desear la destitución de Esquilache era la Iglesia. Incluso muchos de los pasquines que aparecieron por Madrid salieron de los conventos. Las relaciones eran tensas, el motivo sencillo: obligó a la Iglesia a pagar los impuestos que les correspondían. También aprobó la limitación de los derechos señoriales del clero.

Hay que añadir que será Pedro Rodríguez Campomanes, el personaje que más culpa tuvo en esta inquina contra la iglesia. Quizás sus reformas también se sumaron al descontento popular que derivó en el motín que llevó el nombre de su rival político.

Los Jesuitas y el Motín

La intervención de los jesuitas en la preparación y el desarrollo del motín, parece estar probada. Incluso existió un Consejo para investigar este echo, formado por el conde de Aranda y Campomanes, por toda España.

Campomanes incluso realizó unas anotaciones durante estas investigaciones en las que aseguraba que el motón no había tenido nada de popular ni de espontáneo y que los responsables eran gente bien posicionada, incluso gente del clero. A partir de aquí se fue generando un clima antijesuítico que derivaría en un informe de Campomanes en el que asegura que un “cuerpo religioso” habría sido el promotor del motín, señalando a los jesuítas. No hay que olvidar el profundo anticlericalismo de don Pedro.

Por si no lo sabeis, poco después (1767) se decretó la expulsión de los Jesuítas de los dominios de la Monarquía Española y una de las excusas habría sido esta. Pero, aunque está probado que jesuítas participaron en la organización del motín no quiere decir que participase TODA la Compañía de Jesús.

esquilache jesuitas
Decreto de disolución de la Comañía de Jesús (1773)

Esquilache y el saneamiento de la Hacienda real

La política fiscal emprendida por el italiano nada más llegar a España en 1759, fue muy positiva para la Hacienda real. Entre 1760 y 1766 se procedió a pagar todas las deudas de la Casa Real, incluso las contraídas por monarcas anteriores, puso al día cuentas y obligaciones. A aquellos que se aprovechaban del caos existente y no pagaban sus impuestos no les hizo mucha gracia.

En estas reformas de la Hacienda tuvo que suprimir empleos superfluos y exigió el pago de las cantidades debidas, redujo sueldos, y persiguió el contrabando, especialmente el francés. Esta política fue objeto de un incidente diplomático con Francia, concretamente 14 días antes del motín. ¿Tenía Francia interés en continuar ingresando dinero del contrabando? Evidentemente, pero les sobraba Esquilache.

Órdenes militares españolas
Carlos III vistiendo el hábito de su orden (Maella & Mengs, h1784)

Como bien dice Andrés-Gallego en su trabajo:

¿Se entiende ya que todo y todos conspirasen contra el secretario de Hacienda y Guerra?

Fuente
ANDRÉS-GALLEGO, J.: El motín de Esquilache, América y Europa, FundaciónMapfre Tavera-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2003

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