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Las aventuras de Hernán Pérez del Pulgar, «El de las Hazañas»

Un héroe en tiempo de héroes

Hernán Pérez del Pulgar y García Osorio fue un capitán del ejército del Reino de Castilla nacido en Ciudad Real allá por 1451, sus proezas fueron tan sonadas en los reinos peninsulares que se ganó el sobrenombre de “El de las hazañas”. Ciertamente parecía un hombre forjado para ser leyenda, incluso su primer lema: «(El pulgar) Quebrar y No Doblar» parece sacado de una novela.

Hernán Pérez del Pulgar

Breve reseña

Hernán Pérez del Pulgar (aparecido a veces como Fernán o Fernando) nació en tiempos en que los caballeros de Castilla cultivaban con igual destreza el intelecto que la espada, parece que de su juventud solamente se deduce que tuvo una educación esmerada y que su destino fue servir en las filas de la Corona. Según los algunos esbozos históricos publicados sobre su figura, se dice que destacó —siendo escudero— en los combates que se produjeron en la guerra entre Castilla y Portugal, en el marco de la Guerra de Sucesión Castellana (1471-1479), de tal manera que se le nombró “Contínuo de su casa” y parte de la guardia personal de los Reyes Católicos.

Con los títulos de Gentilhombre y Continuo de la Casa Real acudió a la Guerra de Granada (1482-1492) en donde hizo gran fama (y fortuna también). Sus hazañas más destacables ocurrieron en Alhama (1482), en la torre del Salar (1486), Bentomiz (1487) y Granada (1490).

Nombre de Pulgar junto al del Gran Capitán en el monumento de Isabel la Católica y Colón (Granada)

Pero esos no fueron ni la mitad, puesto que su cifra de victorias y tomas de fortalezas llegó, al menos, a once. Y once fueron los castillos con los que sería decorado su Escudo Nobiliario, concedido por el rey Fernando:

León coronado, en gules sobre fondo azul, con lanza en garras con una bandera blanca en su punta y el «Ave María» escrito en ella.

11 castillos flanquean la fiera como representación de los 11 alcaides granadinos derrotados por Pulgar y el lema: “Tal debe el hombre ser como quiere parecer”.

Algunas de sus hazañas:

De haber sido un militar del siglo XX, sin duda, sería estudiado en las Academias Militares como genio de la guerra psicológica o como oficial al mando de una unidad de operaciones especiales, tanto por su habilidad para el engaño como para infiltrarse tras las filas enemigas y producir actos de sabotaje.

Alhama de Granada

Había conquistado el Duque de Cádiz —Rodrigo Ponce de León—, por consejo y estrategia de Juan Ortega de Prado, Alhama de Granada en 1482 en venganza por la sangrienta toma musulmana de Zahara de la Sierra unos meses antes. La mala fortuna hizo que el noble castellano se quedara sitiado en aquella fortaleza ubicada en el corazón del Reino Nazarí, tardando poco en quedar rodeado por las tropas de Muley Hacén.

Hernan perez del pulgar
Juan Ortega ante Alhama.
(Grabado perteneciente a la “Historia de la Villa y Corte de Madrid” de José Amador de los Ríos, publicado entre los años 1862 y 1875.)

Por orden del rey Fernando, según nos cuenta Martínez de la Rosa en su crónica, fue enviado a la fortaleza para comprobar el estado de la situación. Fue él y su escudero, como bien dicen las crónicas: “sin más escolta que sus espadas”, atravesó el cerco nazarí y penetró en la fortaleza para hablar con el Duque de Cádiz, otrora enemigo suyo, puesto que había luchado del lado de Juana en la Guerra de Sucesión.

Comprobó de primera mano la falta de víveres y agua. La toma de Alhama había sido un éxito, pero también un acto poco meditado por lo que estaba viendo. Tras recibir las novedades dijo antes de partir de nuevo:  «Ánimo compañeros. Dentro de breves días vuelvo a salvaros ó á morir con vosotros»Y presto, repitió la arriesgada operación volviendo a atravesar las líneas enemigas para traer la ansiada ayuda. Que llegó, primeramente desde Antequera —logística y militar— donde había llegado en primer tiempo y luego desde otros puntos.

(captura de la web sobre la serie “Isabel” rtve.lab)

Más tarde, en 1486, los Reyes Católicos le nombran, por medio de Real Cédula, Capitán General de Alhama.

Torre y recinto amurallado del Salar

Estratégicamente situado entre Loja y Granada, se le ordenó tomar esta fortaleza mientras el grueso del Ejército Real sitiaba Loja. Partió sin dudarlo con 80 hombres, de los cuales 15 eran escuderos que habían decidido combatir a su lado voluntariamente.

Ante las puertas del Salar se adelantó a sus hombres y gritó que se rindiese ya la fortaleza. A lo que los musulmanes, sobre la torre, comenzaron a reírse a ver el grueso de hombres que llevaba, encima sin maquinaria de asedio. Hernando, que no le gustaba ser objeto de burla les gritó una cosa más: “Allá voy a por las llaves”Y aquellos 80 valientes, con sus escasas armas y escudos, empujaron el portón, trataron de escalar las murallas y finalmente intentaron aportillar el muro la parte que vieron más debilitada. Lo único que lograron fue recibir una granizada de flechas y piedras, una de ellas le dio a nuestro amigo y lo dejó tumbado en el suelo, lo mismo le ocurrió a la mayoría de sus hombres. Pero eran tipos duros; y con mucha suerte.

Hernan perez del pulgar
El Castillo-Fortaleza y la Torre de Salar en la actualidad (wikimedia)

Al grito de Allahu akbar! salieron los defensores por el portón para rematar la faena. Entonces Hernán se puso en pie y gritó: ¡Ya están fuera de su guardia, no han de volver a ella!¡Santiago y Cierra España! poniéndose en pie todos los que parecían caídos y matando a los sorprendidos granadinos. Había sido una arriesgada treta que le valió un “chichón” y la conquista de aquella importante atalaya.

Su fama se fue extendiendo tras este suceso y la sola mención de su nombre hacía huir a muchos nazaríes que realizaban razzias en territorio de la Reina de Castilla. Incluso hubo algún musulmán (poco después converso) que ofreció sus servicios a don Hernán, aceptándolos éste de buen grado.

Batalla de Bentomiz

Durante la campaña para tomar Málaga, abril de 1487, las tropas cristianas se acantonan en la vega próxima a Bentomiz. Allí acude el ejército del emir “El Zagal”, tío de Boabdil para enfrentarse a los cristianos.

Ambos ejércitos mantuvieron en sus respectivos campamentos el “contacto visual” y el Rey Fernando decidió enviar un “observador”. ¿A quién envió? Por supuesto, a don Hernando. “Allá voy Señor, ahora mismo á ver lo que hace el rey moro y si se descuida os lo traigo”, esa fue la frase del héroes castellano a lo que el rey respondió con una afable sonrisa.

Hernan perez del pulgar
Restos del Castillo de Bentomiz (malaga.es)

Para esta misión seleccionó a sus mejores hombres formando una especie de “comando de operaciones especiales” trayendo, no se sabe cómo, a todos de vuelta poco después y con la información requerida. Tras contar los planes ante el Consejo del Rey, dijo: Yo iré delante que me sé el camino. Y en el punto y hora que bajen los infieles al llano daré el grito de ¡Cierra España! y no hay más que acabar con ellos”. 

Aquella batalla fue sonada. Muchos valientes de uno y otro bando perecieron en aquella refriega. Hernando del Pulgar, que iba con ciego arrojo a cabeza del ejército fue arrollado —literalmente— por la carga de la caballería granadina cayendo a los pies de su caballo y dado por muerto.

Pero apareció al final de la batalla, cubierto de sudor y sangre, con gran sonrisa, lleno de heridas y lanzazos, con el casco roto sobre su cabeza. Habían sorprendido a los musulmanes, destruido su ejército y puesto en fuga a el Zagal. Quedando así encerrado Boabdil dentro de los muros de la Alhambra. Mucha gloria y renombre ganó Pulgar en aquella jornada. Tras esta victoria Vélez-Málaga abrió sus puertas sin resistencia.

Málaga

Próximos ya a Málaga, contaba el Rey Fernando que se rindiera sin resistencia. Nombró a Pérez del Pulgar emisario dándole una carta para que llevase a Alí Dorux, un rico mercader líder local.  Allá que fue y entró en la ciudad, que por entonces ya notaba la escasez de provisiones. En medio de una turba de gente que lo rodeaba y pedía su muerte fue recibido por un cosejo local, presidido por Dorux. Tras leer la carta, Dorux y otro hombres subieron a comunicar las demandas del Rey cristiano al alcaide de la Alcazaba (acantonado en Gibralfaro).

Hernan perez del pulgar
Liberación de los cautivos de Málaga por los Reyes Católicos de José Moreno Carbonero. 1930. (Museo de Málaga).

La respuesta fue en negativa. Y Fernando fue estrechando el cerco para obligarles a la fuerza. Finalmente Dordux entrega la ciudad, con excepción de Gibralfaro, en la que resistía El Zegrí con los suyos. Se ordena que no se cometan actos de saqueo en la ciudad por orden del Rey, se izan los pendones en las murallas y se procede a la ocupación de Gibralfaro en unas pocas horas.

Baza

En 1489 dirigió una razzia por los dominios de el Zagal (zona de Guadix) capturando numerosos prisioneros y enfrentándose a patrullas enemigas por el camino. Poco después se le ordenó tomar la fortaleza de Baza, dando muerte en su conquista al comandante granadino Ibn Za’id. Esta conquista le vale el título de Caballero y la concesión de su escudo nobiliario, antes mencionado.

Salobreña, guerra psicológica

En 1490, bajo el calor del sofocante verano, el mismísimo Boabdil sitió el puerto de Salobreña, con la esperanza de recibir refuerzos por mar desde el norte de África. Hernán Pérez del Pulgar fue enviado, como en otras ocasiones, a comprobar el estado de la guarnición del castillo. Penetró, junto a 70 de sus hombres, en el castillo por un portillo.

Hernan perez del pulgar
Castillo de Salobreña (wikimedia)

Allí se encontró en una situación difícil, los pozos de la ciudad se habían agotado y Boabdil lo sabía por sus informadores. Pero Pulgar recurrió a su ingenio y para hacer creer a los sitiadores que sus informaciones eran inexactas hizo descender desde unas de las torres un cántaro lleno de agua junto a una taza para que bebieran los sitiadores. Otro plan arriesgado, pero que surtió efecto.

El saber que aquel sitio podía llevarle más de lo previsto y ante el peligro de que tropas cristianas pudieran llegar antes de su rendición, El Chico, levantó el cerco y se fue.

Granada, “comando” medieval

Una de sus acciones más recordadas fue sin duda la vez que entró en la mismísima Granada, en diciembre de 1490, junto a su “comando de operaciones especiales”. 

Hernan perez del pulgarGuiado por su fiel compañero musulmán —ya converso— llamado Pedro, se infiltra con nocturnidad en la ciudad con 15 de sus hombres por unos desagües y a través de un postigo, cercano a lo que hoy es el Corral del Carbón, que daba al río Darro “vigilado” por un puñado de soldados que dormían plácidamente.

Avanzaron en silencio por las estrecha calles hasta llegar a la Gran Mezquita (hoy parte de la Catedral de Granada) y clava en su puerta un cartel dorado en el que se leía en letras azules: «AVE MARIA», y a continuación en letras más menudas «Sed vosotros testigos de cómo tomo posesión de esta mezquita en nombre de los Reyes de Castilla consagrándola desde ahora á la Virgen del cielo que nos ha servido de guía». Tras arrodillarse todos ante aquel cartel dijo: «En poder de infieles te dejamos dulcísimo nombre de María concédenos la gloria de volver en breve á rescatarte».

Vista de la ciudad de Garnata en la pintura de la Batalla de Higueruela (julio de 1431). Sala de las Batallas del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial. Representada por medio de apuntes en 1587.

No conforme con aquel ultraje a los musulmanes instó a sus compañeros a quemar el cúmulo de riquezas de Boabdil, no era otro lugar que la Alcaicería (que se conserva en parte todavía). Sedas, pagarés, tesoros de los comercios locales fueron pasto de las llamas aquella noche. Además también quiso quemar la Mezquita, pero la llegada de la guardia se lo impidió y tuvieron que volver sobre sus pasos escapando por los pelos.

Últimos días de Pérez del Pulgar

Evidentemente las narradas son solamente algunas de sus aventuras, tras la Conquista de Granada se instala en Sevilla. Participará en la campaña contra sublevación de los moriscos en Las Alpujarras y poco después se dedica prácticamente de lleno, y por encargo del emperador Carlos V a la redacción de tratados históricos como su Breve parte de las hazañas del excelente nombrado Gran Capitánpublicado en Sevilla en 1527. Murió el 11 de agosto de 1531 en Granada, a la edad de 80 años, siendo enterrado en la catedral, como habían dispuesto los Reyes Católicos en recompensa por sus servicios.

Hernan perez del pulgar
Capilla funeraria en la Iglesia del Sagrario (anexa a la Catedral), Granada.

Fuentes:

Francisco Martínez de la Rosa. (1834) “Hernan Perez del Pulgar, el de las hazañas: bosquejo histórico”

Rtve Lab: Especial para la serie “Isabel”

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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