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El suspiro de Boabdil

La leyenda (o no) del "suspiro del moro"

En el 21 día de Safar del año de la Hegira 897, es decir el de 2 de enero del 1492, Abu Abd Alah —conocido entre los castellanos con el nombre de Boabdil «El Chico»— envió a su familia y tesoros a un pequeño señorío en las Alpujarras que los Reyes Católicos habían acordado cederle tras la firma de su rendición y entrega de Granada y de la ciudad palatina de la Alhambra.

uniformidad Reyes Católicos ejército
Francisco Pradilla, La rendición de Granada, Palacio del Senado, Madrid.

Antes de partir acudió, junto a su escolta, a presentar sus respetos al rey Fernando a quién saludó como su señor. Dicen que fue ese el momento en el que el venerable anciano El Hagib Abul Cassen hizo entrega de las llaves de la ciudad de Granada. Enseguida se izaron los nuevos pendones en las torres y almenas de la Alhambra. Cuatro días después, Fernando e Isabel hacían entrada en la ciudad. Boabdil, tras la entrega, regresó junto a su familia que estaban ya en camino.

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El suspiro del moro (1945) por Mariano Bertuchi

La famosa leyenda

Cuenta el Padre Echevarría, en el siglo XVIII, que cuando Boabdil se encontraba de camino a las Alpujarras y cruzaba la última loma desde la que se divisaba la Alhambra, a unos 12 kilómetros al sur, se detuvo y observando por última vez el legado de sus antepasados suspiró y dijo:

– Hasta siempre patria de mi alma. Hágase pues la voluntad de Alá.

a lo que su propia madre, la sultana Aixa al-Horra quien le dijo:
– Llora como mujer lo que no has sabido defender como un hombre.

Aquel aciago día, en un puerto de 860m de altitud del término municipal de Villa de Otura, madre e hijo tuvieron ese hipotético, breve e intenso intercambio de emociones, ese lugar es comúnmente conocido como «suspiro del Moro».

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(Foto: http://mapio.net)

Boabdil no se detuvo tampoco mucho en España, vendió las tierras que le habían otorgado —derecho permitido, ese de venta, en las Capitulaciones de Granada— y se retiró al sultanato de Fez, en el que gobernaba un familiar suyo. Allí moriría en combate —eso cuentan— durante una batalla defendiendo intereses de su pariente.

¿Qué fue de esa familia real?

Cuentan que algunos príncipes de su familia, como Yahia y su hijo, se quedaron en la Península convirtiéndose al cristianismo, otros emigraron al reino de Murcia y posiblemente sus descendientes serían expulsados por decreto de Felipe III.

En lo que respecta a la parte que emigró a Fez, según la investigación de Blas Infante, quedaba a principios del siglo XX una familia que decían provenir de un primo de Boabdil, según la tradición, posiblemente ligada a la familia real de Fez y no a la rama nazarí de Boabdil. Por lo que en Marruecos, seguramente, no haya descendientes del último rey musulmán de Granada.

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El Suspiro del Moro (Colección particular, 1879-1892) por Francisco Pradilla

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera en la Guardia Real, director de este proyecto e Historiador del Arte (UNED) . Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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