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“… y en alemán con mi caballo”. Carlos V, los idiomas, y una cita infundada

La primera vez que aparece esta famosa frase es en un libro de 1601

El emperador Carlos V era un reconocido políglota, al cual se le atribuye de manera frecuente una afirmación sobre el uso que le daba a cada una de las lenguas:

Hablo español a Dios, italiano a las mujeres, francés a los hombres y alemán a mi caballo

Carlos V Retiro
Estatua del rey Carlos I de España y V de Alemania, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, en el Parque del Retiro. Madrid (Foto: depositphotos.com)

La cita es tan memorable que ojalá fuera verdad y la hubiese pronunciado el César, pero no hay ninguna fuente razonablemente cercana en el tiempo que ponga esas palabras en boca del emperador. La frase es una variación de algún comentario supuestamente frecuente de Carlos V, pero la primera vez que aparece esta famosa frase es en un libro de 1601 sobre el habla, de Girolamo Fabrizi d’Acquapendente. Según este erudito italiano, en el libro De locutione, página 64, esto es lo que hay:

Unde solebat, ut audio, Carolus V Imperator dicere, Germanorum linguam esse militarem: Hispanorum amatoriam: Italorum oratoriam: Gallorum nobilem

Traducción: De ahí que el emperador Carlos V, según he oído, solía decir que la lengua de los alemanes era militar; la de los españoles era de amor; la de los italianos era retórica; la de los franceses era noble.

En la misma página, Acquapendente hace otro comentario, señalando que una persona alemana había oído alguna otra variación de la declaración. El comentario del presunto alemán es también de lo más pobre que puede haber en materia de fuentes, equivalente poco más que a un dime o un direte:

Alius vero, qui Germanus erat, retulit, eundem Carolum Quintum dicere aliquando solitum esse;

Si loqui cum Deo oporteret, se Hispanice locuturum, quod lingua Hispanorum gravitatem maiestatemque prae se ferat; si cum amicis, Italice, quod Italorum dialectus familiaris sit;

si cui blandiendum esset, Gallice, quod illorum lingua nihil blandius; si cui minandum aut asperius loquendum, Germanice, quod tota eorum lingua minax, aspera sit ac vehemens.

Traducción: En efecto, otro, que era alemán, refirió que el mismo Carlos V solía decir a veces: si había que hablar con Dios, hablaba en español, pues la lengua de los españoles lleva la gravedad y la majestad; si con los amigos, en italiano, pues el dialecto de los italianos era familiar; si había que ablandar a alguien, en francés, pues ninguna lengua es más suave; si había que amenazar o hablar con dureza a alguien, en alemán, pues toda su lengua es amenazante, áspera y vehemente.

vidriera carlos v isabel portugal
Vidriera que representa al emperador Carlos V (siglo XVI) y su esposa, Isabel de Portugal, en la Catedral de Bruselas, Bélgica (Foto: depositphotos.com)

No se encuentra nada en fuentes anteriores tales como Gonzalo Fernández de Oviedo, Francisco López de Gómara, o cualquier otro cronista notable de la época. Sin embargo, del cronista Prudencio de Sandoval, bien informado, aunque bastante tardío, logramos conocer las lenguas que hablaba, y es bastante coherente con Acquapendente:

Supo bien el duque Carlos las lenguas flamenca y francesa, alemana, italiana, y mal la española hasta que fue hombre. Entendió algo de la latina

Alonso de Santa Cruz, escribiendo en 1550 (Crónica del Emperador, capítulo VI), es de la misma opinión sobre Carlos V y lo políglota que era, aunque omite la lengua alemana:

Y conocíase su gran memoria en la variedad de las lenguas que sabía, como eran: lengua flamenca, italiana, francesa, española, las cuales hablaba tan perfectamente como si no supiera más de una.

Este abanico de lenguas coincide bastante bien con lo expuesto por Acquapendente, aunque añadiendo el flamenco a la mezcla. Efectivamente, Carlos V hablaba muy mal el castellano en su juventud, y esa fue una de las principales quejas de las Cortes castellanas cuando Carlos tomó posesión de los reinos de la Corona de Castilla y León. Esta falta de dominio de la lengua castellana puede verse acreditado en una carta del arzobispo Alonso Manrique al cardenal Cisneros fechada el 8 de marzo de 1516:

Su Alteza no sabe ni una palabra de castellano. aunque lo entiende un poco. Es cosa muy grave que ya se ha hecho observar y se han dado los consejos oportunos, pero nada se ha hecho hasta ahora de lo que convendría

carlos v español
Villaviciosa, España. Monumento conmemorativo de la primera visita de Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, a España en 1517 (Foto: depositphotos.com)

A pesar de ello, Carlos aprendió en condiciones el castellano y desarrolló una especial afición por esta lengua, hasta el punto de que cuando fue coronado emperador en Bolonia en 1530 pronunció un apasionado discurso en español, para disgusto del embajador francés. Contra el enfado del embajador, el ahora emperador respondió en términos nada ambiguos:

entiéndame si quiere; y no espere de mí otras palabras que de mi lengua española. La cual es tan noble que merece ser sabida y entendida de toda la gente cristiana

Carlos V también fue muy pragmático en el tema de las lenguas, como dejó claro en las instrucciones que dejó a su hijo Felipe en 1543, donde podemos leer la siguiente consideración:

si a todos es necesario, pienso, hijo, que a vos más que a nadie, porque veis cuántas tierras habéis de señorear, en cuántas partes y cuán distintas están las unas de las otras y cuán diferentes de lenguas;

por lo cual, si las habéis y queréis gozar, es forzoso ser de ellos entendido y entenderlos, y para esto no hay cosa más necesaria ni general que la lengua latina.

Por lo cual yo os ruego mucho que trabajéis de tomarla, de suerte que os atreváis a hablarla de corrido; tampoco sería malo saber algo de la francesa .

carlos v prado pantoja
Retrato del rey Carlos I de España y V del Sacro Emperador Romano Germánico. por Juan Pantoja de la Cruz, siglo XVII, Óleo sobre lienzo. Museo del Prado de Madrid (Foto: depositphotos.com)

Así que, a falta de pruebas concretas de la famosa cita de Carlos, tenemos algunos indicios sólidos de los idiomas que conocía, y de lo que realmente pensaba del español y del latín, siendo uno de ellos su idioma preferido ya avanzada su vida, y el otro la lengua que consideraba más útil, ya que era de facto la lingua franca de la gente culta de toda Europa.

Fuente
Biblioteca de Imágenes: Depositphotos.com

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