De cómo los condones alemanes financiaron la revolución rusa

Hace un tiempo leí un curioso artículo con este mismo titular en el New York Times (How German Condoms Funded the Russian Revolution) escrito por Catherine Merridale, una historiadora y escritora británica experta en la Rusia contemporánea.

Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, San Petersburgo, diciembre de 1895. De izquierda a derecha, de pie: A.L. Málchenko, P.K. Zaporozhets, A.A. Vanéiev; sentados: V. V. Starkov, G. M. Krzhizhanovski, V.I. Ulyánov (Lenin) y Yuli Mártov.
Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, San Petersburgo, diciembre de 1895. De izquierda a derecha, de pie: A.L. Málchenko, P.K. Zaporozhets, A.A. Vanéiev; sentados: V. V. Starkov, G. M. Krzhizhanovski, V.I. Ulyánov (Lenin) y Yuli Mártov.

Contaba como Lenin se había servido del contrabando, el crimen organizado y la especulación para financiar la Revolución socialista que estaba preparando. La mayor parte de esos ingresos los obtuvo a través de una empresa alemana especializada, entre otros productos, en la fabricación de fármacos y preservativos.

Se trataba de una empresa estatal cuyo principal fin era surtir al revolucionario de materiales que pudiera colocar fácilmente en otros países, la mayoría con bloqueo de mercancías alemanas, y recibir así un dinero que de otra forma no aceptaría, ya que Lenin no aceptaba dinero en efectivo, pues ello podría suponer su descrédito al presentarle como una marioneta germana. Esta fue la única forma que aceptó de ayuda para su causa, necesitaba financiación y confiaba en que los alemanes guardarían el secreto.

Pero a finales de 1917, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Richard von Kühlmann, se regocijó sobre el papel de su país en el golpe bolchevique de noviembre (octubre en Rusia). Habían acabado con su viejo enemigo con un gasto mínimo y desde la sombra.

El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Richard von Kühlmann

Según Kühlmann, había planeado desde hacía mucho tiempo acabar con Rusia. El problema había sido encontrar a alguien que pudiera hacer el trabajo. Habían financiado varios grupos radicales, desde nacionalistas finlandeses hasta yihadistas de Asia Central, pero ninguno había sido tan efectivo como Lenin.

“No fue hasta que los bolcheviques recibieron de nosotros un flujo constante de fondos a través de diversos canales”, explicó Kuhlmann en un memorándum, “que estaban en condiciones de construir su principal órgano, la Pravda, para llevar a cabo sus programas de propaganda y ampliar su partido “.

Las cuentas bancarias de Lenin estaban limpias. Presumía e insistía en que su partido había triunfado dando voz y forma a verdaderas pasiones y desesperanzas. No había recibido dinero de nadie y no le debía nada a nadie.

Sin embargo, el dinero del contrabando facilitado por Alemania había sido esencial. En el verano de 1917, los británicos estimaron que les costaría 2 millones de libras al mes igualar la maquinaria de propaganda de Lenin.

Lenin sabía que los periódicos y los carteles no se imprimían y distribuían solos, no podría alcanzar sus objetivos solamente con ideales. Ahí entraban entonces los condones y las medicinas, una mercancía fácil de vender y de la que recibía solamente ganancias.

Las mercancías se enviaban a Dinamarca, en donde se cambiaban de envase para poder venderlas más fácilmente a países donde las importaciones de Alemania estaban prohibidas. Los bolcheviques no aceptaban sobornos directos, pero era fácil para Berlín suministrarles mercancías y luego olvidarse de enviar la factura.

Yakov Fürstenberg gerente de una empresa de importación y exportación con sede en Escandinavia, desempeñó un papel clave en grandes operaciones de ventas sobre Estocolmo.

También se convirtió en uno de los principales organizadores de esta financiación secreta alemana que estaba salvando a los bolcheviques algo que más tarde sabría recompensar Lenin otorgándole un puesto de confianza en el gobierno soviético (aunque luego será ejecutado durante la Gran Purga).

Yakov Fürstenberg

Los espías alemanes enviaron a Lenin a Petrogrado tras la abdicación de Nicolas II propiciando la segunda revolución rusa en menos de ocho meses.

Un agente germano en Estocolmo escribía a las autoridades de Berlín:

“Éxito de la llegada de Lenin a Rusia. Se está comportando exactamente como deseamos”.

Al final el artículo no da muchos más detalles, pero no es la primera vez que me encuentro con el tema de la financiación alemana de la mayoría de conflictos de principios del siglo XX. Desde Marruecos a Japón. Tampoco es la primera vez que mencionan el contrabando como forma de obtención pecuniaria de los seguidores de Lenin (en los dos libros que pongo en las fuentes se menciona incluso el tema de los condones alemanes), como bien dice el artículo: la propaganda no se imprime gratis.

Fuentes:

  • “How German Condoms Funded the Russian Revolution” (New York Times) por Catherine Merridale
  • “Lenin resultó ser el arma más letal empleada por Alemania contra Rusia” (diario ABC) por Juan Vázquez
  • Lenin el dictador: un retrato íntimo (2017) Victor Sebestyen
  • Ivan’s War: The Red Army at War 1939-45 (2011) Catherine Merridale
Etiquetas

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Te podría interesar...

Close
Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Close
A %d blogueros les gusta esto: