Cuando los españoles llevaron la Navidad a Norteamérica

Muchos historiadores, hasta hace poco, pasaban por alto el papel de España en el mundo. Sí amigos, pero es que hasta los propios españoles parece que lo pasamos por alto la mayoría de las veces. Afortunadamente -y a mi parecer- las cosas están cambiando, y cada vez son más los hispanistas extranjeros, y nuestros propios paisanos, los que “descubren” que los españoles de la era de los descubrimientos llegaron a donde ningún contemporáneo suyo había llegado antes, llevando consigo su mundo y su rica cultura.

 

 

Y es que siempre habrá personas que juzguen a nuestros exploradores del siglo XVI con la evolucionada moral del siglo XXI. No creo que nadie niegue que los Conquistadores entraron en combate y mataron a nativos americanos, en la misma medida que ellos fueron atacados y, la mayor parte de las veces, masacrados (como la expedición de Narváez o el primer asentamiento de Colón).

Aquellos hombres eran hombres extraordinarios, iban a donde ningún europeo había ido antes, a través de las junglas, atravesando montañas completamente desconocidas y enfrentándose a pueblos enteros de indígenas hostiles. Eran tiempos difíciles en donde la violencia y la crueldad valían -casi siempre- más que la palabra; era el siglo XVI y aún hay hoy gente que promueve la leyenda negra para demonizar a los conquistadores españoles y minimizar los logros hispanos.

 

La historia que traemos hoy es la de la primera Navidad en Norteamérica, porque esa navidad fue una Navidad castellana, una Navidad hispana. Tanto que nos quejamos muchos hoy de que Papá Noel es un producto importado de los Norteamericanos y que inventó la Coca-Cola, pues bien, toca devolverles la pelota y reclamar la navidad americana como hispana.

Sí, los españoles llevamos la navidad a lo que hoy son los Estados Unidos.

 

 

En 1539, en Anhaica, lo que hoy se conoce como Tallahassee (capital de Florida) unos 600 exploradores a los que acompañaban 12 sacerdotes católicos celebraron -posiblemente- la primera navidad en América del Norte. Se trataba de la expedición de Hernando de Soto. No hay registro de ninguna otra expedición cristiana, con el clero apropiado, que estuviera presente en el futuro Estados Unidos antes de la expedición de Soto.

 

 

Habían salido de la isla de Cuba a finales de verano, desembarcando en la Bahía de Tampa. Era el inicio de la primera gran exploración de europeos en aquellas tierras, duraría 4 años. Cuando en aquella expedición comenzaron a soplar los vientos gélidos, en el invierno de 1539 a 1540, los españoles levantaron un campamento en Anhaica, el poblado más importante en el territorio de los nativos Apalachees.

Los nativos consideraron esto una afrenta y hostigaron a los extranjeros desde el primer día.

 

 

Debemos saber, ya por curiosidad y “puntillosidad”, que la Navidad se celebraba el 15 de diciembre antes del actual calendario Gregoriano (1582), y que los católicos celebraban -y celebran- también la Epifanía (12 días después de navidad).

 

Fue en 1987 cuando se descubrieron los restos de este campamento en Tallahassee, a poca distancia de lo que hoy es el Capitolio del estado de Florida.

 

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Se recuperaron más de 40.000 piezas, incluyendo restos porcinos (traídos también por primera vez a América del Norte por esta expedición), tarros de aceitunas, cotas de malla, puntas de flechas y alguna moneda española acuñada en 1517. Para que veáis el respeto que se tiene a la historia por allí, y la fascinación que sienten por De Soto, el lugar fue designado como “Lugar Histórico de La Herencia de la Florida” y se construyó un parque estatal, con sus paneles explicativos en donde se cuentan y describen los hallazgos. Uno de esos paneles dice:

“Estos hallazgos proporcionaron la evidencia física del campamento de invierno de 1539-40, el primero de Hernando De Soto confirmado en América del Norte. Desde allí, la expedición de Soto viajó hacia el norte y hacia el oeste, teniendo pues el primer contacto europeo con muchas sociedades nativas”.

 

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A pesar de que no existen evidencias sólidas para respaldar esta historia, ningún arqueólogo o historiador de la zona lo niegan. Mary Glowacki, arqueóloga de Tallahassee dice:

“No tenemos ninguna documentación histórica, pero sí sabemos que hubo varios sacerdotes que formaron parte de la expedición y que trajeron todos los elementos necesarios, vestimentas y demás para poder realizar misa

Placa conmemorativa colocada en el lugar (Tallahassee, Florida)

Es difícil imaginar que los sacerdotes que viajaban con de Soto no celebraron una misa ese 15 de diciembre. Aunque rodeados por indígenas hostiles se tiende a pensar que la primera Misa de Navidad celebrada en suelo Norteamericano no pudo haber sido muy festiva. Rodrigo Rangel, secretario personal de De Soto, escribía en sus diarios que los naticos Apalachee incendiaron el campamento por lo menos dos veces y mataron a muchos de los españoles. Básicamente, pasaron la navidad tratando de mantenerse con vida.

 

 

Tengamos en cuenta que, obviamente, que las gentes del siglo XVI no ponían el mismo énfasis navideño que nosotros, pero celebrar se dice que se celebró.

 

 



Fuentes:

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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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5 thoughts on “Cuando los españoles llevaron la Navidad a Norteamérica”

  1. Como siempre, un artículo muy interesante. Al respecto de los logros españoles nunca reconocidos, el otro día estuve de visita en el pueblo de Olmeda de las Fuentes, en Madrid, cuna de Pedro Páez, juesuita que según parece, entre otras cosas, fue el primer europeo que llegó a las fuentes del Nilo Azul, ciento cincuenta años antes que su “descubridor oficial”, el escocés James Bruce de Kinnaird.

  2. Todo lo contrario de lo que hicieron los anglófonos después: mataron a casi todos los indios norteamericanos y a los supervivientes los metieron en campos de “reserva”, no hubo mestizaje, eso es lo que los yanquis llaman con pompa “la conquista del oeste”. Y no solo eso, declararon la guerra a España y a los españoles allá donde estuvieran y no sólo es una guerra contra la cultura y el idioma español, es una guerra contra el patriotismo hispánico, esta guerra sigue viva hoy, España no es una potencia energética y militar hoy porque a Estados Unidos una “España importante”, es una “España peligrosa”, peligrosa para el mundo anglófono, Así quedó demostrado en el enfrentamiento Carrero Blanco- Kissinguer, Los anglófonos, incluso ha conseguido que muchos españoles anglofilos y filoyanquis secunden el odio antiespañol.
    En Norteamerica, España llegaba desde los montes Apalaches hasta Alaska.

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