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Las piedras de Éfeso podrían revelar cuánta gente caminó por ellas hace dos mil años

Un escalón desgastado puede conservar la memoria de miles de pasos.

Esa intuición, habitual para quien recorre una ciudad antigua, es el punto de partida de un proyecto que quiere convertir la erosión en dato arqueológico. El programa TAS —Testimony of Stones— estudia pavimentos y umbrales de Éfeso y Kerkenes para aproximarse a una pregunta hasta ahora difícil de medir: cuánta gente y cuántos vehículos circularon por esos espacios.

La idea resulta seductora porque promete añadir densidad humana a las ruinas. La arqueología puede reconocer una calle, un pórtico o una puerta; mucho más complicado es calcular si aquel punto fue un paso cotidiano, una vía ocasional o un cuello de botella. Las piedras gastadas no hablan con palabras, pero sí conservan una huella física del movimiento repetido.

Pavimento de Kerkenes estudiado para conocer el tráfico en ciudades antiguas
Pavimento de piedra en el yacimiento de Kerkenes, uno de los casos de estudio del proyecto TAS. Fuente: proyecto TAS / Arkeofili.

De la intuición visual a una medición verificable

Los arqueólogos llevan mucho tiempo observando surcos, pulidos y depresiones en los suelos antiguos. El problema es que un desgaste visible no permite, por sí solo, distinguir entre diez mil pasos y varios siglos de uso moderado. El proyecto TAS combina mecánica de rocas, análisis de huellas de uso, arqueología experimental y modelos informáticos para construir una escala de comparación.

Primero se estudia la resistencia del material: no se erosiona igual un granito que un mármol. Después se reproducen contactos y abrasiones en condiciones controladas. Por último, los resultados se comparan con mediciones tomadas sin dañar los yacimientos y con simulaciones de movimientos. El objetivo consiste en establecer márgenes razonables para la intensidad del tránsito.

Investigador mide un pavimento de Éfeso para estudiar el tráfico en ciudades antiguas
Trabajo de campo para medir las huellas de uso en un pavimento antiguo del área de Éfeso. Fuente: proyecto TAS / Arkeofili.

Éfeso y Kerkenes: dos ciudades, dos problemas distintos

La elección de los casos de estudio es especialmente útil. Kerkenes fue una ciudad de la Edad del Hierro en Anatolia central, levantada sobre afloramientos de granito y granodiorita y ocupada durante un periodo relativamente breve. Éfeso, en cambio, fue una gran ciudad helenística y romana donde el mármol, la larga duración y las sucesivas reformas urbanas introducen un escenario muy distinto.

Comparar ambos lugares permite comprobar qué parte del método depende del tipo de piedra, de la climatología y del tiempo de exposición. También evita una simplificación frecuente: una marca profunda no equivale automáticamente a un tránsito masivo. Puede influir la pendiente, la evacuación del agua, una reparación tardía o el paso de animales y carros.

El desgaste debe interpretarse junto a la arquitectura y a la estratigrafía.

Toma de datos en un umbral antiguo para reconstruir el tráfico en ciudades antiguas
Toma de datos no invasiva en un umbral antiguo del área de Éfeso. Fuente: proyecto TAS / Arkeofili.

Una herramienta para proteger los yacimientos

La aplicación más inmediata va más allá de reconstruir la vida antigua. Éfeso recibe hoy a multitud de visitantes y sus superficies históricas siguen sometidas a una presión constante. Si el estudio identifica qué zonas se desgastan con mayor rapidez y por qué, los responsables de conservación podrán organizar recorridos, pasarelas o límites de acceso con una base más objetiva.

El proyecto puede convertir los suelos en una fuente cuantificable, complementaria de inscripciones, restos materiales y trazados urbanos. Cada umbral seguirá siendo una piedra, aunque también podrá leerse como un archivo de la ciudad que lo pisó.

Esta posibilidad tiene una consecuencia historiográfica sugerente. Si el método funciona con márgenes bien definidos, será posible comparar la intensidad de circulación entre barrios, puertas y monumentos de una misma ciudad sin confundir la monumentalidad con el uso real.

Una avenida puede ser espectacular y poco transitada; un pasadizo discreto puede haber concentrado buena parte de los desplazamientos cotidianos. También permitirá plantear preguntas sobre mercados, procesiones, abastecimiento y control urbano. La prudencia sigue siendo esencial: los resultados tendrán que contrastarse con excavaciones, dataciones y evidencias de reparación. Aun así, medir el desgaste de los pavimentos ofrece una vía prometedora para recuperar el ritmo material de ciudades cuyos habitantes ya no pueden contarnos por dónde caminaban.

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Redacción

Equipo de Redacción / Notas de Prensa / Agencias

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