ArqueologíaEdad AntiguaEn PortadaHistoriaHistoria Militar

Hallan otra pieza del Tratado de Kadesh, el acuerdo entre Ramsés II y los hititas

Durante un año fue solamente un pequeño fragmento cubierto de signos cuneiformes.

Había aparecido cerca del Edificio E de Büyükkale, la ciudadela real de Hattusa. Solo conservaba una de sus caras y buena parte de las líneas estaban rotas. El hallazgo no permitió anunciar inmediatamente qué documento había contenido aquella pieza de arcilla.

El 21 de septiembre de 2026, después de meses de lectura y comparación, el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía confirmó su identidad: el fragmento pertenecía a una de las copias acadias del Tratado de Kadesh, el acuerdo concluido por Ramsés II y Hattusili III hacia 1259 a. C.

Fragmento estudiado

Una tablilla llevaba un año esperando ser identificada

Solo sobrevive una cara, con numerosas lagunas. La identificación ha sido posible comparando los signos y secuencias preservados con las copias ya conocidas.

Las líneas corresponden aproximadamente al conjunto de disposiciones numeradas como artículos 12 a 20 en la ordenación moderna. Allí aparecen Egipto y Hatti, personas que abandonaban uno de los dos territorios y obligaciones relativas a su devolución. También se conserva una referencia a la protección de sus casas frente a la destrucción.

Las cláusulas a las que pertenece regulaban uno de los problemas habituales de las monarquías del Próximo Oriente: qué debía ocurrir cuando una persona abandonaba el dominio de un rey y entraba en el del otro.

Las traducciones distinguen entre personajes importantes —«grandes personas», nobles o dignatarios— y hombres de condición menos elevada. En ambos sentidos, el acuerdo obligaba a capturarlos y devolverlos. Algunas disposiciones incluyen a quienes pasaban por Amurru, entre las áreas de influencia egipcia e hitita.

No era un derecho de asilo. Tampoco podemos convertir automáticamente a todas esas personas en «refugiados» en el sentido jurídico contemporáneo. El texto habla de individuos que huían, abandonaban el servicio del rey o cruzaban a otro territorio, dentro de un orden político en el que el soberano reclamaba autoridad sobre sus súbditos.

Lo extraordinario aparece en las garantías añadidas a la devolución. Las versiones conservadas disponen que el delito del retornado no debía ser utilizado contra él; que no debía ser mutilado en ojos, boca, orejas o pies; y que su casa, su mujer y sus hijos no debían ser destruidos. El nuevo fragmento parece conservar parte de este bloque.

No era una declaración moderna de derechos humanos, sino un acuerdo entre reyes que aseguraba la restitución de personas. Pero la devolución podía ir acompañada de límites explícitos a la represalia.

Fragmento ya conocido del Tratado de Kadesh conservado en Estambul
Fragmento previamente conocido del Tratado de Kadesh; no corresponde al nuevo fragmento identificado en 2026. Procede de Boğazköy y se conserva en el Museo del Antiguo Oriente de Estambul. Fotografía: Osama Shukir Muhammed Amin, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Kadesh: la batalla detrás del tratado

Quince años antes del acuerdo, Egipto y Hatti habían librado una de las batallas mejor documentadas del mundo antiguo.

Kadesh, junto al río Orontes, controlaba rutas decisivas de Siria. Ramsés II pretendía recuperar una zona integrada en el sistema hitita de aliados y vasallos. Hacia 1274 a. C., durante su quinto año de reinado, marchó hacia el norte.

El ejército egipcio avanzaba dividido en cuerpos identificados con Amón, Ra, Ptah y Seth. Cerca de Kadesh, dos informantes hicieron creer a Ramsés que el ejército hitita se encontraba lejos. Era una maniobra de desinformación.

El rey hitita no era Hattusili III, sino Muwatalli II. Sus fuerzas permanecían ocultas al otro lado de Kadesh. Cuando los egipcios capturaron y golpearon a otros exploradores, descubrieron demasiado tarde que el enemigo estaba muy cerca.

Los carros hititas cruzaron el Orontes, golpearon al cuerpo de Ra durante su marcha y penetraron en el campamento egipcio. Ramsés quedó aislado con una parte de sus tropas. Los textos egipcios convirtieron su reacción en el centro de una epopeya: el faraón, abandonado por sus hombres, habría invocado a Amón y cargado casi solo contra millares de enemigos.

La resistencia egipcia, la llegada de refuerzos y la pérdida de cohesión de los carros hititas evitaron la destrucción del ejército de Ramsés. Pero Egipto no tomó Kadesh y Muwatalli mantuvo su posición en Siria.

Relieve egipcio de Ramsés II y la batalla de Kadesh en Abu Simbel
Escenas de la batalla de Kadesh en el gran templo de Abu Simbel. La imagen pertenece al programa monumental con el que Ramsés II presentó la campaña como una victoria personal. Fotografía: Dennis G. Jarvis, Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.

Ramsés II y la construcción de una victoria

Ramsés II no dejó que el resultado ambiguo gobernara el recuerdo de Kadesh. Mandó representar la campaña en Karnak, Luxor, el Ramesseum y Abu Simbel. El Poema de Pentaur, el Boletín y los relieves repetían una versión cuidadosamente construida: los soldados habrían fallado, pero el faraón, protegido por Amón, salvó al ejército.

Estas inscripciones ayudan a reconstruir la campaña, pero no son una crónica neutral: presentaban al rey como guerrero invencible y restaurador del orden.

Tampoco es correcto invertir la propaganda y afirmar que Ramsés «perdió» sin más. El ejército egipcio sobrevivió a la emboscada y rechazó el ataque sobre su campamento. Lo que no logró fue conquistar Kadesh, que continuó bajo influencia hitita.

Mapa del Próximo Oriente hacia 1300 antes de Cristo con Egipto y el Imperio hitita
El Próximo Oriente hacia 1300 a. C., con el Imperio hitita al norte y el Egipto del Reino Nuevo al sur. Siria formaba el gran espacio de competencia entre ambas potencias. Mapa: Enyavar, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Por qué Egipto y los hititas terminaron negociando

El Tratado de Kadesh no se firmó al terminar la batalla.

Entre ambos acontecimientos transcurrieron aproximadamente quince años y cambiaron los protagonistas.

Muwatalli II murió y fue sucedido por su hijo Urhi-Teshub, conocido como Mursili III. Hattusili, hermano de Muwatalli, terminó deponiendo a su sobrino y ocupando el trono. Aquella llegada al poder no estaba libre de contestación, por lo que el reconocimiento de otro gran rey podía reforzar su legitimidad y la posición de sus herederos.

Hatti afrontaba además el crecimiento de Asiria en Mesopotamia septentrional. Ramsés, por su parte, podía estabilizar la frontera siria y reconocer una realidad que sus campañas no habían modificado de manera permanente.

La paz no fue el gesto moral de dos soberanos cansados de combatir. Fue una respuesta política a un equilibrio nuevo: ninguno podía eliminar fácilmente al otro y ambos tenían razones para transformar al antiguo enemigo en aliado.

pueblos del mar piratas faraon ramses
La famosa imagen de Ramses II durante la batalla acompaña el Poema en Abu Simbel (Foto: HEMIS / GTRES)

Hattusili III y Ramsés II: del enfrentamiento a la alianza

Hattusili III no había dirigido el ejército hitita en Kadesh, aunque probablemente participó en la campaña bajo la autoridad de su hermano Muwatalli. Cuando negoció con Ramsés, lo hizo ya como gran rey de Hatti.

El tratado fue concluido hacia 1259 a. C., en el año 21 del reinado de Ramsés II. Los soberanos se reconocían como «hermanos», la fórmula diplomática utilizada entre monarcas de rango comparable. El lenguaje proclamaba una paz y una fraternidad destinadas a durar para siempre.

Las cortes intercambiaron cartas y regalos, y Ramsés contrajo después matrimonio con una princesa hitita.

Qué decía realmente el Tratado de Kadesh

El acuerdo era mucho más que una frase sobre el final de una guerra. Incluía:

  • el compromiso de no atacar ni ocupar el territorio del otro;
  • el reconocimiento de la paz y la «fraternidad» entre las dos casas reales;
  • la asistencia militar frente a un enemigo exterior;
  • el apoyo ante rebeliones internas;
  • garantías relacionadas con la sucesión hitita;
  • la devolución de dignatarios y otras personas que huyeran de un reino al otro;
  • y juramentos ante los dioses de Egipto y Hatti, acompañados de bendiciones y maldiciones.

Las obligaciones se expresan en ambas direcciones, aunque las versiones egipcia e hitita no son idénticas. La cuestión de los fugitivos era política: un dignatario que cambiaba de reino podía convertirse en conspirador, pretendiente o fuente de información. El propio Hattusili tenía motivos para preocuparse por Urhi-Teshub, el rey depuesto que acabó bajo protección egipcia.

ataud-ramses-ii-cache-real-deir-el-bahari

¿Fue el primer tratado de paz de la historia?

El Tratado de Kadesh suele recibir ese título, pero existieron acuerdos diplomáticos anteriores en Mesopotamia, Siria y Anatolia. El pacto entre Ebla y Abarsal y varios tratados hititas preceden en siglos al acuerdo entre Ramsés y Hattusili.

Lo excepcional de Kadesh es su conservación: constituye uno de los tratados de paz más antiguos conocidos y el gran acuerdo de paridad mejor documentado de la Edad del Bronce, con testimonios procedentes de las dos potencias contratantes.

Las copias que aparecieron en Hattusa

El acuerdo original fue presentado como un texto grabado sobre tablillas de plata. Esos ejemplares no han llegado hasta nosotros.

En Egipto, el tratado quedó inscrito en jeroglíficos sobre los muros de Karnak y del Ramesseum. En Hattusa aparecieron fragmentos de copias de arcilla escritas en cuneiforme y en lengua acadia durante las excavaciones iniciadas entre 1906 y 1912.

El acadio funcionaba como lengua diplomática internacional.

Reyes que hablaban egipcio, hitita, hurrita o lenguas cananeas utilizaban escribas capaces de comunicarse mediante ese código común.

Los fragmentos conocidos del tratado se encuentran hoy repartidos entre los Museos Arqueológicos de Estambul, el Museo de las Civilizaciones de Anatolia en Ankara, el Museo del Próximo Oriente de Berlín y el Museo del Hermitage de San Petersburgo.

El nuevo fragmento puede ayudar a completar físicamente o textualmente alguna de aquellas copias. Todavía será necesario conocer su publicación científica para saber con cuál encaja, qué signos añade y qué lagunas permite reducir.

Büyükkale: el archivo diplomático de un imperio

Hattusa era el centro desde el que los grandes reyes hititas gobernaban Anatolia y Siria, enviaban órdenes, recibían embajadas y negociaban con otras potencias. Puede conocerse mejor esa red en nuestro recorrido por los principales lugares del Imperio hitita.

Büyükkale —la «gran fortaleza»— ocupaba un promontorio central desde el que se dominaban visualmente la Ciudad Baja y buena parte de la Ciudad Alta. Allí se encontraba la ciudadela real, con patios, salas de audiencia, dependencias administrativas y conjuntos de tablillas.

Vista de Büyükkale, la ciudadela real de Hattusa
Büyükkale, la ciudadela real de Hattusa, vista desde el sur. En este sector palacial apareció el fragmento identificado en 2026. Fotografía: Ingeborg Simon, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

Las investigaciones recientes del Instituto Arqueológico Alemán y la Universidad de Würzburg han mostrado que el complejo era más denso y cambiante de lo que sugerían las antiguas reconstrucciones. El Edificio E, en cuyas proximidades apareció el fragmento, formaba parte del sector palacial de época imperial.

La arcilla permitió que documentos administrativos y diplomáticos sobrevivieran al abandono de la capital. Muchos son piezas diminutas que deben reconstruirse como un rompecabezas repartido entre excavaciones y museos.

Más de tres mil años después, el acuerdo sigue recomponiéndose. Esta vez no mediante una inscripción monumental ni una tablilla completa, sino gracias a una pieza rota que pasó un año esperando a que alguien reconociera sus palabras.

El mundo de Ramsés II sobrevivió también mediante reutilizaciones y hallazgos inesperados, como muestra el ataúd que terminó conteniendo la momia del faraón. En Hattusa, pequeños fragmentos de arcilla conservaron la memoria escrita de una alianza.

Fragmento de una copia acadia del Tratado de Kadesh conservado en el Museo Arqueológico de Estambul
Fragmento previamente conocido del Tratado de Kadesh; no corresponde al nuevo fragmento identificado en 2026. Museo Arqueológico de Estambul. Fotografía: Carole Raddato, CC BY-SA 2.0.

Fuentes y bibliografía

Fuente de actualidad: Anadolu Agency, «Tablet fragment found in Türkiye adds piece to world’s oldest known peace treaty», 21 de septiembre de 2026, a partir de la información del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía.

Dirección Provincial de Cultura y Turismo de Çorum, «Kadesh War and Peace Treaty», texto y traducción institucional de las principales cláusulas.

BECKMAN, Gary, Hittite Diplomatic Texts, Society of Biblical Literature, 2ª edición, 1999.

BRYCE, Trevor, «Hatti and the World of International Diplomacy: The Reign of Hattusili III», en The Kingdom of the Hittites, Oxford University Press.

BECKER, Jörg y SCHACHNER, Andreas, «Boğazköy, Türkei. Ausgrabungen auf Büyükkale, dem Palastareal der hethitischen Hauptstadt Hattuša. Die Arbeiten der Jahre 2021 bis 2024», e-Forschungsberichte des Deutschen Archäologischen Instituts, publicado en 2026.

Instituto para el Estudio de las Culturas Antiguas, Universidad de Chicago, The Road to Kadesh: A Historical Interpretation of the Battle Reliefs of King Sety I at Karnak, para el contexto de la rivalidad egipcio-hitita.

British Museum, papiro con el relato literario de la batalla de Kadesh.


Descubre más desde El Reto Histórico

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Redacción

Equipo de Redacción / Notas de Prensa / Agencias

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba