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Alma-Tadema, y el “Hallazgo de Moisés”

De cero a treinta y seis millones de dólares

La historia del Hallazgo de Moisés no es la típica historia de un cuadro. Se debe tener en cuenta que Sir Lawrence Alma-Tadema pasó de ser el pintor mejor pagado de Inglaterra a ser humillado públicamente y posteriormente olvidado.

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Las Rosas de Heliogábalo, 1888. Colección privada.

“Afortunadamente para él, no vivió para ver su desgracia”, diría Vern Swanson, el principal biógrafo del pintor. Vamos a narrar el viaje del Hallazgo de Moisés, y de cómo pasó a ser abandonado a la puerta de una casa de subastas, a valer 35.9 millones de dólares.

Un holandés en Inglaterra

Sir Lawrence Alma-Tadema vivió 76 años, se casó dos veces y tuvo tres hijos, aunque sólo dos sobrevivieron. Nacido en Friesland, el norte de Holanda, el 8 de Enero del 1836, y ya de bien joven adquirió una gran habilidad para el dibujo y la pintura. Tanto era así, que solía corregir los problemas de composición o perspectiva de sus maestros de dibujo. A pesar de ello, no le aceptaron en ninguna de las academias de arte principales de Holanda, que eran las de Delft, Utrecht y Ámsterdam. Sin embargo, cuál fue su sorpresa cuando sí fue aceptado en la Academia de Bellas Artes de Amberes, que ostentaba mayor estatus que cualquiera de las anteriores.

El hombre que creyó en él

Es notorio mencionar en este momento la importancia que tuvo su agente en su carrera, Ernest Gambart, el agente más solicitado de toda Europa a finales del S. XIX. La forma en la que se conocieron fue de lo más inusual. Gambart se dirigía al estudio de un pintor muy prometedor en Amberes. Sin embargo, la persona a quien le pidió la dirección de dicho estudio era un buen amigo del joven Alma-Tadema, y éste facilitó al agente la dirección del estudio de Lawrence en lugar de la del artista que Gambart solicitaba.

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Fídias enseñando los frisos del Partenón a sus amigos, 1868. Birmingham Museum and Art Gallery.

Cuando Gambart llegó a su destino, rápidamente se dio cuenta de que no estaba en el lugar correcto, y sin embargo no hizo ningún comentario. Observando el cuadro Saliendo de la Iglesia en el siglo XV, y claramente impresionado por el talento del joven Lawrence, le preguntó: “¿Ha pintado este cuadro para alguien en particular?”. ““, le respondió el pintor. “¿Y se lo has enseñado a esa persona?”. Y ante su negativa, exclamó: “¡Entonces, es mío!“. Acto seguido le encargó veinticuatro obras más, que Alma-Tadema tardaría en completar unos cuatro años.

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Saliendo de la Iglesia en el siglo XV, 1984. Colección privada.

Fue Gambart el que tenía plena confianza en los méritos de Lawrence. El agente estaba convencido que algún día triunfaría en Inglaterra y los encargos llegarían uno detrás de otro. Y como si pudiera predecir el futuro, cuando Alma-Tadema llegó a Gran Bretaña fue rápidamente reconocido. El público y la sociedad artística lo recibieron con los brazos abiertos, y pronto pudo comprar una casa y acoger algunos alumnos (entre los cuales estaba Laura Epps, la que acabaría siendo su segunda esposa). Gambart organizó una exposición en la galería de arte que poseía en Londres, y el público quedó gratamente sorprendido del talento del pintor, especialmente con cuadros como El Festival Vintage.

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El Festival Vintage, 1871, colección privada.

Grandes encargos

Aunque luego discutiremos qué tipo de críticas recibía Alma-Tadema por parte del público y los críticos de arte, generalmente se admiraba mucho su talento y su técnica. Para que el lector se haga una idea del éxito que tenía, para el año 1878 no era inusual que el artista recibiese unas £2,000. En realidad, por la obra Una galería de pintura, el pintor recibió £10,000, que correspondería a una suma diez veces superior hoy en día.

Sin embargo, el número de cuadros que Alma-Tadema creaba por año fue decreciendo hasta alcanzar apenas los veinte por año. Hacia el año 1895, tenía que dividir su tiempo entre la creación artística y sus funciones en la Academia Real de Pintura, que incluían no sólo ser miembro del comité, sino también enseñar técnica de dibujo y pintura a los alumnos más privilegiados.

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Una Galería de Pintura, 1866. Colección Privada.

Tales fueron sus servicios a la Academia Real de Pintura que el Rey acabó concediéndole la nacionalidad inglesa. A pesar de ello, la ajetreada vida que llevaba y el hecho de que ya tenía más de 60 años provocaron que su salud empezase a empeorar. Finalmente, ante la muerte de su segunda esposa Laura Alma-Tadema en el 1909, empezó a perder la ilusión de vivir. Murió tres años después, el 28 de Junio de 1912, a la edad de 76 años.

El viaje de Moisés

Alma-Tadema trabajó en el Hallazgo de Moisés durante dos años. En el 1902 Sir John Aird, miembro del Parlamento y primer Baronet de Buckinghamshire, lo invitó a acompañarle en su viaje a Egipto, junto con Winston Churchill. El artista pasó el viaje estudiando las viejas ruinas egipcias. Como Sir Aird, que era también coleccionista de arte, siempre había querido poseer un cuadro de temática egipcia, Alma-Tadema le dio la libertad de elegir la escena que iba a representar en el cuadro. Sir Aird escogió el momento en el que la mujer del Faraón encuentra a Moisés en las aguas del Nilo.

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Jugadores de Ajedrez Egipcios, 1865. Colección privada.

Cuando la pieza estuvo completada en el 1904, el artista recibió £5,250 como pago (actualmente serían £450,000). El cuadro fue tan popular y aclamó tantas buenas críticas, que incluso el Rey Eduardo VII visitó el estudio del pintor personalmente. La obra le causó tanta impresión que le condecoró con la Orden del Mérito que le convertía en Sir Lawrence Alma-Tadema.

La última exposición

Sin embargo, Alma-Tadema murió en el 1912, y el Hallazgo de Moisés se exhibió por última vez tan sólo seis meses después del fallecimiento del artista. La Real Academia montó una exposición en Enero del 1913 para honrar la memoria y el servicio que Alma-Tadema había proporcionado a la sociedad artística inglesa. Justo como el Moisés del cuadro, el viaje de esta obra no había hecho más que empezar.

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“Sus ojos están con sus pensamientos y están muy lejos”;1897. Colección privada.

Empieza el viaje

Después de la exposición, la obra permaneció en posesión de Sir John Aird hasta que éste la puso en venta a través de la casa de subastas Christie’s, en 1935. La compró Sir Jeremiah Colman (presidente de la compañía de mostaza J&J Colman), aunque no se sabe a qué precio. Justo en plena Segunda Plena Mundial, el Hallazgo de Moisés fue vendido en Christie’s de nuevo a un comprador anónimo, y esta vez por £682.

La diferencia es notoria, sobre todo considerando que la cifra inicial estaba por encima de las £5,000. Sin embargo, estos cientos de libras eran una considerable cantidad de dinero teniendo en cuenta lo que iba a pasar a continuación. Con el tiempo, el Hallazgo de Moisés volvió a Christie’s y fue vendido a una pareja que buscaba decoración para su nuevo hogar. Era el año 1955, y el comerciante de la casa de subastas fue feliz de poder deshacerse del enorme cuadro (1,3 × 2,1m) por la suma de £900.

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Confidencias, 1869. Colección privada.

Cúal fue su sorpresa cuando una hora después de la venta, un hombre entró en el local y le informó de que había un cuadro en el callejón de al lado. El comerciante salió a la calle y descubrió el Hallazgo de Moisés arrinconado contra una pared. La pareja había abandonado el cuadro y se había llevado únicamente el marco. Ante la situación, el comerciante ofreció la obra gratuitamente a todos los museos británicos, pero ninguno quiso aceptarlo. Tiempo después, un restaurante de Hertfordshire lo adquirió para su salón, para venderlo más tarde a un comerciante de arte.

Moisés en América

En los años venideros, el interés por la Era Victoriana incrementó, y también lo hizo el valor de las obras de artistas como Alma-Tadema. En los años ’60 Ira Spanierman, el marchante de Nueva York, compró el cuadro por $8,500, y lo vendió a Allen Funt por $25,000.

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Una Ofrenda de Verano, 1911. Utah, Brigham Young University Museum of Art.

Allen Funt era una celebridad estadounidense que también era productor y director de televisión, más conocido por ser el creador del programa Candid Camera. Aparentemente, Funt acababa de adquirir una nueva mansión en la que viviría junto a su esposa, y necesitaba cuadros para decorarla. Según sus propias palabras, tenían una habitación decorada al estilo victoriano cuyas paredes aún estaban vacías.

Cuando Funt y su esposa acudieron a Spanierman, él les preguntó si querían ver un cuadro del artista que ostentaba la reputación de ser “el peor pintor del Siglo XIX“. La obra era La voz de la Primavera, creado en 1910. Funt, por supuesto, la compró. Era la primera de treinta y cinco piezas de Alma-Tadema que la celebridad compraría a Spanierman entre 1968 y 1973. Entre ellas estaba el Hallazgo de Moisés.

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La Voz de la Primavera, 1910. Colección Privada.

La puja final

Como decíamos anteriormente, debido al reciente alce en el valor de obras victorianas, sus precios también aumentaron, y las obras de Alma-Tadema no eran una excepción. La colección de Funt se exhibió en una exposición en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York en el 1973, llamada “Victorianos en Togas“. Y aunque el título de la muestra podía denotar algún tono humorístico o burlesco, ayudó a que creciese el interés por la época y el arte victorianos entre las sociedades estadounidense y europea.

Más tarde en ese mismo año, Funt vendió toda su colección en otra gran casa de subastas, Sotheby’s, por un total de $570,000. El Hallazgo de Moisés se vendió por $72,801. Años más tarde, en 1995, el cuadro volvió a venderse en Christie’s por una suma de 2.7 millones de dólares.

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No me preguntes más, 1906. Colección privada.

Finalmente, llegamos al último episodio en este viaje. En Noviembre de 2010, hubo una gran venda en Sotheby’s en Nueva York, en la que se iba a pujar por el Hallazgo de Moisés. La suma estimada por el cuadro era de entre 3 a 5 millones de dólares. La vicepresidenta senior y especialista en arte del siglo XIX de la casa de subastas, Polli Sartori, declaró lo siguiente.

La puja duró unos ocho minutos. Empezó con dos postores al teléfono. Uno desistió cuando se alcanzaron los $23 millones. Segundos antes de declarar resuelta la venta, alguien en la sala subió medio millón más. Entonces siguió pujando pero desistió unos minutos más tarde. Habían llegado a $28 y parecía que el postor al teléfono había ganado. Sin embargo, un último postor subió a $35.9 millones y la puja acabó con un gran aplauso.

Polli Sartori

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El Hallazgo de Moisés, detalle.

Amado y odiado al mismo tiempo

La pieza mejor vendida en el año 1903 fue Una lectura de Homero, de Alma-Tadema. Fue imitado durante su tiempo, y había una gran demanda por sus cuadros. Swanson incluso afirma que se le valoraba demasiado positivamente por el talento real que tenía: “Sus clientes a menudo pagaban con un billete de tamaño más grande que el cuadro que estaban comprando“. Es casi increíble que sus precios oscilasen las £2,000 y las £5,000, en la misma época en la que Vincent Van Gogh no vendía un solo cuadro.

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Una lectura de Homero, 1885. Philadelphia Museum of Art.

Cuando tuvo lugar la exhibición de las galerías Grosvenor organizada por Gambart, entre 1882 y 1883, la crítica fue unánime: “Alma-Tadema es el mejor pintor de Inglaterra en nuestro tiempo“. Incluso se escribieron monografías y biografías admirando su estilo, técnica y gusto por la estética. Sin embargo no todas las críticas fueron siempre favorecedoras.

Las críticas más contundentes e incluso crueles vinieron de la mano del mayor crítico de arte de la Gran Bretaña del siglo XIX, John Ruskin. En el 1875, describió La Danza Pírrica como “un pequeño destacamento de escarabajos en busca de una rata muerta“.

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La Danza Pírrica, 1989. Guildhall Art Gallery.

Aunque no todas las críticas fuesen buenas, en general tuvo una gran fama en vida. En concreto, el período a partir de 1883 hasta su muerte fue el más importante en cuanto a la crítica. Un aspecto a tener en cuenta de la segunda mitad del siglo XIX y que explica el éxito de Alma-Tadema es la emergencia de artistas clasicistas. Desde que Sir Lord Leighton, pintor y escultor aclamado por sus representaciones neoclasicistas, se convirtió en el director de la Real Academia de las Bellas Artes, esta corriente emergió con fuerza. El Clasicismo representaba para la sociedad inglesa una vía de escape del presente, y la antigüedad significaba, a su vez, el mundo de la cultura y la educación.

Sin embargo, después de su muerte, esta suerte cambió. Para Alma-Tadema, el período oscuro sólo acababa de empezar. Justo después de su muerte, varios periódicos publicaron esquelas peyorativas en las que se despreciaba su trabajo y lo que había aportado a la esfera artística inglesa y europea.

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Primavera, 1894. Los Angeles, Paul Getty Museum.

Uno de ellos fue el editor del Fine Arts Journal, una de las publicaciones de escritos sobre arte más reconocidas en Gran Bretaña. Después de aportar algunos datos sobre las circunstancias de la muerte del artista, la esquela se pronunciaba así:

De alguna manera, Alma-Tadema era un simple pintor de naturalezas muertas. Las maravillosas representaciones de superficies de mármol,  jarrones de bronce y ornamentos raramente han sido equiparadas por ningún otro pintor de ninguna otra época. Después de haber aclarado esto, ¿hay algo más peyorativo que se pueda añadir? Sí.

Para entonces despreciar su técnica pictórica y sus habilidades, y aunque es cierto que a veces admite aspectos positivos del artista, en general su valoración es negativa.

Aunque algunos de sus admiradores intentaron que su fama resurgiese después de su muerte, en 1928 se publicó un volumen que acabó de sepultar la figura de Alma-Tadema. El Ananías o el Falso Artista, del escritor y crítico de arte Walter Pach, mencionaba a Sir Lawrence varias veces para ejemplificar el típico caso del artista que todo el mundo debería tener en la habitación de su mayordomo, o incluso en su baño por la vacuidad de sus creaciones. Esto acabó de poner a la crítica en contra de Alma-Tadema.

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Precilecciones de plata, 1903. Colección privada.

Después de la publicación del volumen la reputación del pintor fue de mal en peor. Para cuando se habían cumplido tres décadas de su muerte, el nombre Lawrence Alma-Tadema había sido completamente olvidado.

Alma-Tadema pasó de ser uno de los artistas más famosos del mundo, a ser alguien de quien prácticamente nadie había oído, hacia el año 1935. Cuando murió, el escritor y crítico Herber Read aclamó que la Orden del Mérito que se le otorgó a Alma-Tadema debía ser desinfectada porque había adquirido la esencia a naftalina de su dueño.

Vern Swanson

Sin embargo, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial el interés en Alma-Tadema revivió. Hacia los años ’70, hubo una creciente popularidad por la pintura académica. Este interés y la reevaluación de su trabajo fue aumentando paulatinamente año tras año, hasta la subasta de 2010 en Sotheby’s. La suma pagada por el Hallazgo de Moisés la convirtió en la obra más valorada del autor. Incluso hoy en día, si se accede a la página web de Sotheby’s, uno puede ver que los precios por un Alma-Tadema original oscilan entre las £5,000 y las £600,000.

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Rivales sin saberlo, 1893. Colección privada.

Pero entonces, ¿por qué cayó en desgracia? Swanson afirma que todos los artistas de su tiempo y escuela lo hicieron.

Cayeron porque abandonamos una era para abrazar la siguiente. Odiamos lo que a nuestras madres les gustaba pero amamos lo que admiraban nuestras abuelas. El Modernismo llegó en el siglo XX, y todos los Victorianos fueron considerados sentimentalistas, trillados, superficiales y frívolos.

Vern Swanson

En los años ’70 Alma-Tadema resucitó porque después de haber sido deslumbrados por el Modernismo durante décadas, hemos sido capaces de apreciar mejor las cualidades innatas de los Victorianos. ¿Será recordado a partir de ahora? Ya resurgió de sus cenizas una vez, y uno puede pensar que la providencia le perdonará el serlo una vez más. Sin embargo, y observando las tendencias artísticas y los cambios en la estética de los últimos años, personalmente creo que Alma-Tadema es una de esas figuras que siempre será de alguna manera recuperada, pero nunca llegará a pertenecer al panteón artístico. ¿Quién sabe?

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Expectativas, 1885. Colección privada.

FUENTES

Swanson, Vern G. Sir Lawrence Alma-Tadema. The painter of the Victorian vision of the Ancient world. 1977.

The Death of Alma-Tadema por el Editor del Fine Arts Journal. 1912.

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Anna García

Historiadora del arte y actualmente cursando estudios de máster en Holanda. Especializada en Renacimiento y Barroco. Muero de amor por Caravaggio.

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