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Las fosas comunes del bosque de Katyn, la ocultación de una matanza

Supuso un momento delicado en la relación entre soviéticos y sus aliados occidentales

El asesinato de militares y personalidades de Polonia formaba parte del plan para impedir que en el futuro pudiera haber una Polonia independiente.

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Soldados de la Wehrmacht alemana cruzando la frontera polaca (Wikimedia)

Polonia derrotada

El comienzo de la película Katyn (2008) no puede representar mejor el callejón sin salida en el que se encontraban los polacos al verse rodeados por el oeste por las tropas alemanas y por el este por las soviéticas. La escena se centra en un puente donde se encuentran un grupo de personas que ven llegar desde el otro lado a otro gran grupo y les dicen que no avancen, que los alemanes vienen por detrás, a los que los otros les responden que los soviéticos —también— vienen por detrás suya.

Este cerco que sufrieron los polacos formaba parte del pacto Ribbentrop-Molotov firmado el 23 de agosto de 1939 en Moscú, en el que alemanes y soviéticos acordaban no agredirse mutuamente, estrechar vínculos comerciales y el reparto de Europa del Este y central, en el que entraba Polonia.

El 1 de septiembre de 1939 los alemanes invadieron Polonia y el 17 lo hicieron los soviéticos; Polonia, rodeada y derrotada por dos potencias mundiales, se rindió el 6 de octubre. A continuación se pondría en marcha la gestión de los territorios ocupados, su población y los prisioneros.

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Viacheslav Mólotov, Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Soviética firmando el pacto. Stalin se encuentra al fondo de la fotografía, y Ribbentrop, el Ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, a la izquierda del dictador (Historiek.net)

El destino de los prisioneros polacos

Los polacos viajaron en tren y fueron conducidos a campos de concentración provisionales ubicados en los monasterios de Starobielsk, Ostaszków y Kozielsk. Hasta abril de 1940 estuvieron viviendo bajo malas condiciones en sus campos de reclusión, cuando se les informó de que iban a ser trasladados a otros campos en los que tendrían mejores condiciones.

Antes, el 5 de marzo de ese año, Stalin aprobó, con el beneplácito del Politburó, un plan para liquidar a los oficiales y las personalidades influyentes de Polonia que habían rechazado ser “reeducados” según los programas comunistas. La NKVD se puso a trabajar para llevar a cabo estas ejecuciones y aprovechó también las cartas que enviaban a casa los prisioneros para tomar nota de las direcciones de sus familias, muchas de ellas fueron detenidas a posteriori.

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Fotograma de la película “Katyn” en la que aparecen los prisioneros polacos retenidos por los soviéticos

Más tarde, los prisioneros fueron enviados en tren más al este, hacia Rusia. El primer contingente lo formaban 390 polacos y llegó el día 4 de abril a la estación de Gniezdovo, a 16 kilómetros de Smolensk. Nada más bajar del tren, los guardias del NKVD los obligaron a montar en camiones y los llevaron al bosque de Katyn.

Los oficiales fueron separados del resto, uno a uno y tras haberles requisado las pertenencias fueron conducidos a una sala insonorizada que se encontraba en el interior de una cárcel. Hacia la sala iban custodiados por dos guardias y dentro de esta, tras la puerta, esperaba otro guardia que era el encargado de dispararles en la nuca. Después de esto, por un pequeño tobogán que comunicaba a la calle, deslizaban el cuerpo y este caía en una camioneta, donde se hallaban más cadáveres amontonados para posteriormente echarlos en la fosa común.

A otros prisioneros no los mataban de la misma forma, eran llevados a un claro en el bosque en el que ya había excavadas unas enormes fosas comunes, los maniataban por los brazos con cuerdas y alambres a la espalda, los ponían en fila y les disparaban en la cabeza. Cuando la fosa se había llenado, guardias remataban a golpe de bayoneta a los moribundos y después una maquina excavadora procedía a llenar de tierra la fosa. Este proceso se volvió a repetir al día siguiente y durante las siguientes semanas hasta el 11 de mayo. En el vídeo pueden verse la recreación de aquellos procesos de ejecución llevados a cabo.

El balance de esta matanza fue de alrededor de 22000 personas asesinadas y 448 supervivientes. La intención de los soviéticos era acabar con la élite y las grandes personalidades polacas, entre las que había generales, coroneles, comandantes, capitanes, oficiales, suboficiales, soldados, pilotos, sacerdotes, médicos, ingenieros, físicos, escritores, catedráticos y abogados.

El posterior hallazgo de las fosas comunes

El 22 de junio de 1941, el pacto Ribbentrop-Molotov se rompió al invadir los alemanes la Unión Soviética. Se dice que Stalin no quería creer que los alemanes los iban a atacar hasta que ya los tenían encima. El avance alemán en territorio soviético fue muy rápido e intenso, lo que le permitió que en abril de 1943, tras su victoria en Smolensk, hallasen por casualidad en las inmediaciones de Katyn —pequeño pueblo cercano a esta ciudad— unas enormes fosas comunes. La noticia de este hallazgo fue difundida por Radio Berlín y se propagó como la pólvora por el resto de países del mundo.

Esta ocasión fue aprovechada por Josef Goebbels, Ministro de Propaganda alemán, que vio en este hallazgo un buen filón para atacar a la línea de flotación de la frágil alianza entre Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética. Los alemanes invitaron a una comisión internacional de médicos para examinar las pruebas. El gobierno polaco en el exilio, sorprendido por el hallazgo, exigió una investigación exhaustiva por parte de la Cruz Roja Internacional. Stalin culpaba a los alemanes de la autoría de esas muertes, y llegó a decir que quien dudara de ello estaba ayudando a Hitler y se convertía en su cómplice. El 26 de abril de 1943, la Unión Soviética rompió sus relaciones diplomáticas con el gobierno polaco en Londres, aunque los rusos realmente nunca dejaron de ser hostiles al gobierno polaco en el exilio.

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Alemanes observando los cadáveres (Historiavera)

¿Un sabotaje o un accidente fortuito?

Si los polacos ya sospechaban de la culpabilidad de los soviéticos en Katyn, un hecho que los hizo sospechar con más razón fue el accidente del general Vladyslav Sikorski, también primer ministro y comandante del ejército polaco. El 4 de julio de 1943, después de visitar a las tropas polacas en Oriente Medio, murió en un accidente de avión cuando trataba de despegar del aeropuerto de Gibraltar. Se sospechaba de un sabotaje.

Y es que para los soviéticos, Sikorski, estaba siendo un incordio, ya que exigía que las fosas de Katyn fuesen investigadas. Para la alianza entre Estados Unidos y Gran Bretaña con la Unión Soviética su muerte supuso realmente un alivio, ya que la actitud de Sikorski podía poner en serio peligro la alianza.

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Fotografía a color de Vladyslav Sikorski (Olgasha.deviantart.com)

El resultado de las investigaciones en Katyn

Al lugar, como anteriormente se ha comentado, acudieron una comisión médica y la Cruz Roja Internacional —esta era una investigación a cuenta propia y de forma neutral. Evidentemente allí también estaban los alemanes, el encargado de mostrarle las fosas a los delegados de los distintos bandos era el general de las SS Leonard Conti.

Los forenses extrajeron varios cuerpos de las fosas comunes y los identificaron como polacos por los uniformes, que aún se podían identificar. También encontraron insignias de rangos, fotografías y diarios. Estos diarios no superaban la fecha de Abril de 1940 y fueron de vital importancia porque guardaban testimonio de los que allí fueron asesinados. Hubo un testimonio al que se le dio gran valor, era el de Iván Krivozhertzov, un trabajador ruso que vivía en una localidad cerca y que aseguró haber visto las ejecuciones. En mayo, la Cruz Roja Internacional no tenía duda sobre la autoría de la matanza allí realizada: fueron los soviéticos.

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Cadáver de un militar polaco en el que a pesar del deterioro, se pueden ver sus insignias (Wikimedia)

Un veredicto muy comprometedor para los Aliados

A pesar de que ideológicamente había grandes diferencias entre Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética, se unieron para combatir a Alemania y a sus aliados. Esta alianza era frágil, Stalin muchas veces expresó de que sus aliados querían que su país pusiese la sangre y que llevase el peso de la guerra, por eso pedía insistentemente la apertura de un nuevo frente.

El descubrimiento de las fosas comunes de Katyn pudo hacer temblar la unión de estos tres países, pero estos pensaron que si la alianza se rompía, no sería posible la victoria ante Alemania, por lo que, al igual que los soviéticos hicieron desde el primer momento, Estados Unidos y Gran Bretaña culparon a los alemanes.

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Iósif Stalin, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill en la conferencia de Teherán, reunión que tuvo lugar entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943 (Ekspresas.co.uk)

El reconocimiento

Terminada la guerra y Polonia bajo la órbita del comunismo soviético, se impuso la censura a todo lo relacionado con Katyn, hasta tal punto que en las lápidas de los asesinados en Katyn estaba prohibido poner la fecha exacta datada en el año 1940, tenía que ser en el año 1941. También, si algún polaco quería alcanzar un puesto en la administración (ya soviética hasta 1989), tenía que ocultar que tenía un familiar asesinado en Katyn.

En el año 1990, una vez que ya se había disuelto la URSS, el presidente de la Federación Rusa, Mikhail Gorbachov, reconoció la culpabilidad de su país al entregarle al general polaco Wojcieh Jaruzelski, la documentación que demostraba que lo ocurrido en Katyn había sido a manos de los soviéticos, y no de los alemanes como siempre sostuvieron. En recuerdo de estas personas que perdieron la vida en ese bosque, Rusia construyó el Memorial de Katyn.

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Ofrenda floral en el Memorial de Katyn (Wikimedia)

Fuentes:

Francisco Luis del Pino Olmedo, Katyn 1940. Expediente Criminal Abierto, Revista Especial Clio

Antony Beevor (2012). La Segunda Guerra Mundial

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Antonio José Pérez Sánchez

Empresario y exmilitar. Mi pasión es la Historia, ya desde pequeño mis primeras lecturas eran sobre personajes y acontecimientos históricos, y hoy sigo con esa sed infinita de conocimientos históricos. Amante de la Historia, del deporte y del Real Betis Balompié. Devorador insaciable de libros.

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