ArteEdad ContemporáneaEdad ModernaEn PortadaHistoriaHistoria Militar

La Batalla de Rande y la leyenda de un tesoro

El arqueólogo Javier Luaces, tras varias campañas científicas, determinó que el auténtico tesoro de la Batalla de Rande era su propia historia.

No son pocas las historias que afirman que durante la Batalla de Rande el cargamento de plata más grande de la historia, llegado de ultramar a España, se perdió en las aguas de la ría de Vigo. Según varios autores, cerca de 1 millón de kilos de plata reposan bajo el lodo marino, junto a piezas de oro y diversas manufacturas asiáticas y americanas. ¿Es esto cierto? Empecemos por el principio.

Batalla de Rande Galeón
(Foto: depositphotos.com)

¿Qué fue la Batalla de Rande?

Conocida en la historiografía británica como «Battle of Vigo Bay«, se trata de una de las batallas navales más cruentas de la historia de España.

Sucedió entre el 23 y el 24 de octubre de 1702, en la ría de Vigo, a pocas millas del acceso a la ensenada de San Simón. 19 galeones españoles cargados de materiales de los territorios ultramarinos y 23 buques de guerra franceses fueron asaltados por una armada combinada británica y holandesa. En total, se produjeron 2.800 muertos de ambos bandos.

Batalla de RAnde
Grabado de Romeyn de Hooghe sobre la batalla de Rande

Breves antecedentes

Era 1702, año en que se inicia la Guerra de Sucesión española, al mando de una flota anglo-holandesa estaba el almirante George Rooke, comandante en jefe, cuyas órdenes eran atacar y capturar Cádiz, supuestamente a favor del candidato austracista al trono de España (Carlos VI de Habsburgo). Se ganaron algunas posiciones cerca de la ciudad, pero tras 6 semanas de intentos, la flota combinada se retiró ignominiosamente el 18 de septiembre.

La perspectiva de regresar con las manos vacías no era algo que Rooke tuviera en mente. En su viaje de vuelta a casa se enteró de que una valiosa flota del tesoro español estaba fondeada en la ría de Vigo. François Louis de Rousselet de Chateaurenault, el almirante francés a cargo de la defensa de la misma se tomó con relativa calma la defensa de la ría, a pesar de estar protegiendo el desembarco de este valioso cargamento. El francés ordenó colocar varias baterías en tierra, cerrar con cadenas el paso entre castillos y comisionó sus buques de guerra más grandes en la zona exterior para defender la entrada. No obstante, descuidó fortificar las posiciones más estratégicas de la bocana (Corbeiro) o, al menos, reparar el principal fuerte de la zona: el de Rande.

Inicio de la Batalla de Rande

El alto mando inglés no tuvo demasiadas dudas, el plan consistió básicamente en imponer la superioridad naval y militar apostando todo a un golpe de una mano. Así, el almirante Thomas Hopsonn, a bordo de su buque insignia «Torbay«, de 80 cañones, recibió la orden de cañonear a los franceses la mañana del 23 nada más enfilar la ría de Vigo, le siguieron 10 buques holandeses a cargo del vicealmirante Van der Goes y la práctica totalidad de la flota inglesa; por entonces los buques de guerra más frandes de Europa: El «Zeven Provinces» (Holanda), el «Royal Sovereing» (Inglaterra) o el navío de línea «Unie» (Holanda), el orgullo de Ámsterdan, con 94 cañones. Así se inició la Batalla de Rande.

Mientras, las tropas del duque de Ormonde asaltaban las defensa a babor de la flota de Rooke, tras un desembarco anfibio a la altura de Teis con 2.000 hombres -otras fuentes dicen que 4.000-; su objetivo principal era la toma del Fuerte de Rande (hoy bajo el puente que cruza la ría).

Una vez se tomó el fuerte, el fuego de los anglo-holandeses superó a los franceses que comenzaron a incendiar sus propios buques por orden del propio Chateaurenault. No quedó ni un barco ofensivo para defender a los galeones españoles. De los buques franceses, 5 fueron capturados por los ingleses y 1 por los holandeses; el resto fue quemado por los propios franceses. Los galeones españoles tuvieron una suerte similar: de los tres galeones y 13 mercantes solamente quedaron 5 que fueron capturados, el resto se fueron al fondo de la ría entre llamas y explosiones.

batalla de rande mapa
(wikimedia)

¿De dónde había salido tal cantidad de plata?

Al morir Carlos II en 1700 y quedar su sucesión en disputa, la flota de la Carrera de Indias quedó inmovilizada acumulando metales y manufacturas muy valiosas durante varios años. Cuando Felipe V necesitó de esos caudales para mantener la guerra se envió una poderosa escuadra francesa (1702), sus aliados, para escoltar a los galeones hasta España.

El puerto de Vigo se elige precisamente para evitar a la flota anglo-holandesa que estaba por entonces atacando Cádiz y se varía el rumbo cuando la flota franco-española estaba en Azores. Ahí llegan el 22 de septiembre de 1702, por lo que tuvieron un mes de margen para descargar mercancías, especialmente la plata para la hacienda real.

Además de oro y plata, a bordo iban mercancías pagadas por comerciantes particulares como pimienta, cochinilla, cacao, tabaco, añil o pieles. Muchas de ese género tenían como destino los mercados holandeses e incluso se habla de que algunas partidas tenían dueño en Inglaterra. Así, la captura de la flota tuvo sentimientos encontrados tanto en Ámsterdam como en Londres.

La plata, por su parte, según Henry Kamen, habría sido en su mayoría descargada y trasladada al castillo de Segovia. El propio Kamen cifra el valor del botín inglés obtenido, basándose en unos informes de Isaac Newton, en apenas 14.000 libras, las monedas acuñadas posteriormente con estos metales llevaban la palabra VIGO debajo del busto de Ana, y son raras y valiosas, precisamente por su escasez.

moneda vigo rande batalla
Seis peniques ingleses de 1703 con busto de la reina Ana e inscripción VIGO

La leyenda del tesoro de la Batalla de Rande

La batalla de Rande se menciona en la novela «Veinte mil leguas de viaje submarino» de Julio Verne. El protagonista del libro, el Capitán Nemo, obtiene su riqueza y la financiación de su submarino Nautilus de los cargamentos de los barcos hundidos durante los combates, extendiendo el rumor de que nunca fueron descargados y su tesoro estaba ahí, a disposición y de fácil acceso para cualquier buzo.

Evidentemente la idea no fue suya. Largos años fue pasando la historia del hundimiento de un tesoro en la ría de generación en generación. Numerosas expediciones trataron de encontrarlo a lo largo de los años, pero los buques se fueron hundiendo cada vez más en el fango convirtiéndose en uno de las grandes retos de los cazatesoros desde entonces. Mientras Verne escribía las líneas de la historia de Nemo y el Nautilus, en Francia aparecía de vez en cuando noticias relacionadas con el famoso y legendario tesoro.

De los buques hundidos, el que de más fama fue el galeón español «Santo Cristo de Maracaibo» que, según parece fue remolcado por el comandante John Baker desde el Monmouth con la mala suerte de que se fue a pique a la salida de la ría.

Vigo, 1870: Cazatesoros franceses

Aquellas noticias no eran otras que las crónicas de las aventuras del cazatesoros (y banquero) francés Hyppolite Magen en Vigo, que hacia 1870 se había decidió a organizar una impresionante campaña utilizando las últimas tecnologías de exploración subacuática para localizar los galeones y sacar del fondo de una vez por todas aquel inmenso tesoro. Entre aquellos avances científicos, en Rande, se pusieron en uso la iluminación intensiva eléctrica con lámparas sumergidas y las escafandras «Rouquayrol», mucho más cómodas para el buzo.

batalla de rande vigo

La historia del timador inglés que pudo haber leído Julio Verne

Pero no habían sido los únicos, puesto que se conocen otras intervenciones. Además hacia 1859, un inglés llamado M. David Langland que había adquirido los derechos de prospección de los pecios, utilizando la historia de que sus antecesores habían sacado algún que otro botín de los fondos, utilizó la historia de Vigo y del posible tesoro para estafar a numerosos accionistas por toda Europa. Según Fernández Duró, antes de que este inglés obtuviera la licencia otros franceses habían extraído: lastre de piedra, botijas de agua, balas y palanquetas, jarcia trozada, palo campeche, 14 cañones de hierro y cuatro marcos de plata.

Langland, para su propio beneficio, extendió el rumor de que otros buceadores ingleses habían extraído varias cajas de pesos duros, vajillas y lingotes de plata. Era mentira. Pronto las gazetas de Londres y Ámsteram airearon sus fraudulentas intenciones haciendo que el gobierno español le cancelase la licencia que tenía. Es entonces cuando en París se organiza, hacia 1867 , la Sociedad presidida por M. Magen y cuyas campañas serán dirigidas por el ingeniero Ernest Bazin.

Mientras todo esto pasaba, Julio Verne escribía sus 20.000 leguas de viaje submarino, donde incluyó la ría de Vigo, sus legendarios tesoros y toda esta suerte de tecnología subacuática utilizada por los franceses.

Ernest Bazin en Vigo

La campaña en Rande trae mucha fama a Bazin y al resto de ingenieros que aportan sus inventos, incluso se le unen otros inventores como Denayrouze, que incluso mejora el respirador original. Las acciones de las empresas participantes se disparan (tanto de la caza-tesoros como las particulares de los ingenieros), Francia espera obtener una gran rentabilidad del tesoro español.

Hacia Francia van saliendo algunos de los objetos extraídos en la ría, incluso Napoleón III se interesó por lo extraído de Vigo y visitó una pequeña exposición en París de lo que habían esquilmado en Galicia. El expolio de piezas de España hacia Francia era algo muy habitual en el siglo XIX como bien sabemos, el jefe de la campaña, el ingeniero Ernest Bazin tenía en su villa de Saint-Servain algunas de las invenciones utilizadas en el rescate y había montado un pequeño museo en la Rue Mornay de París de lo que se vendía en Francia como «La Pompeya submarina» donde había colocado varios muebles de caoba sacados del fondo, cañones, vasos, porcelana,  incluso un frasco de cochinilla y un lingote de plata.

Según el artículo de Eduardo Rolland (31 oct 2018), el propio Bazin afirmaba que la ría de Vigo estaba «pavimentada de lingotes de plata». ¿Cómo no va a encender la imaginación de Julio Verne esta historia de tecnología (decimonónica) y tesoros perdidos?

tesoro de rande

Expediciones contemporáneas a los pecios

Hacia el año 2011, el arqueólogo Javier Luaces tras varias campañas científicas en la ría determinó que el auténtico tesoro de la batalla de Rande eran los pecios y restos fruto del choque de 1702, es decir: su propia historia. La leyenda del tesoro de la ría quedó en eso, una leyenda que nunca se irá del imaginario colectivo.

En los últimos años, exposiciones y autores como Ramón Patiño restan importancia a la existencia de un tesoro que, de haber existido, ya estaría prácticamente esquilmado con el paso de los años. Los expertos, en la actualidad, prefieren profundizar en la difusión del mito, especialmente en la forma con la que Julio Verne logró captar la atención de toda una generación y mantener viva la leyenda del tesoro de Rande a través del tiempo, inmortalizándola con su tinta.

Vigo Street

Ya sabemos como son los ingleses. Una victoria contra España es motivo de júbilo en toda su nación y la propaganda para difundirla suele estar a la altura. Además de monedas y medallas conmemorativas, bautizaron como “Vigo Street” una calle de Londres que cruza con Regent Street, muy cerca de Picadilly, la calle donde se fundó la famosa editorial «Penguin Books».

Una victoria que sí, que anuló el poderío naval francés durante bastante tiempo e hizo mella en el tráfico de mercancías desde Indias, pero que no les hizo ricos como pretenden perpetuar en sus mitos. Testigo de esto son las líneas que estamos leyendo y los saqueos que se produjeron en poblaciones como Redondela, donde los ingleses llegaron a saquear hasta los cementerios, en busca de los tesoros que vinieron a buscar y no encontraron.

Fuente
Kamen, Henry (1966). "The Destruction of the Spanish Silver Fleet at Vigo in 1702". Bulletin of the Institute of Historical Research 39 (100): 165–73.Rande 1702 : arde o mar : exposición conmemorativa del III centenario de la Batalla de Rande. Sagrario Abelleira Méndez; Museo do Mar de Galicia. Rolland, Eduardo (31 oct 2018). Una Pompeya submarina (La Voz de Galicia)Rolland, Eduardo (28 oct 2018). 1870: Galicia estrea a luz eléctrica submarinaL'illustration : journal universel. v.56 (July-Dec 1870).Hippolyte. Magen “Les Galions de Vigo”. Paris, Armand le Chevalier, 1873. Traducida por Yago Abilleira en «Los galeones de Vigo».Ramón Patiño Gómez. «Nuestra Señora de los Remedios versus Santo Cristo de Maracaibo«.a Ilustración española y americana. 28/7/1870Kamen, Henry (2001). Philip V of Spain: The King who Reigned Twice. Yale University Press. Los galeones de Rande abren la Semana de Cine Submarinoattle of Vigo, 12th October 1702 (web threedecks.org)

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera en la Guardia Real, director de este proyecto e Historiador del Arte (UNED) . Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

Artículos Relacionados

Te podría interesar...
Cerrar
Botón volver arriba