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La epopeya de Ernest Bazin y el Tesoro de la Batalla de Rande

Una investigación de Arturo Rodríguez y Miguel Ángel Ferreiro

Hace unos días publicábamos en esta web una reseña acerca de la Batalla de Rande (1702). En ella, además de resumir un poco en qué consistió la misma, tocamos brevemente alguna de las campañas arqueológicas subacuáticas que se realizaron, destacando la de cierta Sociedad creada en Francia hacia 1870.

Ernest Bazin, jefe de aquella expedición, no pretendía analizar los restos de la propia batalla, como sabemos, hundidos en la ría de Vigo; sino encontrar el fastuoso tesoro que se suponía llevaban los 19 galeones llegados de Nueva España cargados de plata. El gerente, e ideólogo de aquella empresa, era el banquero Hyppolite Magen que, en 1870, impulsará dos campañas: una de reconocimiento y otra de «rescate».

Goleta Vigo Rande tesoro
Goleta «Julien-Gabrielle», utilizada en la primera fase de reconocimiento de la ría de Vigo

La campaña de reconocimiento

Magen, según nos cuenta Fernández Duró, había comprado los derechos de explotación del yacimiento submarino, debido a la cancelación del asiento en 1867 por el gobierno español que pertenecía a unos «cazatesoros» ingleses dirigidos por un tal M. David Langland, que se había encargado de maxificar la leyenda del tesoro sumergido por Londres y Ámsterdam buscando capital y resultando ser un estafador.

ría de Vigo
La ría de Vigo en el diario «L Illustration»

Para poder financiar la, ahora, campaña francesa, Magen y sus socios, especialmente el jefe de la expedición elegido: Ernest Bazin, se vieron obligado a utilizar todo su ingenio, crear una sociedad de accionistas y comenzar a vender participaciones de la misma. Obviamente necesitaba vender muchas, para lo cual debía convencer al público en general de que su empresa era totalmente exitosa, al contrario que la inglesa.

Son numerosísimas las intervenciones en prensa gala contando una y otra vez cómo se había hundido la flota franco-española y el cargamento del rey de España que permanecía bajo los lodos de la bahía gallega. He aquí un resumen de las afirmaciones que solía hacer extraída de un juicio celebrado en enero de 1878, luego veremos el por qué de este enjuiciamiento:

Los galeones españoles que volvían de México venían cargados de lingotes de oro y plata, y que se habrían visto obligados a refugiarse en la bahía de Vigo, donde fueron hundidos durante la Guerra de Sucesión Española.

Podrían estar aún en el fondo de la bahía con todas sus riquezas, que tasaba en no menos de 400 a 500 millones.

Realmente, el relato no tenía nada de extraordinario en sí, a fin de cuentas era la historia, ya reflotada por Langland, que se contaba en toda taberna de puerto de Vigo, Londres y gran parte de Francia; lo que sí lo era, y que prueba la habilidad del Sr. Bazin, es que fue capaz de convencer a inversores capitalistas que le dieron el dinero para llevarla a cabo.

comandantes galeones Rande
Relación de galeones españoles localizados en Vigo, redactada por Bazin (con sus fallos ortográficos) en los estatutos de la 1ª Sociedad, 31 de mayo de 1870

La Sociedad para los Galeones de Vigo

Lograron crear una primera sociedad cuyo objeto era el reconocimiento de los fondos, es decir examinar si los galeones hundidos en 1702 seguían en la bahía y eran accesibles. Se reconoció el terreno y no sólo encontró el esqueleto de 10 galeones, sino que extrajo cinco lingotes de plata pura con un peso de 35 kilos, además de otros objetos.

tesoro de rande
(grabado aparecido en la portada de «Le monde ilustré» el 2 de julio de 1870)

Este dichoso resultado hizo subir las acciones de la pequeña compañía, y los promotores de la empresa decidieron formar una nueva sociedad, que ahora tendría por objeto el rescate de las riquezas sumidas en las profundidades del mar desde hacía dos siglos. Bajo el nombre de Sociedad de Empresa del Rescate de los Galeones de Vigo, se emitieron 2000 acciones a 500 francos, lo que hacía un millón de capital social. Al mismo tiempo se creó un número idéntico de acciones, llamadas fundacionales, que se distribuyeron entre los fundadores de la misma entre los cuales figuraba Ernest Bazin como tenedor de 400. El rescate podría comenzar, sin escatimar en gastos.

tesoros de rande plata
Constitución de la 1ª Empresa de Rescate de los Galeones de Vigo. (epígrafe inicial) 31 de mayo de 1870

Tecnología punta

En 1870 comenzaron los trabajos de exploración empleando los medios tecnológicos más punteros: nuevos modelos de escafandras, luz eléctrica submarina, torpedos, rastras y redes barrederas.

Bazin, jefe de esta audaz e interesante expedición, era uno de los desarrolladores de estos aparatos que facilitarían las exploraciones submarinas y debían reducir sensiblemente las dificultades de la tarea, como la iluminación subacuática o su «observatorio marino», desde donde podría explorar los fondos marinos e incluso realizar fotografías, las primeras subacuáticas de la historia (supuestamente). No en vano, al ingeniero-jefe, se le conocía con el sobrenombre de «El Edison francés».

Acompañado de una escuadra de intrépidos buceadores, y provisto de toda una serie de instrumentos de utilidad contrastada, mayormente inventados por él, se puso en marcha a bordo del bergantín «Le Vigo«. Ingenieros y marinos iban a bordo del navío, y los deseos de los accionistas -que esperaban muchos lingotes de plata- iban detrás.

Se trazó así el primer plano submarino de la bahía de San Simón, situando en él los restos verificados de 10 galeones, extrayendo de cada uno lo que buenamente se pudo: cañones, anclas, zurrones de añil y de grana corrompidos, maderas, diversos objetos menudos («muchos de curiosidad, ya que no de valor,» decía Fernández Duro) como varillas de abanicos, tazas de porcelana china, jícaras mejicanas y diversas piezas de metal corroído, identificadas luego con dagas de mano izquierda (coloquialmente «vizcaínas»).

Rande tesoros 1870'
[Documents sur Vigo. Rapport de M. Bazin] , [album photograhique] , 1873 ,

También sacaron varios kilos de plata, unos 60, según se comunicó en junta general de accionistas, al anunciarles -ya de paso- que estaba agotado el capital y era preciso reponerlo, ya que a ciencia cierta (siempre según Bazin) en el fondo de la bahía había tesoros por un valor de 133 á 135 millones de francos. Es por ello que se decide la creación de una 2ª Sociedad.

«Una Pompeya submarina»

La prensa francesa no tardó en lanzar titulares con el mismo título que este epígrafe. Por supuesto, al necesitar más financiación y a fin de potenciar la 2ª Sociedad para el rescate de los galeones, Bazin, el más interesado en que la empresa resultase triunfante, y no solamente por obtener tesoros, sino por demostrar la funcionalidad de sus invenciones, envió los materiales extraídos a Francia para realizar una pequeña muestra en París.

A principios de junio de 1870 se instaló en París una exposición, en la Rúe de Morny, donde reunió gran cantidad de objetos sacados de la ría de Vigo que obtuvo gran repercusión. Uno de sus ilustres visitantes fue el Emperador Napoleón III, gran amigo del gerente de la sociedad Hyppolite Magen y admirador de las invenciones de Bazin con el que pasó largo rato durante la muestra. Por supuesto la prensa francesa magnificó de nuevo los resultados de la Sociedad para Vigo, algo que le vino de perlas para continuar con los trabajos obteniendo, a muy seguro, capital fresco.

acciones Rande tesoro
Participación de la 2ª Sociedad (https://www.befr.ebay.be/itm/125012437113?hash=item1d1b526879:g:evsAAOSwkDphmT45)

La exposición debió estar en París todo el verano de 1870 según extraemos de la prensa de la época. Es curioso encontrar en estos artículos referencias a las exploraciones marinas en Vigo junto a la abdicación de Isabel II, también en Francia, ese mismo verano.

Le Monde illustré, 2 juillet 1870
Le Monde illustré, 2 juillet 1870

Las intervenciones de la 2ª Sociedad de los Galeones

En 1871, el consejo de administración de la Sociedad, tuvo que salir de nuevo a buscar financiación. En el mismo ya no encontramos al bonapartista Magen, puesto que habría sido capturado durante la guerra franco-prusiana (julio 1870-mayo 1871) y acusado de pertenencia a una sociedad secreta… un tipo muy intrigante este Hyppolite Magen, la verdad, citado hasta por Victor Hugo, autor de importantes ensayos sobre el Segundo Imperio, conspirador… y que, como decimos, fue capturado mientras intentaba escapar en globo de París. Y volviendo a la Sociedad, el señor Bazin, siempre como jefe de la expedición:

galeones de Vigo Rande tesoro
Courrier de Saône-et-Loire, 13 août 1871
sociedad Rade Bazin Magen
Courrier de Saône-et-Loire, 13 août 1871

En 1872, la Sociedad, emite una circular en prensa para informar a sus numerosísimos accionistas de la necesidad de adquirir un nuevo buque, de tres mástiles, para continuar las exploraciones. Pero no solamente eso, no… también se informaba de la necesidad de comprar un barco de vapor y de la construcción de locomotoras, grúas mecánicas, bombas, nuevos equipos de buceo, aparatos eléctricos y diversas invenciones cuyas patentes pertenecían a Ernest Bazin.

Estos nuevos equipos, se suponía, eran necesarios para extraer el sedimento y el lodo que, según Bazin, impedía llegar a los lingotes de plata sepultados. Cosa que explicaba el retraso en la obtención de beneficios. Además era necesaria la renovación de las dotaciones y la contratación de unas nuevas para esas unidades que se pretendían adquirir, siendo también necesario incluir en ellas a habilitados (economistas), mecánicos, buzos y científicos.

Esta vez, Bazin, no tendría tanta suerte. La falta de resultados en Vigo se sumó a una serie de experimentos fallidos, solicitados por los propios accionistas, que querían comprobar si las bombas de extracción de lodo funcionaban realmente. Tras varias pruebas en el puerto de Saint Nazaire se concluyó que su invento era un fiasco, o que al menos no tenía la potencia suficiente. Esto generó que los antiguos accionistas, los fundadores de la 1ª Sociedad, demandasen por daños y perjuicios a la 2ª debiendo pagarles a estos unos 25.000 francos en concepto de indemnización por los retrasos. Obviamente este dinero salió de los inversores de la 2ª sociedad, entrado ya aquí en una espiral de deudas de la que Bazin saldrá muy mal parado.

Finalmente, el 21 de febrero de 1872, el «Le Vigo», el buque de mando, salió rumbo a las costas de Galicia junto a la mayoría de equipamiento solicitado.

1872, aspirando los fondos de Rande

Cañones, maderas, lodo… todos los fondos fueron revueltos con los inventos de Bazin. Seguramente muchos restos humanos con ellos, de marinos españoles, de ahí la especial protección que hoy se le da a los pecios, no son solamente «contenedores de tesoros», también son la tumba y el lugar de descanso de los que entregaron su vida en combate. Esta forma tan agresiva de expoliar un pecio fue utilizada no hace mucho por el famoso «Odysey», método con el que extrajo un gran botín del pecio de «La Mercedes».

Destrozaron, según las notas de la expedición, el pecio del «Santa Cruz» y de otro al que llamaban «el Tambor», por haber sido en ambos donde se habían encontrado los lingotes en la expedición de 1870.

La Exposición internacional de industrias marítimas y fluviales de 1875

La oportunidad de exponer sus inventos y los «logros» de la Sociedad de los Galeones de manera internacional no fue desaprovechada por el inteligente Bazin. Según el catálogo de la exposición, habría expuesto gran parte de los «tesoros» extraídos de la ría de Vigo hasta la fecha:

[…] El señor Bazin ha expuesto una gran cantidad de objetos sacados de los navíos hundidos después de una estancia de 170 años bajo el mar:

poleas, algunas de ellas afectadas por el incendio; una jarra de barro soldada por las corrientes galvánicas a una bala de bronce; piezas de madera de camas; planchas de los cofres de la tripulación, sebo, tabaco para picar, esquirlas de loza, porcelana; madera de tinte y de caoba, en perfecta conservación; monedas de cobre soldadas en bloque por la oxidación; la cabeza de madera sobre la cual el peluquero de a bordo ajustaba las pelucas estilo Luis XIV.

Todos estos fragmentos, ha vuelto a ver la luz, atrayendo a los curiosos en grandes números. Están ahí como testimonio, vivo de alguna manera, de la expedición; de la más osada empresa de rescate que jamás se haya acometido.

Tesoros rande francia
Bazin muestra sus maquetas a Mac-Mahon. Justo en el lado contrario estarían las piezas de Vigo

Apenas un año antes, en octubre de 1874, Bazin se dedica a ofrecer entrevistas en su casa para mostrar a la prensa los logros obtenidos en el «aspirado» del Santa Cruz y las anteriores campañas. Transcribirnos los objetos citados en entrevista para hacernos una idea del material que tenía en su posesión el francés, pequeños objetos, pero parte de la historia de España:

  • Un trozo de sebo para hacer velas
  • Un matraz fino con medicamento, sellado al vacío e intacto
  • grandes frascos de índigo
  • pólvora española en gran cantidad
  • Tabaco para picar, empaquetado en bloques.
  • Balas de cañón,
  • «Vizcaínas» muy deterioradas
  • Un juego de ajedrez, cuyas piezas son todas de porcelana (de Sajonia)
  • Estatuillas «caribes» en perfecto estado
  • Cocos
  • La cabeza de una cabra (según Bazin, sería «la lechera de a bordo»)
  • Un anillo de oro
  • Un chifle de primer oficial
  • Soporte para pelucas estilo Luis XIV
  • Cofres de los equipajes de los tripulantes
  • Planchas de cobre con monedas concrecionadas
  • fragmentos de calzado
  • Pipas
  • restos de abanicos con incrustaciones de nácar
  • un joyero
  • un tintero español
  • maderas preciosas

Y el resto del artículo decía:

Citemos, por último, no pudiendo detenernos en el mogollón de objetos curiosos cuya enumeración nos llevaría demasiado lejos, un mármol que sostiene una jarra. Esta jarra, que uno creería salida ayer de la fábrica, pertenecía a uno de los galeones y se hundió con él. En el fondo del mar quedó tendida sobre la cadena que unía dos balas de bronce, y estas balas, sufriendo la influencia de las corrientes eléctricas quedaron estrechamente ligadas a la jarra, formando con ella un solo bloque compacto.

El Sr. Bazin tenía razón al afirmar que ningún museo del mundo posee una colección semejante a la que nos ha permitido examinar.

El precio de la ruina

Las piezas de casa de Bazin, junto a maquetas de las embarcaciones y de sus inventos, así como algunos de los cañones fueron expuestas en 1875. Por supuesto, su sección también fue visitada por ilustres personalidades, apareciendo en prensa. Es muy posible que aquella muestra internacional generase el interés de algunos en algunas de las piezas. El ingeniero Ernest Bazin lo sabía, y estaba necesitado de capital, como bien sabemos. Así empezó a deshacerse de la mayoría de los objetos intentando no llamar la atención. En octubre de 1875 salió a subasta el tintero, en la casa Drouot.

Casa de subastas Drouot Rande
Casa de subastas Drouot

La noticia, aparecida en «L’Événement» el 27 de octubre de 1875 decía:

Ayer, en el Hôtel Drouot, se subastaba un mobiliario malo que bien valía, siendo generosos, 400 francos. Acababa de ver adjudicada una cama por 35 francos, y una mesa de noche por 9 cuando el comisario subastador puso sobre la mesa un cuarto o cuarenta. Lo puso ante el pequeño tintero blanco que, visto de lejos, parecía haber costado, cuando era nuevo, treinta y cinco subastas de cien francos cada una, y se adjudicó a 1650 francos.

Bien suponéis que quise ver ese tintero más de cerca. Entonces, me sorprendí aún más. Era una pieza rarísima en fina porcelana china y que llevaba esta inscripción:

Tintero de sifón, repescado por el señor ingeniero Bazin en la bahía de Vigo

subastas tesoro rande

¡Y yo que creía, y ustedes también, que el tintero de sifón era una invención moderna! Al salir del Hôtel Drouot no tenía otra idea en mente que conocer al señor Bazin, del cual había oído hablar con tanta frecuencia que pensé que sería una mina de cosas que contar a los lectores […]

Mala señal, Bazin estaba empezando a vender piezas y mobiliario personal. ¿Qué estaba pasando? Si la guerra franco-prusiana ya había puesto en apuros a al Sociedad perdiendo a su principal gerente, los resultados de la misma no pudieron sino terminar por arruinar a la misma. Millones de francos invertidos nunca iban a ser recuperados. Fernández Duro cifra esta última expedición en 910.000 francos extrayendo también pequeños objetos y varios cañones.

A principios de 1878, Ernest Bazin es denunciado. Según parece, había vendido 100 de sus acciones fundacionales (tenía 400) por 400 francos cada una los Sres. Erlanger y Cía, ingresando la suma de 40.000 francos en efectivo. Estos señores impusieron a Bazin la obligación de devolverles el dinero sino encontraba nada en la ría de Vigo. No lo encontró, ni oro ni plata, como les había prometido. Por lo que procedieron a reclamar su dinero, el reembolso de los 40.000 francos por esas acciones que, para estas fechas de 1878 ya carecían de valor. El tribunal condenó al Sr. Bazin a devolver los 40.000 francos que reclamaban.

La dispersión del «Tesoro de Rande»

Pero a pesar de todo, Bazin, nunca se dio por vencido. Continuó solicitando sucesivas prórrogas con el gobierno de España para extraer la plata de la ría, concediendo entrevistas y regresando a una nueva exposición universal, esta vez la famosa Exposición Universal de París de 1878.

Necesitaba más que nunca captar capital. Las deudas le apretaban, los accionistas se volvían en su contra y él seguía más que convencido de la existencia del tesoro de Rande. El catálogo de la Exposición Universal hace mención a la muestra que realizó Bazin donde tuvieron un lugar destacado sus ingenios marinos, apenas se citan las piezas de Vigo, aunque suponemos que alguna habría. Por esos años estaba enfrascado en su famoso «barco-rodillo», que habría diseñado algunos años antes (llevó una maqueta a la Expo de 1875) que tanta fama le dio, y que terminaría con todos sus -ya pocos- ahorros.

 

barco Ernesto Bazin
La Ilustración española y americana. 8/9/1896, página 11. (BNE)

¿Dónde estaban las piezas de la Batalla de Rande?¿Y los lingotes de plata? De lo fundible, como esos lingotes, no se supo nunca más. Sobre las piezas, las que tuvieron suerte, fueron a parar a manos de coleccionistas privados que años después presumirían de su adquisición; es el caso del juego de ajedrez, del que encontramos esta nota de prensa publicada en 1891, pero que habla de una visita al conde de Damas en 1875, año en que Ernest Bazin comienza a subastar y vender las piezas:

Entre otras curiosidades que el conde de Damas tuvo a bien mostrarme, y que procedían de estos famosos galeones, cuyas acciones habían subido a 8.000 francos, vi:

Un soberbio juego de ajedrez de porcelana de Sajonia. Pertenecía sin duda al capitán, y cada pieza estaba provista de un silbato; cochinilla y bismuto, que se supone desconocido en esa época, madera de caoba que se habría podido tallar; pipas de la tripulación.

Finalmente, cosa extraordinaria e inexplicable, enormes masas de tono marrón que, en una extraña cohesión, amalgamaban oro, plata, hierro, cobre, con tazas y teteras de porcelana de China o de Japón adheridas.

En 1886 aparece también una publicación en la que se mencionan Dos botellas, en forma de calabaza, recuperadas de los galeones españoles hundidos en 1702 en la bahía de Vigo por una escuadra anglo-holandesa (Batalla de Rande), y los malhadados esfuerzos por arrancar a los fondos una parte de las riquezas hundidas. Estas dos botellas, junto con dos cañones recubiertos de conchas y hoy depositados en el Museo de Artillería de París, son poco más o menos todo lo que los buceadores pudieron sacar del abismo.

Por lo que podemos asegurar, con cierta certeza, que dos cañones españoles sacados de Vigo están ahora mismo en los fondos del Museo del Ejército francés, el famoso «Los Invalidos». ¿Dónde? Ni idea.

El final de Ernest Bazin y del expolio francés en Rande

1884 fue el año de la última concesión de explotación de la ría por el gobierno de España a la Sociedad de Bazin. Sabemos que, en 1885, otras empresas, esta vez estadounidenses cogerán su relevo, primero John Emery Gowen, y en 1892 á M . E. A. Corbin, presidente de la Sociedad Internacional Submarina de los EE.UU., pero a partir de aquí, señores, es otra historia.

Bazin fallecerá en 1898, ahogado por las deudas en su domicilio de la calle calle Guillaume Tell núm. 32 de París. Llevándose consigo el paradero de esos pequeños tesoros, parte de nuestra historia y que hoy, probablemente, han quedado descontextualizados y perdidos entre almacenes, casas de subastas y alguna que otra colección privada.

Bazin vigo Rande
Acta de defunción de Bazin (fragmento)

Fuente
Constitución de la Empresa de Rescate de los Galeones de VigoFernández Duro, Cesáreo. Armada Española TOMO VI. pp 40-45Petit Moniteur Universel, 12 de junio 1870. Napoleón III visita a BazinL’Écho Universel, circular de la Empresa de Rescate de los Galeones de Vigo (1872)Catálogo de la exposición internacional de industrias marítimas y fluviales de 1875Reseña sobre la expo de 1875, con mención a los lingotes de RandeLe Bien Public, 12 de agosto de 1875, reseña sobre Bazin en la expo, con mención de piezas sacadas de VigoL’Événement, 27 de octubre de 1875. Un tintero sacado de Vigo se subasta en DrouotSouvenirs et indiscrétions d’un disparu, 1891, de Auguste Godard d’Aucour de Plancy.Catálogo de la Exposición Universal de 1878, tomo II, mención a Bazin, que expuso en Place Pereire, 10Boletín de la Comisión de Antigüedades de Sena Inferior, 1886. Dos cañones y dos botellas de los galeones de Vigo aparecen referidos como en el Museo de Artillería de ParísActa de defunción de Bazin, 1898. Da como domicilio la calle Guillaume Tell, 32, ParísElace BNE Hemeroteca (buscador general)

Colaboraciones

(ver en subtítulo autores del artículo)

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