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Recuperados los dos Renoir robados en Cagnes: una historia de pérdidas y restituciones

Dos pinturas de Pierre-Auguste Renoir han salido de un escondite entre bloques de obra después de pasar un mes lejos del museo de Cagnes-sur-Mer. La investigación francesa ha recuperado Femme au puits y Portrait de Madame Colonna Romano, sustraídas el 8 de septiembre de 2026. Su reaparición permite cerrar la búsqueda de los cuadros, aunque abre una tarea distinta: comprobar qué huellas ha dejado el robo sobre sus materiales.

El Ministerio de Cultura francés confirmó el 12 de octubre su traslado al Centro Interdisciplinar de Conservación y Restauración del Patrimonio de Marsella, el CICRP. Allí serán examinadas bajo la responsabilidad científica del Musée d’Orsay, que las tenía depositadas en el Museo Renoir. Antes de recuperar su lugar en las salas, tendrán que pasar por las manos de los conservadores.

Una funda abandonada y la pista del vehículo

Los asaltantes llegaron a llevarse cuatro pinturas, pero dejaron dos durante la huida. Según la reconstrucción policial difundida en octubre, cortaron la valla, accedieron al edificio por una ventana y utilizaron una sierra para liberar las obras. La llegada de la policía municipal, pocos minutos después de activarse la alarma, precipitó la salida. Las dos piezas que seguían desaparecidas aparecieron finalmente ocultas detrás de un muro.

Una huella biológica en una funda de protección y el seguimiento de un vehículo ayudaron a reconstruir los movimientos de los sospechosos. El caso condujo a seis detenciones; la agencia AFP informó el 12 de octubre de la investigación judicial de cuatro hombres. Estas actuaciones forman parte de un procedimiento abierto y no equivalen a una sentencia. Las autoridades comunicaron daños en el marco de Femme au puits y un desgarro en el retrato.

Una muchacha junto al pozo y una actriz entre cuadros

Femme au puits, hacia 1886, concentra una escena cotidiana en apenas 35 por 27 centímetros. Una joven se inclina hacia el brocal, con el recipiente sujeto entre las manos. La base patrimonial Rose-Valland la describe como una obra inacabada y precisa un dato que se pierde con facilidad en las noticias: está pintada al óleo sobre madera. Su soporte y su pequeño formato también forman parte de la identidad del objeto.

Femme au puits de Renoir, una joven junto al brocal del pozo, en su marco dorado
Femme au puits, hacia 1886, óleo sobre madera. Musée Renoir, depósito del Musée d’Orsay.

El retrato de Madame Colonna Romano presenta otro mundo: una mujer sentada, vestida de blanco, rodeada de telas y pequeñas pinturas. La ficha de Orsay identifica a la retratada como Gabrielle Colonna-Romano y fecha la obra hacia 1913; el museo de Cagnes propone hacia 1910. La diferencia aconseja conservar una datación aproximada. El lienzo mide 94 por 74 centímetros, bastante más que la escena del pozo.

Madame Colonna Romano retratada por Renoir, sentada con vestido blanco, cinta azul y cuadros al fondo
Madame Colonna Romano, hacia 1913 según Orsay. Musée Renoir, depósito del Musée d’Orsay.

La recuperación que las dos obras ya habían vivido

Hay una historia anterior bajo las siglas MNR que acompañan a las dos pinturas. Significan Musées Nationaux Récupération: obras recuperadas en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial y confiadas a la custodia de museos franceses. Esta condición exige investigar su procedencia y buscar a quienes pudieran tener derecho a reclamarlas. Su presencia en una sala no borra las preguntas sobre cómo circularon durante la ocupación.

La documentación de Femme au puits registra su localización en Baviera en 1949, su paso por el punto de recogida de Múnich y su regreso a Francia ese mismo año. La base oficial la clasifica como probablemente expoliada, con el conocimiento disponible. Algunas etapas previas siguen formuladas como posibilidades: pudo pasar por la organización alemana Otto o ser incautada durante la guerra. El expediente conserva esas incertidumbres.

En el caso de Madame Colonna Romano, Orsay señala su asignación a los museos nacionales en 1950. Tras distintos depósitos en Niza, llegó a la casa de Renoir en 1995. También la pintura del pozo quedó depositada allí en 1995. Volvieron así al entorno del pintor por una vía marcada por desplazamientos, recuperación patrimonial y tutela pública.

El regreso pendiente a Les Collettes

El museo ocupa la última casa de Renoir, en la colina de Les Collettes. El pintor y Aline Charigot compraron la finca en 1907 y encargaron la nueva vivienda al año siguiente. Los olivos, naranjos e higueras rodeaban un lugar de trabajo y de vida familiar. Allí pintó y desarrolló su actividad escultórica con Richard Guino; la ciudad convirtió la propiedad en museo en 1960.

Casa de Renoir en Les Collettes, rodeada por árboles y jardín, con una escultura en primer término
Les Collettes, la última casa de Renoir, convertida en museo en 1960.

La recuperación añade un desenlace a un caso incluido en el debate sobre los robos de patrimonio en los museos europeos. Ahora el tiempo lo marcará el examen de conservación: documentar, valorar daños y decidir las intervenciones necesarias. Solo después podrán regresar a Cagnes dos obras cuya historia, una vez más, se ha escrito también fuera del marco.

Fuentes y bibliografía


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Redacción

Equipo de Redacción / Notas de Prensa / Agencias

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