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El eco de las tumbas etruscas: sonido y penumbra en Tarquinia

En las paredes hay músicos, comensales y seres del más allá. El visitante ve las pinturas de Tarquinia, pero una parte de aquellas cámaras funerarias permanece fuera del encuadre: la manera en que devolvían una voz, prolongaban un golpe o dejaban que un sonido llegara desde el exterior. Esa dimensión es el centro de una investigación que compara dos tumbas etruscas del siglo V a. C., la del Gallo y la de los Demonios Azules.

El trabajo de Maurizio Forte y Jacqueline K. Ortoleva, publicado en línea el 20 de agosto de 2026 en Journal of Archaeological Method and Theory, combina mediciones acústicas, modelos de los edificios y análisis visual mediante inteligencia artificial. Su propuesta consiste en estudiar las tumbas como lugares donde se movían personas y sucedían ceremonias: la arquitectura, las imágenes y la luz actuaban al mismo tiempo.

Una cámara pequeña y otra con una larga respuesta sonora

Ambos monumentos pertenecen a la necrópolis de Monterozzi. Sus diferencias permiten hacer una comparación concreta. La cámara del Gallo mide aproximadamente 3,31 por 2,50 metros y se alcanza mediante un corredor estrecho y muy pendiente. La de los Demonios Azules, de unos 6,20 por 6,10 metros, tiene un acceso más ancho y una distribución interior distinta. La roca excavada, el revestimiento y las dimensiones condicionan la propagación del sonido.

Planta de la Tumba del Gallo con el corredor y la localización de las fuentes sonoras del estudio
Planta de la Tumba del Gallo y posiciones de las fuentes sonoras. J. K. Ortoleva, CC BY 4.0.

Para medir esa respuesta, la investigación utiliza grabaciones obtenidas con un protocolo acústico que incluía sonidos breves, entre ellos palmadas. Se observa cuánto tarda en apagarse la energía sonora y cómo cambia según la posición de emisión y escucha. La reverberación procede de las reflexiones acumuladas en las superficies; por eso puede transformar la claridad de una voz incluso sin producir un eco claramente separado.

En el Gallo, las frecuencias de 250 hercios en adelante ofrecieron tiempos de decaimiento temprano de alrededor de uno a un segundo y medio. El acceso se comportaba como un estrechamiento acústico y favorecía una propagación distinta de la registrada en la cámara. En los Demonios Azules, la respuesta resultó mucho más prolongada y variable: las zonas de la pared del fondo y de la izquierda retenían el sonido durante más tiempo que el sector derecho.

Hay una precaución técnica que afecta a las cifras más llamativas: las palmadas son menos fiables en las frecuencias bajas que otras señales instrumentales. Los propios autores lo explican. La comparación sirve para investigar diferencias entre espacios y posiciones; el alcance de cada medida depende también del método utilizado, del estado actual del monumento y de lo que falta de sus antiguos contenidos.

Las pinturas ocupaban un espacio recorrido por los vivos

La tumba del Gallo conserva escenas de banquete, danza y música. En una de ellas aparece una danzante con instrumentos de percusión en las manos, junto a otras figuras y un intérprete de doble tubo. Las imágenes atestiguan la importancia de esas actividades en el repertorio funerario etrusco, aunque no permiten recuperar por sí solas una composición musical ni el programa de una ceremonia determinada.

En los Demonios Azules, un cortejo pintado conduce hacia el banquete de la pared del fondo, mientras la pared derecha presenta figuras vinculadas al mundo de los muertos. El cambio de escenas coincide con cambios en la respuesta acústica. La investigación explora cómo esa relación podía modificar lo que una persona advertía al desplazarse, detenerse o volverse dentro de la cámara.

Pinturas del cortejo de la pared izquierda y ángulo con el banquete en la Tumba de los Demonios Azules
La pared izquierda de la cámara y su encuentro con el banquete. Foto: Sailko, CC BY 3.0.
Banquete pintado en la pared del fondo de la Tumba de los Demonios Azules y fosa del pavimento
El banquete de la pared del fondo y la fosa de la cámara. Foto: Sailko, CC BY 3.0.
Escena del viaje al más allá en la pared derecha de la Tumba de los Demonios Azules
La pared derecha reúne las escenas del más allá. Foto: Sailko, CC BY 3.0.

La diferencia entre iluminar con velas y visitar con focos

La iluminación antigua es otra variable decisiva. Hoy las pinturas se contemplan con instalaciones que facilitan reconocerlas. Los estudios de Ortoleva modelan distintas cantidades y posiciones de fuentes de luz, entre ellas velas de cera, para estimar qué partes de la cámara quedarían visibles. Una llama cercana podía iluminar un sector y dejar otro en sombra; una fotografía con luz uniforme elimina esa diferencia.

Cuatro simulaciones de luminancia de la cámara de los Demonios Azules con distintas fuentes de luz
Simulaciones de iluminación de la cámara, realizadas con RELUX por J. K. Ortoleva, CC BY 4.0.

Esas reconstrucciones son escenarios de iluminación, elaborados a partir de indicios arqueológicos e iconográficos. Permiten comparar posibilidades sin convertir cada punto luminoso del modelo en una lámpara efectivamente encontrada allí. También ayudan a explicar por qué el volumen menor del Gallo y la amplitud de los Demonios Azules podían ofrecer condiciones visuales muy diferentes.

Cómo recorrer una ceremonia que ya no podemos escuchar

Los modelos informáticos calculan zonas de atención visual y trayectorias posibles en función de formas, contrastes y obstáculos. Al cruzarlas con las mediciones acústicas y los escenarios de iluminación, los investigadores exploran cómo el entorno podía orientar una mirada o un movimiento. Las propuestas sobre miedo, calma o inmersión son interpretaciones de esa combinación, apoyadas también en analogías con otras experiencias rituales.

También queda abierta la propuesta de que algunas cámaras sirvieran para ceremonias repetidas y conmemoraciones familiares. El interés del estudio reside en añadir preguntas comprobables a la lectura de las pinturas: dónde se emitía un sonido, hasta dónde llegaba, qué imágenes podían verse y cómo influía el paso entre corredor y cámara. Las paredes conservan escenas; las mediciones permiten investigar el espacio que las rodeaba.

Fuentes y bibliografía


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Redacción

Equipo de Redacción / Notas de Prensa / Agencias

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