Historia

¿Dónde está el centro de Europa? La historia de una frontera que se mueve

A unos veintiséis kilómetros al norte de Vilna, una columna blanca coronada de estrellas señala el centro geográfico de Europa. El monumento lituano recuerda un cálculo realizado en 1989 por especialistas del Instituto Geográfico Nacional francés. Su historia encierra una pregunta mucho más antigua.

Para localizar un centro hay que decidir primero dónde termina el territorio. En Europa, la operación reúne matemáticas, historia y política: hacia Asia, la división atraviesa una masa de tierra continua. Sus límites también tienen una biografía.

La frontera que Heródoto no daba por resuelta

En el siglo V a. C., Heródoto se preguntaba por qué una sola tierra había recibido los nombres de Europa, Asia y Libia. Sus Historias mencionan fronteras alternativas: el Fasis, en el Cáucaso, o el Tanais, nuestro Don. También reconocía desconocer la extensión oriental y septentrional de Europa.

La división continental era una convención discutida desde la Antigüedad. Los ríos ofrecían líneas reconocibles. Situar la frontera en el Don o llevarla mucho más al este modificaba el espacio que un lector del mapa podía llamar europeo.

La propuesta de los montes Urales ganó difusión en el siglo XVIII. El oficial sueco Philipp Johann von Strahlenberg, capturado durante la Gran Guerra del Norte, estudió territorios del Imperio ruso y publicó sus trabajos en 1730. Presentó montañas y cursos fluviales como señales visibles para ordenar la separación entre Europa y Asia.

Como explica el historiador Paul Stock, esa demarcación situaba una porción mayor de Rusia dentro de Europa y encajaba con la voluntad de Pedro el Grande de acercar su imperio a Occidente. La transformación también tenía una dimensión técnica y militar, visible en el envío de guardiamarinas rusos a Cádiz para aprender navegación.

Antes de calcular, hay que escoger el contorno

La dificultad permanece. La Agencia Europea de Medio Ambiente reconoce que no existe un acuerdo único sobre los límites exactos. En uno de sus informes adoptó una línea por los Urales, el río Ural, el Caspio y la depresión de Manych. Otros criterios pueden seguir el Cáucaso, incluir territorios distintos o responder a necesidades de estudio diferentes.

Las islas añaden otra decisión: incorporar archipiélagos alejados cambia la superficie respecto de un cálculo limitado a la tierra continental. Una coordenada precisa depende de elecciones previas. Antes de discutir sus decimales conviene conocer qué costas, islas y fronteras entraron en la operación.

Mapa de Europa con un punto que señala el centro geográfico propuesto en Lituania
Localización del centro lituano sobre un mapa europeo. Martina Moreau, CC BY-SA 3.0.

El IGN emplea una superficie definida sobre un elipsoide, una figura matemática próxima a la forma de la Tierra, para determinar su centro de gravedad. La idea recuerda al punto de equilibrio de una lámina, aunque la curvatura terrestre exige un procedimiento más elaborado. El resultado tiene sentido dentro de ese contorno y ese método.

Por eso, los monumentos que reivindican el centro de Europa en distintos países no se resuelven con una competición de inscripciones. Comparar los criterios es más útil que contar los candidatos. El propio centro turístico del distrito de Vilna recuerda que existen proclamaciones en Polonia, Eslovaquia, Bielorrusia, Hungría o Estonia.

Lituania hizo del cálculo un lugar de memoria

El enclave lituano convirtió la medición de 1989 en un paisaje visitable. En 1997 se inauguró una piedra conmemorativa; en 2004, el escultor Gediminas Jokūbonis creó la columna de granito blanco y su corona de estrellas. Ese segundo momento coincidió con la entrada de Lituania en la Unión Europea.

Banderas y explanada del recinto del centro geográfico de Europa en Lituania
El recinto lituano del centro geográfico de Europa. Jean-Pierre Dalbéra, CC BY 2.0.

La coincidencia explica parte de su fuerza simbólica: un sitio presentado como centro del continente celebraba una incorporación política. La escultura permite leer dos historias al mismo tiempo, la de una operación geográfica y la de un país que marcaba públicamente su pertenencia a una comunidad europea.

El otro centro viaja con los tratados

El centro de la Unión Europea responde a una pregunta distinta. El IGN ha seguido sus desplazamientos conforme cambia el territorio de sus miembros. La reunificación alemana, las ampliaciones y el Brexit movieron ese punto sin que se desplazara una montaña. Desde 2020, el cálculo lo sitúa en Gadheim, en Baviera.

Hito del centro de la Unión Europea tras el Brexit en Gadheim, Baviera
El lugar de Gadheim destinado al centro de la UE tras el Brexit, fotografiado en 2019. Mf Dieter, CC BY-SA 4.0.

La diferencia resulta especialmente clara en el cálculo retrospectivo para la Comunidad Económica Europea de 1957: su centro cayó en Suiza, que no formaba parte de ella. Un centro de gravedad puede quedar fuera de las superficies cuyo equilibrio representa. Incluso la imagen intuitiva de estar «en medio» necesita explicación.

Entre el Don de los antiguos geógrafos, los Urales de Strahlenberg y las estrellas de Lituania se reconoce cómo Europa ha aprendido a dibujarse. La piedra señala un punto; su historia obliga a mirar los bordes del mapa.

Fuentes y bibliografía


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Redacción

Equipo de Redacción / Notas de Prensa / Agencias

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