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La Pirámide de Cestio reabre de noche: el sepulcro romano que quedó dentro de las murallas de Roma

La silueta blanca de la Pirámide de Cestio vuelve a iluminarse en Roma. Tras una intervención de conservación y mejora de la visita, el monumento ha reabierto durante septiembre de 2026 con un nuevo programa de aperturas diurnas y nocturnas.

La iluminación permite contemplarla de noche; el trabajo más importante, sin embargo, está en lo que no se ve: la protección de un sepulcro romano construido hace más de dos mil años.

La reapertura devuelve al itinerario de la ciudad un edificio que suele confundirse con una rareza egipcia. Fue una tumba romana levantada cuando la moda por los monumentos del Nilo recorrió las élites de Roma, poco después de que Octavio incorporara Egipto a la órbita imperial.

Un sepulcro con forma de pirámide

La inscripción de la fachada identifica a Gayo Cestio Epulón, magistrado y miembro del colegio de los septemviri epulones, encargado de organizar banquetes rituales. El monumento se construyó hacia el año 12 a. C., en una necrópolis situada junto a la vía Ostiense, fuera del antiguo recinto de las murallas servianas.

El diseño remite a Egipto, pero el encargo es plenamente romano. La pirámide funcionaba como una declaración de riqueza y de pertenencia a una cultura imperial que acababa de convertir el valle del Nilo en uno de sus territorios más codiciados.

Treinta metros de base y una altura extraordinaria

El cuerpo tiene una base casi cuadrada de unos 30 metros por lado y se eleva aproximadamente 36 metros. Está formado por un núcleo de hormigón revestido de ladrillo y cubierto con placas de mármol. La rapidez de la obra —la inscripción funeraria fija un plazo de 330 días— muestra la capacidad de las empresas constructoras romanas para movilizar materiales y mano de obra.

detalle de la Pirámide de Cayo Cestio en Roma
Detalle del revestimiento de mármol de la Pirámide de Cayo Cestio. Fuente: Wknight94, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

La geometría también tiene una función visual. Desde la calzada, la superficie lisa y las aristas dirigían la mirada hacia el vértice. El monumento no necesitaba una cámara monumental visible, su volumen era el mensaje. Al igual que las tumbas de otras familias romanas, convertía la memoria del difunto en una presencia constante junto a una vía de entrada y salida.

Qué había dentro de la pirámide

En el interior se abre una cámara funeraria alargada, con restos de decoración pictórica y una bóveda.

El acceso moderno permite estudiar el espacio, pero la tumba fue saqueada en la Antigüedad y no conservó el ajuar que acompañó al entierro. No obstante, su tesoro son también las paredes y la inscripción que conserva la información esencial sobre el encargo y la posición social de Cestio.

La ley romana había intentado contener el gasto funerario de las élites. La pirámide muestra que las normas suntuarias convivían con formas de exhibición arquitectónica muy costosas. El mármol, la altura y la ubicación junto a una vía pública convertían el sepulcro en un anuncio familiar visible para todos los viajeros.

La muralla que terminó abrazando una tumba

En el siglo III, el emperador Aureliano amplió las defensas de Roma. La nueva muralla pasó junto a la pirámide e incorporó el monumento al sistema defensivo, transformando su significado. El sepulcro dejó de estar aislado en la necrópolis y se convirtió en un punto reconocible del perímetro urbano, cerca de la actual Porta San Paolo.

muralla Aureliana junto a la Pirámide de Cestio en Roma
La muralla Aureliana junto a la Pirámide de Cestio. Fuente: Wknight94, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0.

La reutilización explica parte de su supervivencia. La estructura quedó protegida dentro de una obra militar que atravesó siglos de cambios. En la Edad Media se interpretó de formas diversas y sufrió intervenciones, pero su volumen continuó dominando el paisaje del camino hacia Ostia.

plano histórico de Roma con la Pirámide de Cestio y la Porta San Paolo
Plano de Roma en el que aparecen la muralla Aureliana, la Porta San Paolo y el sepulcro de Cayo Cestio. Fuente: Giovanni Domenico de Rossi y Antonio Tempesta / The Metropolitan Museum of Art, Wikimedia Commons, licencia CC0.

Por qué sigue sorprendiendo

Roma está llena de edificios que fueron transformados por las generaciones posteriores. La Pirámide de Cestio reúne en pocos metros varias de esas capas: la moda egipcia de la aristocracia republicana tardía, la ingeniería del hormigón romano, la necrópolis de la vía Ostiense y la muralla de Aureliano.

grabado de Giovanni Battista Piranesi con la Pirámide de Cestio en Roma
La Pirámide de Cestio en un grabado de Giovanni Battista Piranesi. Fuente: Giovanni Battista Piranesi, Wikimedia Commons, dominio público.

Su silueta parece llegada de otro continente, pero su historia es local y política. Un magistrado quiso asegurar su memoria; la ciudad convirtió su tumba en defensa; el tiempo la transformó en paisaje. Ahora la luz nocturna permite volver a verla como lo que siempre fue: una decisión romana de construir eternidad con una forma extranjera.

La intervención de 2026 ha permitido limpiar, conservar y mejorar las condiciones de visita. La nueva iluminación hace legible el perfil del monumento después del anochecer y las medidas de accesibilidad facilitan el recorrido.

El programa de la Superintendencia Especial de Roma incluye aperturas gratuitas en horarios ampliados durante el periodo de reapertura anunciado.

La transformación urbana puede seguirse también en las fotografías de Roma tomadas hacia 1890. Y para separar la imitación romana de las pirámides de su contexto original, resulta útil volver a la sociedad y la vida cotidiana del Antiguo Egipto.

Fuentes y bibliografía

Soprintendenza Speciale di Roma, «Piramide Cestia: un nuovo ciclo di aperture dopo i lavori PNRR», 2026.

Roma Capitale, ficha de la Pirámide de Cestio.

Descripción epigráfica y arquitectónica de la tumba de Cestio.


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Rosa María

Rosa María Gómez es periodista especializada en divulgación histórica, con un máster por la Universidad de Salamanca.

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