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Hirō Onoda, el último soldado japonés

Las imágenes de a continuación fueron tomadas pocos días después de que Hirō Onoda fuera relevado del servicio, era marzo de 1974 y la guerra había terminado en 1945.

Hirō Onoda, el último soldado japonésOnoda se presenta con su uniforme cuidadosamente arreglado, su fusil tipo 99 Arisaka, 500 cartuchos de municiones, su katana y varias granadas de mano. También llevaba una daga que su madre le había dado en 1944 para suicidarse si era capturado.Hirō Onoda, el último soldado japonésLo que me rompe el corazón es ver al señor Onoda en su postura orgullosa y desafiante, a pesar de los años, y compararla con los gestos –de casi burla– de la mayoría de las personas que aparecen junto a él en las imágenes. El impactante choque de los viejos valores y el mundo moderno.Hirō Onoda, el último soldado japonésOnoda le había dicho al hombre que lo localizó, el explorador Norio Suzuki, que no se rendiría si un superior no le daba la orden en persona. El mayor Taniguchi sería el encargado de acudir a la isla Filipina a dar la orden de abandonar la selva, por eso el veterano soldado saluda firme mientras recibe esa orden.Hirō Onoda, el último soldado japonésLa imagen bien pudiera representar todo lo que perdió Japón después de 1945. Pero al viejo japonés no le importa, no es consciente de que ya no está en su mundo, de que lo toman por un excéntrico. Le da igual porque él sabe quién es y por qué lo hizo, fue por su país.

Eso es lo que más admiro de Hiroo Onoda, su lealtad y saber que si se lo ordenan podría haber seguido luchando durante otros 30 años más por su patria, otros seguro no lo harían ya, por eso es el último soldado japonés.Hirō Onoda, el último soldado japonésTras la derrota japonesa varios soldados imperiales se internaron en la jungla de diferentes países e ignoraron la derrota de su nación. En el caso de Hirō, que había sido un oficial de inteligencia del Ejército Imperial Japonés, se ocultó casi treinta años en las Filipinas. Esto lo convirtió en el último soldado japonés en rendirse tras la Segunda Guerra Mundial, pero el penúltimo imperial, al haberlo hecho siete meses antes que el taiwanés Teruo Nakamura.

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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