Edad ModernaEn PortadaHistoriaHistoria Militar

La aventura del Capitán Francisco de Cuéllar, el cronista involuntario de la Empresa de Inglaterra

Uno de los supervivientes del naufragio de la Gran Armada de 1588

La primera vez que supe del Capitán Francisco de Cuéllar (¿?-1608) se lo debo al escritor y aventurero Miquel Silvestre: protagonista y creador del programa para RTVE “Diario de un Nómada”; que ya en sus inicios amateur nos enseñó una maravillosa ruta en moto por la Irlanda en la que este personaje español dejó una huella imborrable; tanto para la Historia de España como para el pueblo irlandés.

Capitán Francisco de Cuéllar
Señal del De Cuéllar Trail en Grange, junto a la playa de Streedagh, en Irlanda, donde naufragó el navío en el que iba De Cuéllar. (wikimedia)

Pero para conocer el periplo de Francisco de Cuéllar, debemos saber qué escenario le tocó vivir. Felipe II (1527-1598), hijo del Emperador Carlos I de España y V de Alemania; fue rey de Inglaterra muy joven gracias a su matrimonio en 1554 con María I de Inglaterra (la famosa Bloody Mary). La muerte de ésta, sin dejar descendencia, y la llegada al trono de su hermanastra Isabel I, hizo que el rey español, muy dado a la diplomacia internacional que sus bisabuelos los Reyes Católicos pusieran de moda en Europa —“las relaciones internacionales de la bragueta”— le propusiera enlace nupcial a su cuñada, la nueva reina, la cual no solo lo rechazó, sino que arropó a sus piratas anglosajones en el saqueo continuo a los barcos españoles que venían del Nuevo Mundo.

Durante 20 años, al rey Felipe II, le estuvo rondando por la cabeza acabar con este incordio y recuperar su trono inglés, así que pasadas esas dos décadas, y con alguna que otra acción aislada, se decidió a ello con una desafiante empresa: invadir Inglaterra.

Felipe II (e1545/1556) Tizinao (Cincinnati Art Museum)

La Gran y Felicísima Armada española, mal llamada “Armada Invencible” —nombre que los ingleses dieron a nuestra flota para mofarse de ella y que paradójicamente los españoles usan hoy día—, estuvo compuesta por, aproximadamente, 130 barcos: galeones, galeras, galeazas, urcas, naos, carabelas, zabras, pinazas y pataches; teniendo su punto de reunión en Lisboa. Dado que Portugal pertenecía a la Monarquía Hispánica desde 1580 (de ahí que Ceuta sea española hoy día).

El puerto de la capital lusa despidió a la legendaria flota el 25 de mayo de 1588 (en este año 2018 se conmemora el 430 aniversario), y aunque el “fénix de los ingenios”, nuestro poeta y dramaturgo Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635), estuvo apunto de enrolarse en el barco San Juan (no se sabe con seguridad si al final participó), fue nuestro protagonista el Capitán Francisco de Cuéllar quien se embarcó hacia una de las más grandes aventuras de su vida castrense; a las órdenes de Alonso Pérez de Guzmán “el Bueno” (1550-1615), VII duque de Medina-Sidonia, encargado del almirantazgo, muy a su pesar (humildemente intentó deshacerse del nombramiento) ya que, un par de meses antes, había fallecido el que iba a estar al mando de la expedición: uno de los héroes de Lepanto, Álvaro de Bazán (1526-1588).

La misión era audaz y sencilla: bordear la costa norte de España, cruzar el Canal de la Mancha (sí amigos, “las aguas de Normandía”), embarcar en el puerto de Dunkerque (en el Flandes español) unos 30.000 hombres de los temibles viejos Tercios de Infantería española, y desembarcar en tierras anglicanas. Ni que decir tiene que los hijos de la Pérfida Albión tuvieron disentería al saber lo que se les venía encima: el mejor ejército del mundo.

capitan francisco de cuellar
Combates navales de 1588

Tan solo se dejaban dos cosas al azar: el clima y los que ingleses se comportarsen según el plan. Después de mantener un duro combate en el sur de Inglaterra con los anglosajones, sir Francis Drake entre otros; y decidir rodear la isla por Escocia, para volver a España. Fue en esa “vuelta” en la que perecieron entre los meses de septiembre y octubre de 1588, 37 barcos españoles (fuentes inglesas dicen más de 60) y naufragando con ellos una cantidad enorme de soldados —ahogándose la mayoría por el peso que llevaban encima y no saber nadar—, entre los que se encontraba nuestro capitán protagonista. La “isla Esmeralda”: Irlanda; fue testigo de su aventura y del desastre del ambicioso proyecto.

capitan francisco de cuellar
La flota perdió decenas de barcos y miles hombres en su viaje de regreso a lo largo de la costa de Irlanda (infografía de El País)

Tras haber sobrevivido al naufragio, pasó 8 largos meses atravesando los “prados de tréboles”. Hoy en día hay una ruta turística que lleva su nombre: “the Cuellar’s Trail; y recorre el itinerario que siguió para escapar de la persecución de los ingleses.

En un primer momento fue naufrago, luego un fugitivo desnudo y acuchillado, esclavo de un herrero, huésped de un noble irlandés que más tarde fue decapitado por estar a favor de la causa española, soldado con un puñado de compatriotas que resistió un fuerte asedio, testigo de españoles ahorcados, gitano que leyó las palmas de las manos de doncellas… quizás, saber este último detalle hace creer a los lugareños en un antiguo mito, los “black Irish”: irlandeses de piel blanca y cabellos negros como el azabache, que son descendientes de aquellos españoles. En mi opinión, un mito no muy lejos de la verdad.

Una vez lejos de las garras de los ingleses, pasó 6 meses en Escocia aguardando el momento idóneo para embarcar de nuevo y escapar a Flandes y escribir en 1589 una carta de 20 páginas al rey Felipe II, explicando la desdicha de su empresa y lo que sufrió hasta ponerse a salvo. No escatimó en detalles para retratar a las gentes de Irlanda y por ello es considerado como uno de sus primeros cronistas de la época. Aquel manifiesto estuvo oculto durante 300 años en los archivos de la Real Academia de la Historia, hasta que otro capitán, esta vez marino, D. Cesáreo Fernández Duro, la rescató para deleite nuestro en 1884.

capitan francisco de cuellar
Cartelería que señala la ruta del capitán español

El Capitán Francisco de Cuéllar tuvo una vida ajetreada y aventurera: estuvo guerreando por lugares claves de Europa y América a las órdenes de condes, virreyes, etc.; y se desconoce no solo su lugar de nacimiento, sino también alguna descendencia legítima y el lugar exacto de sus restos.

Estoy convencido que su dilatada vida podría llevarse a la gran pantalla, pero recogiendo una frase que apuntó el escritor Pérez-Reverte en su Patente de Corso el 21/01/2013 respecto a este hecho de la Historia: “A ver qué ministro se gasta un euro en eso”. Pero eso amigos, es otra historia…

Fuentes:

Miquel Silvestre, documental “la fuga del náufrago” (https://www.youtube.com/watch?v=su0gLd0qaBw&t=576s)

Miquel Silvestre. “Naufrago en Irlanda” (actualmente reeditado y recopilado en su libro “Europa Nómada”). Editorial Silver Rider Prodaktion.

Blog de D. Pedro Luís Chinchilla, ArmandaInvencible.org

Colín Martin y Geoffrey Parker. “La Gran Armada: la mayor flota jamás vista desde la creación del mundo”. Planeta

Martínez Laínez, Fernando. “El náufrago de la Gran Armada”. Ediciones B

RTVE “a la carta”: Informe Semanal – Náufragos en Irlanda.

Artículos Relacionados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario política de cookies. Lea nuestra Política de Privacidad adaptada al nuevo reglamento GDPR.01/05/2018

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Debido al exceso de plagios hemos cancelado esta opción. Sentimos las molestias !!
Close
Close