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El baño romano oculto en una torre del palacio de Šarkamen

Una torre monumental parece un lugar pensado para vigilar el exterior. En Vrelo-Šarkamen, al este de Serbia, su interior guardaba una sorpresa distinta: un baño privado instalado en el nivel inferior de la torre angular suroccidental del palacio. Las excavaciones han identificado espacios de baño y una infraestructura de calefacción que transforma la lectura del edificio. La fortificación protegía una residencia de alto rango; dentro de sus muros también había lugar para el agua caliente, el descanso y el cuidado del cuerpo.

El descubrimiento ha sido comunicado por el equipo del Instituto Arqueológico de Serbia y el Museo de Krajina, en Negotin. La residencia se fecha a comienzos del siglo IV y se vincula con Maximino Daya, uno de los gobernantes surgidos de la etapa tetrárquica. La relación histórica del conjunto con el emperador no permite afirmar qué persona utilizó cada estancia, pero explica su carácter excepcional. Estamos ante un complejo palacial, no ante unas termas públicas destinadas a recibir cotidianamente a los habitantes de una ciudad.

Pilares del hipocausto que sostenían el pavimento calefactado del baño de Šarkamen.
Pilares del hipocausto que sostenían el pavimento calefactado del baño de Šarkamen. Fuente: Museo de Krajina / Instituto Arqueológico de Serbia.

Un baño circular dentro de la fortificación

Los investigadores denominan al conjunto balneum, término latino que aquí podemos traducir como baño privado. Su planta circular aprovecha el espacio de la torre. Se han reconocido tres piscinas y una estancia de sudoración o sudatorium, además de las dependencias técnicas necesarias para mantener la instalación. La arquitectura del baño debe entenderse como un sistema: captar y calentar agua, distribuir el calor, separar las circulaciones y sostener los pavimentos formaba parte de un mismo proyecto. El lujo dependía de que esa maquinaria invisible funcionara.

Entre los restos más elocuentes están los pequeños pilares que sostenían un pavimento elevado. Formaban parte del hipocausto, la calefacción bajo el suelo. El aire caliente circulaba por la cámara inferior y calentaba la superficie que pisaban los usuarios. Hoy, desaparecida buena parte del pavimento, vemos precisamente lo que normalmente permanecía escondido. Las fotografías permiten reconocer esos apoyos dentro de una estancia curva. No son columnas decorativas de una sala: pertenecen al dispositivo técnico que hacía posible el baño caliente.

Distribución de las estancias y restos del sistema de calefacción en la torre.
Distribución de las estancias y restos del sistema de calefacción en la torre. Fuente: Museo de Krajina / Instituto Arqueológico de Serbia.

La comodidad de unos exigía el trabajo de otros

El equipo distingue un sector de servicio y espacios reservados a los bañistas. En la parte técnica se han identificado elementos relacionados con el horno y con el calentamiento del agua. Esta distribución ayuda a recordar algo que la imagen del lujo romano suele ocultar: alguien tenía que aportar combustible, mantener el fuego y supervisar las instalaciones. Sin ese trabajo cotidiano, el edificio habría sido una sucesión de habitaciones frías. La arquitectura separaba la experiencia del usuario de las tareas necesarias para producirla.

Los baños permiten leer la vida romana desde una escala distinta a la de las campañas militares. La gestión del agua, las costumbres corporales y la convivencia aparecen también en los espacios privados. En otros contextos termales, como muestra la tablilla de maldición hallada en Heerlen, los objetos revelan incluso preocupaciones personales.

Integrantes del equipo investigador sobre los restos del complejo de Šarkamen.
Integrantes del equipo investigador sobre los restos del complejo de Šarkamen. Fuente: Instituto Arqueológico de Serbia.

Un palacio ligado a una época de emperadores rivales

Maximino Daya alcanzó la dignidad de césar en 305 y la de augusto en 310. Su carrera pertenece a los años en que el sistema de varios gobernantes impulsado por Diocleciano se transformó en una lucha por la supremacía. Murió en 313, después de ser derrotado por Licinio. Ese contexto ayuda a situar el palacio, aunque no convierte cada detalle constructivo en reflejo directo de un episodio político. La residencia fortificada y el baño pertenecen a una cultura del poder que también se expresaba mediante edificios, ceremonias y lugares vinculados a la memoria de la familia imperial.

La investigación tiene todavía una cuestión arquitectónica pendiente: cómo se resolvía exactamente el acceso desde el palacio al nivel del baño. El equipo estudia la conexión oriental con un corredor pavimentado y el desnivel entre ambos espacios.

Fuentes y bibliografía

Instituto Arqueológico y Museo de Krajina: comunicado reproducido por N1, 2 de septiembre de 2026

RTS: reportaje con los responsables de la excavación

Heritage Daily: descripción del hallazgo y equipo investigador


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Rosa María

Rosa María Gómez es periodista especializada en divulgación histórica, con un máster por la Universidad de Salamanca.

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