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La tablilla romana de Heerlen: una maldición escrita en griego bajo una plaza de los Países Bajos

La pequeña lámina de plomo que revela magia egipcia en la frontera norte de Roma

Bajo la plaza del ayuntamiento de Heerlen, en los Países Bajos, apareció una pequeña lámina de plomo que cabe en la palma de la mano. Mide apenas 9,3 por 4,8 centímetros, pero su valor histórico es enorme: se trata de una tablilla de maldición romana del siglo II d. C., hallada en el antiguo territorio de Coriovallum, el asentamiento romano sobre el que creció la ciudad actual.

A primera vista no parece gran cosa. Un fragmento gris, oscuro, silencioso. Pero sobre esa superficie alguien grabó un mensaje destinado a fuerzas invisibles. No era una carta, ni una inscripción pública, ni una dedicatoria religiosa pensada para ser vista. Era una maldición. Un texto enterrado para que no lo leyesen los vivos, más bien para que lo recibieran los dioses de abajo.

Tablilla de maldición de Heerlen — imagen oficial del hallazgo
Tablilla de maldición de Heerlen — imagen oficial del hallazgo

Una defixio en la frontera norte de Roma

Los romanos llamaban a estas piezas defixiones. En griego se conocen como katadesmoi. Eran pequeñas láminas, casi siempre de plomo, en las que se escribían fórmulas destinadas a “atar” a una persona: un rival en los negocios, un adversario en los tribunales, un competidor deportivo, un enemigo amoroso o alguien contra quien se guardaba una deuda de odio.

La tablilla de maldición romana se doblaba, se ocultaba y se depositaba en lugares considerados adecuados para comunicar con el inframundo: tumbas, pozos, fuentes, grietas, espacios bajo tierra. El plomo ayudaba al simbolismo. Era frío, pesado, barato y fácil de grabar. Su propia materia parecía hecha para sujetar, cerrar, inmovilizar.

La pieza de Heerlen apareció en un pozo bajo el Raadhuisplein, la plaza del ayuntamiento. El lugar formaba parte de la antigua Coriovallum, un enclave romano situado en una zona de paso entre rutas importantes del noroeste imperial. Por allí circularon soldados, comerciantes, artesanos, viajeros, esclavos, libertos y gentes venidas de distintos puntos del mundo romano.

Termas romanas y museo de Coriovallum en la actual Heerlen.
Termas romanas y museo de Coriovallum en la actual Heerlen.

Lo extraordinario está en la lengua

Lo más llamativo de esta defixio romana no es que esté hecha de plomo. Tampoco que invoque poderes ocultos. Eso entra dentro de una tradición muy extendida por el Mediterráneo antiguo. La rareza está en la lengua.

En el norte del Imperio, la mayoría de las tablillas de maldición conocidas están escritas en latín. La de Heerlen, en cambio, está redactada en griego antiguo y emplea fórmulas de inspiración egipcia. Ese detalle convierte el hallazgo en una pieza excepcional para los Países Bajos y Bélgica, donde este tipo de objetos ya son escasos.

Tablilla de maldición de Heerlen — imagen oficial del hallazgo
Tablilla de maldición de Heerlen — imagen oficial del hallazgo

En el Occidente romano podían aparecer palabras mágicas en griego dentro de textos latinos. Era una forma de dar autoridad, antigüedad o misterio a la fórmula. Pero aquí el griego domina toda la inscripción. Eso sugiere que quien la compuso conocía la lengua o acudió a alguien capaz de escribirla. El texto, además, fue trazado con una mano cuidada, lo que apunta a una persona acostumbrada a escribir.

Una lectura hecha con luz rasante

La inscripción fue estudiada en el Instituto de Papirología de la Universidad de Heidelberg mediante RTI, siglas de Reflectance Transformation Imaging. Esta técnica permite fotografiar una superficie con luces distintas y reconstruir digitalmente relieves casi invisibles. En una pieza de plomo corroída, con incisiones finas y casi dieciocho siglos de silencio encima, ese procedimiento resulta decisivo.

Gracias a ese análisis, los investigadores distinguieron tres grupos de elementos. Primero, una invocación a divinidades y demonios de estilo egipcio. Después, tres signos mágicos conocidos como characteres, marcas que no funcionaban como letras corrientes, pero podían servir para transmitir el mensaje a las fuerzas sobrenaturales. Finalmente, una lista de nombres.

Dos hombres, dos mujeres y una sombra de Egipto

La tablilla menciona a dos hombres y dos mujeres. Todos aparecen descritos como compañeros esclavos. Los varones llevan nombres latinos; las mujeres, nombres griegos. Esa mezcla no es un detalle menor. En apenas unos centímetros de plomo se cruzan lengua, origen, dependencia social y movilidad dentro del Imperio romano.

La interpretación todavía no está cerrada. La tablilla pudo estar dirigida contra esas cuatro personas. También pudo haber sido escrita en nombre de ellas contra alguien no identificado. La diferencia es enorme: en el primer caso, serían las víctimas del conjuro; en el segundo, posibles solicitantes o beneficiarios de la maldición.

Las tablillas de Bath son defixiones britanorromanas, aunque por su tono jurídico-religioso suelen interpretarse también como “oraciones de justicia” depositadas ante Sulis Minerva.

Una hipótesis especialmente sugerente plantea que una de las mujeres mencionadas pudo estar relacionada con el Egipto romano o con ambientes donde circulaban prácticas mágicas de tradición egipcia. No se puede afirmar con seguridad, pero la posibilidad encaja con la lengua, los nombres y el estilo ritual de la inscripción.

Coriovallum, la ciudad romana bajo Heerlen

El hallazgo no apareció aislado. Las excavaciones de Raadhuisplein sacaron a la luz restos de edificios de madera y piedra, letrinas romanas, un horno de bronce y la tumba de un probable soldado llamado Faustus Valerius Flaccus. Ese conjunto muestra una Coriovallum romana activa, conectada y con una vida cotidiana mucho más rica de lo que permite imaginar una plaza moderna.

Inscripción votiva thermae coriovallum
Inscripción votiva thermae coriovallum

Heerlen conserva además uno de los conjuntos romanos más importantes de los Países Bajos: sus termas. Ese gran edificio público habla de higiene, sociabilidad, arquitectura y presencia romana estable. La tablilla, en cambio, nos conduce a un espacio más íntimo. No al mármol ni al poder, más bien al secreto. La defixio de Heerlen pertenece a la historia baja, nocturna y privada del Imperio. La historia de quienes no dejaron estatuas, pero sí nombres arañados en metal.

La magia como una forma de actuar sobre el mundo

Para un lector actual, una maldición enterrada puede parecer una superstición marginal. En el mundo romano, la frontera entre religión, magia, protección, venganza y justicia privada era mucho más porosa. Había amuletos, fórmulas curativas, rituales protectores y también prácticas destinadas a dañar o paralizar a un adversario.

La magia no siempre vivía fuera de la sociedad. A veces ocupaba sus rendijas. Donde no llegaba la ley, donde el miedo apretaba, donde la desigualdad impedía defenderse, alguien podía recurrir a estos objetos. Escribir el nombre era una forma de capturar. Doblar la lámina, una forma de cerrar. Enterrarla, una manera de entregar el conflicto a otro mundo. El objeto será expuesto en el futuro museo romano de Heerlen cuando avance su estudio.


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Redacción

Equipo de Redacción / Notas de Prensa / Agencias

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