Alfonso X El Sabio, el rey que quería ser enterrado en tres partes

Cierto día, un amigo de nuestro Facebook, Joaquín Hernández, nos dejaba un comentario acerca del sepulcro que Alfonso X tiene en la catedral de Murcia y nos recordó una anécdota muy curiosa de nuestra historia: El rey que fue enterrado por partes.

El 4 de abril del año 1284, en la ciudad de Sevilla, fallecía Alfonso X de Castilla llamado “el Sabio”. Un monarca, del que se puede decir, había aprovechado bien su vida, en lo militar, en lo intelectual —ordenando y supervisando numerosos libros y manuales— y dejando un gran legado a su sucesor, Sancho IV.

Había ordenado construir también varias iglesias, como la de Santa Cruz en Cádiz o la primera iglesia cristiana de Murcia. En la de Cádiz, en el momento de su edificación, manifestó que quería ser enterrado allí; aunque pasado el tiempo y llegada esa fecha de abril no fue así. Los testamentos reales, fechados en Sevilla, en el invierno entre 1283 y 1284, no dejó escrito el lugar exacto en el que había de reposar su cuerpo, dejando en manos de sus cabezaleros (personas encargadas de cumplir su última voluntad) esta elección:

(…) que el nuestro cuerpo sea enterrado en nuestro monesterio de Sancta María la Real de Murcia, que es cabeza de este reyno; el primero lugar que Dios quiso que ganasemos a servicio dél, e a honra del rey Don Fernando, e de nos, et de nuestra tierra; pero si los nuestros cabezaleros tovieren por mejor que el nuestro cuerpo sea enterrado en la cibdat de Sevilla, o en otro lugar que sea mas a servicio de Dios, tenemoslo por bien //

(…) E si los nuestros testamentarios tovieren por bien de enterrar nuestro cuerpo en Sevilla, mandamos que lo fagan enterrar alli do tuvieren e entendieren que es mejor; pero de esta guisa: que la sepultura non sea muy alta, e si quisieren que sea alli donde el Rey Don Fernando e la Reyna Doña Beatriz yazen //

Sepulcro de Alfonso X el Sabio en la capilla Real de la Catedral de Sevilla. (wikimedia)

Se decidió, al final, enterrar al Rey Sabio en Catedral de Sevilla. Pero no podían pasar por alto los otros epígrafes de su testamento, puesto que parecía que tenía más claro el destino de su corazón que el del resto de su propio cuerpo:

E otrosi mandamos, que luego que finaremos, que nos saquen el corazon e lo lleven a la Sancta Tierra de Ultramar, e que lo sotierren en Iherusalem, en el monte Calvario, (…) e mandamos que faga don Frey Juan, teniente de las vezes del maestre del Temple en los reinos de Castilla, et de Leon, et de Portugal //

Mandamos otrosi que cuando sacaren el nuestro corazon para llevarlo a la Sancta tierra de Ultramar, segund que es ya dicho, e que saquen lo otro de nuestro cuerpo e lo lleven a enterrar al monesterio de Sancta Maria la Real de Murcia, o a do el nuestro cuerpo oviere a ser enterrado, que lo metan todo en una sepultura assi como si nuestro cuerpo fuese y a yazer, si el monesterío fuere en aquel estado que lo nos establecemos e devemos estar; e sy non, mandamos que, fagan esto en la iglesia mayor de Sancta Maria de Sevilla.

Buenas sorpresas se encontraron sus testamentarios… Quería ser sepultado en Murcia o en Sevilla, pero solo su cuerpo. Y en el lugar contrario que escogieran ordenaba que se llevasen sus entrañas. Y el deseo más curioso: el Maestre del Temple debía llevar su corazón a Tierra Santa. Así, comenzaron a cumplir el resto de sus voluntades; en Sevilla dejaron su cuerpo y allí extrajeron sus vísceras —para llevarlas a Murcia— y su corazón —para ser entregado a la Orden del Temple.

Sus entrañas fueron llevadas a Murcia, siendo depositadas en la antigua capilla del Alcázar Mayor. En tiempos de Carlos V (1525), se elaboró un mausoleo para las entrañas de Alfonso en la Catedral, a donde se trasladaron. Dejando el Emperador Carlos instrucciones precisas para que, en la capilla en la que reposaran, fuera cual fuese su rango, no pudiera nadie ser enterrado

“AQUI ESTAN LAS ENTRAÑAS DEL SEÑOR REY DON ALONSO X, EL QUAL MURIENDO EN SEVILLA POR LA GRAN LEALTAD CON QUE ESTA CIBDAT DE MURCIA LE SIRVIO EN SUS ADVERSIDADES LAS MANDO SEPULTAR EN ELLA”.

Urna que contiene las entrañas de Alfonso X el Sabio. Catedral de Murcia. (wikimedia)

En 1948, el doctor Juan Delgado Roig, realizó un examen médico a los restos del monarca castellano. Tituló su trabajo: “Examen médico legal de unos restos históricos. Los cadáveres de Alfonso X el Sabio y de doña Beatriz de Suabia”. Analizó los ajuares y realizó pruebas médicas en los restos mortales, señalando sobre Alfonso X lo siguiente:

“En el tórax pudimos comprobar un corte quirúrgico de la 3ª, 4ª, 5ª y 6ª costillas del hemitórax izquierdo, como a unos cuatro centímetros de la inserción vertebral, y otro corte paralelo al anterior en el mismo hemitórax, que llega a unos tres centímetros por fuera del esternón. Estos dos cortes paralelos, rectos y de traza limpia, como de haber sido ejecutados con una cizalla o tijera anatómica, sirvieron seguramente para poder extraer el corazón y alguna otra víscera del cadáver real”.

Mortaja del rey Alfonso X en Sevilla.
Fotografía perteneciente al trabajo de Roig (c) Universidad de Sevilla.

Entonces era cierto, su corazón había sido extraído. ¿Pero se llevó a Tierra Santa? Pues al parecer no… 

Según Santiago Soler Seguí, investigador histórico especialista en castellología medieval, el copero mayor del rey, García Jofre —nombrado Adelantado Mayor del Reino de Murcia— se encargó de custodiar el corazón. Seguramente hasta que los Templarios pudieran organizar una expedición a Jerusalén, cosa que no ocurrió nunca.

El corazón del rey quedó junto a su custodio, como dice Santiago Soler, y seguramente éste, ante la imposibilidad de cumplir con el deseo del fallecido, decidió depositarlo junto al resto de entrañas que tenía cerca, en la Capilla de Gracia (Murcia).

El corazón de Alfonso X el Sabio aún espera hoy ese deseado viaje a Jerusalén.

Tabla alusiva al depósito de las entrañas del Rey Alfonso X (Murcia Foto: regmurcia.com)

En 1557, el Concejo de Murcia, acuerda solicitar al rey Felipe II la inclusión de un corazón —en clara alusión al de Alfonso X— en su blasón y escudo. Solicitud que se acepta.


Fuentes:

  • Artículo de Santiago Soler Seguí para El Correo de Extremadura
  • Rodríguez Llopis, Miguel (1997) Alfonso X, aportaciones de un rey castellano a la construcción de Europa
  • López Mato, Omar (2008) Después del entierro: A veces la muerte no es el final de la historia, sino …
Etiquetas

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

Artículos Relacionados

1 thought on “Alfonso X El Sabio, el rey que quería ser enterrado en tres partes”

Deja un comentario

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Close
A %d blogueros les gusta esto: