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Pedro Muñoz Seca y «Soldadito español»

Un soldado llamado Cañahueca se reúne con su madre y sus amigos después de cumplir dos años de servicio militar en Sevilla. Alrededor hay personajes de comedia; delante, un patio de butacas. Estamos en el Teatro Price de Madrid, el 23 de marzo de 1928, y aquella escena de La orgía dorada contiene una canción destinada a vivir mucho más que el espectáculo: «Soldadito español».

Entre las firmas de su texto aparece Pedro Muñoz Seca, el hombre que había convertido los ripios, los equívocos y las solemnidades descalabradas en un negocio de carcajadas. Ocho años después sería asesinado en Paracuellos del Jarama. La canción continuaría su camino entre discos, bandas, películas y voces que sus autores jamás llegaron a conocer.

Ese recorrido ha dejado unas cuantas capas sobre el original. Bajo la marcha que tantas personas reconocen apenas suenan sus primeros compases hay una revista de lujo, un soldado de ficción que vuelve a casa, varios autores trabajando juntos y una forma muy concreta de mezclar orgullo, afecto y espectáculo.

Retrato fotográfico de Pedro Muñoz Seca, con bigote y la mano apoyada en el rostro, publicado en Mundo Gráfico en 1923.
Pedro Muñoz Seca en la portada de Mundo Gráfico, 21 de noviembre de 1923. Fotógrafo sin identificar. BNE / Wikimedia Commons.

Pedro Muñoz Seca: el escritor que sabía hacer reír

Nacido en El Puerto de Santa María en 1879, Muñoz Seca se hizo un nombre en un oficio que exigía algo más inmediato que el reconocimiento de la posteridad: conseguir que el público pagara una entrada y quisiera volver.

Su imagen, con el enorme bigote levantado en las puntas, circuló por revistas, fotografías y caricaturas. Era un autor reconocible incluso antes de leer su nombre en el cartel. Su firma también había entrado en las partituras: la cubierta de Mi pobre reja, una canción andaluza editada en 1911, lo acredita como autor de la poesía.

Su territorio más célebre fue el astracán: un teatro de equívocos acumulados, lenguaje retorcido con intención cómica y situaciones que se permiten despeñarse por el disparate. La venganza de don Mendo, estrenada en el Teatro de la Comedia el 20 de diciembre de 1918, llevó esa maquinaria a una parodia del drama histórico en verso.

Detrás de la facilidad aparente había un escritor acostumbrado al trabajo continuo y a la colaboración. Pedro Pérez Fernández fue uno de sus compañeros más habituales: las cubiertas de La hora del reparto (1921) y El número 15 (1922) reúnen ya sus nombres con el del compositor Jacinto Guerrero. Una fotografía de 1917 lo muestra junto al dramaturgo Enrique García Álvarez y al actor Ramón Peña, otros rostros de aquel oficio compartido.

Como explica la investigadora María José Conde Guerri, la comicidad de Muñoz Seca se alimentaba de la tradición del sainete y del juguete cómico, pero la llevaba a una acumulación de disparates propia. También sabía escribir para un público que, entre risa y risa, aceptaba emocionarse.

Cubierta de La venganza de don Mendo editada por la Sociedad de Autores Españoles en 1919.
La venganza de don Mendo: cubierta de una edición de 1919, tras el estreno de diciembre de 1918. BNE / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

«Soldadito español» y el nacimiento de La orgía dorada

El espectáculo tenía un antecedente: ¡Olé ya!, una revista de Muñoz Seca y Pérez Fernández con música de Jacinto Guerrero, estrenada en Sevilla en diciembre de 1927. La reforma y ampliación que llegó a Madrid en 1928 acabaría convertida en La orgía dorada. Su mundo escénico aprovechaba la expectación por la próxima Exposición Iberoamericana sevillana: viajes, personajes populares y una sucesión de cuadros que permitían cambiar de ambiente con libertad.

La cubierta de la edición musical permite poner los nombres en su sitio. La reducción para canto y piano de Soldadito español, publicada por Unión Musical Española, acredita el texto a Muñoz Seca, Pérez Fernández y Tomás Borrás, y la música a Guerrero y Julián Benlloch. El título de la canción ha quedado muy unido al dramaturgo portuense y al maestro Guerrero, aunque fuera una creación compartida.

El catálogo de la Fundación Guerrero guarda otro detalle delicioso: fecha la terminación de la partitura de la revista el 21 de marzo de 1928 y recoge la hora anotada por el compositor, las cuatro y media de la madrugada.

El estreno se celebró dos días después. Ese pequeño dato de trabajo permite acercarse a la trastienda de la función: detrás de los brillos había partituras que terminar, ensayos y un telón que debía levantarse a su hora.

Cubierta ilustrada de la reducción para canto y piano de Soldadito español, de La orgía dorada, con los nombres de los libretistas y compositores.
Cubierta de Soldadito español, número de La orgía dorada editado por Unión Musical Española en 1928. Archivo Histórico de Unión Musical Española / SGAE, UME/G-11134.

Una marcha patriótica entre plumas y lentejuelas

Aquel Price era el de la plaza del Rey, un local capaz de recibir espectáculos de circo y grandes producciones teatrales. Para La orgía dorada, el empresario Eulogio Velasco reunió un despliegue que la prensa contempló con asombro. Los figurines eran de José de Zamora; los decorados, de Manuel Fontanals y José López Silva. En el reparto aparecían, entre otros nombres, María Caballé, Tina de Jarque, Anita Lassalle e Isabelita Ruiz.

En su crónica de Estampa del 27 de marzo, Alberto Marín Alcalde se detuvo en los tejidos, las plumas, las sedas y la pedrería que inundaban el espectáculo. También dejó constancia de los números repetidos por los aplausos. La emoción patriótica compartía programa con bailes, humor, exotismo escénico y exhibición de belleza.

Era la España de la dictadura de Primo de Rivera. La Fundación Guerrero recoge una anécdota transmitida por el biógrafo José Montero Alonso en 1939: el propio general habría sugerido el título al contemplar el lujo de los ensayos.

María Caballé y Tina de Jarque con vestuario de revista en una portada de Estampa de febrero de 1928.
María Caballé y Tina de Jarque, estrellas de Velasco en el Price, en la portada de Estampa del 14 de febrero de 1928, anterior al estreno de La orgía dorada. Foto: Walken. BNE / Wikimedia Commons, dominio público.

El soldado tenía una madre, unos amigos y una novia

El número se situaba en el cuadro cuarto del primer acto, «Los catetos». El musicólogo Enrique Encabo Fernández, que ha estudiado el libreto y las primeras grabaciones, identifica al tenor cómico Luis Bori, intérprete de Cañahueca, como encargado de la parte solista del estreno. Después intervenía el conjunto. La canción nacía así de una reunión y de un regreso, dentro de una acción teatral reconocible.

La letra coloca junto a la valentía del soldado la espera de una mujer, la oración y la alegría de recuperarlo.

El diminutivo del título acerca a ese muchacho a quienes lo quieren. La palabra soldadito podía circular en el lenguaje patriótico de la época cargada de ternura y orgullo; sobre las tablas encontraba una familia y un rostro. El público podía celebrar al militar mientras reconocía el deseo doméstico de que volviera sano.

También la música favorece ese movimiento. Encabo distingue una primera sección vinculada a los toques de llamada y una segunda de mayor sentimentalidad melódica, aunque conserve el aire marcial. Esa combinación ayuda a comprender su fuerza: el paso firme convive con la emoción del reencuentro.

Retrato de Jacinto Guerrero con traje y corbata, dentro de un marco ovalado.
Jacinto Guerrero en Popular Film, 1927, un año antes del estreno madrileño de La orgía dorada. Wikimedia Commons, dominio público.

La canción salió del teatro y se metió en todas partes

Su vida independiente empezó pronto. Las grabaciones de 1928 ya muestran cambios respecto al reparto vocal del libreto: coro y solista podían distribuirse de otra manera. El formato del disco permitía escuchar el número sin comprar una entrada para la revista, mientras las bandas y los intérpretes lo incorporaban a sus programas. La escena original comenzaba a quedar atrás.

La popularidad llegó al terreno de la broma. Encabo recupera un anuncio humorístico publicado por Buen Humor en septiembre de 1928: alguien ofrecía un sueldo extraordinario y un seguro de vida a una criada que ignorase la canción. El chiste se entiende precisamente porque todo el mundo parecía saberla. Aquello que hoy llamaríamos “viral” ya podía resultar agotador al cabo de unos meses en aquellos tiempos, al igual que hoy.

La marcha siguió cambiando de manos. En 1935, Raquel Meller la incluyó, con modificaciones en la letra, en su regreso al Teatro Maravillas de Madrid. Cada nueva interpretación podía desplazar su intención, su acento o su público. La historia de la música popular también se escribe así: un estribillo se desprende de sus personajes y termina acompañando vidas muy distintas de las imaginadas por sus creadores.

Cubierta verde y amarilla de La orgía dorada, revista de Velasco, firmada por Alonso y publicada en La Farsa en 1928.
Cubierta de La orgía dorada en La Farsa, segundo suplemento de 1928. Ilustración de Félix Alonso. Reproducción: Mundo Pintado.

1936: el asesinato de Pedro Muñoz Seca

La Guerra Civil encontró a Muñoz Seca en Barcelona, adonde había viajado para el estreno de La tonta del rizo.

Su catolicismo y sus convicciones monárquicas eran públicos. Fue detenido y trasladado a Madrid, donde quedó preso en San Antón, el antiguo colegio convertido en cárcel.

El 28 de noviembre de 1936 fue sacado de San Antón y asesinado en las matanzas de Paracuellos del Jarama, en la retaguardia republicana. Tenía 57 años. Su muerte interrumpió una trayectoria que el público conocía por sus comedias, sus colaboraciones y aquel inconfundible bigote. Entre las obras que dejaba estaba la letra compartida de una canción que ya circulaba por su cuenta.

La biografía de la Fundación Pedro Muñoz Seca reproduce la despedida dirigida a su esposa, Asunción Ariza, fechada el 28 de noviembre. En ella aparecen sus hijos, su fe y una petición sencilla:

No te olvides de mi madre».

Firmaba Perico. La carta lleva el recuerdo hacia el marido, el hijo y el padre que había detrás del personaje público.

Fotografía de grupo de Muñoz Seca, Enrique García Álvarez y Ramón Peña, reproducida en La Mañana en 1917.
Muñoz Seca, García Álvarez y el actor Ramón Peña en La fiesta del sainete, 1917. Fotografía de Pío publicada en La Mañana. BNE / Wikimedia Commons, dominio público.

De Marujita Díaz a las nuevas voces de Soldadito español

Décadas después, Marujita Díaz dio a la canción una nueva presencia popular. La interpretó en Pelusa, película de Javier Setó estrenada en 1960, y volvió a cantarla en televisión. El archivo de RTVE conserva, por ejemplo, su actuación en Cambie su suerte del 28 de mayo de 1974. Su difusión en el cine y la televisión durante el franquismo añadió una nueva capa de memoria: para muchos espectadores, la marcha quedó unida a la voz de la artista.

El cine democrático añadió otra lectura: Soldadito español, dirigida por Antonio Giménez-Rico en 1988, utilizó la melodía en una comedia crítica con el servicio militar obligatorio. Mucho después, el 6 de octubre de 2026, Judeline interpretó su versión en la película La bola negra. La actuación puede verse en el archivo oficial de RTVE. Las interpretaciones se acumulan sobre una composición que ha atravesado casi un siglo.

El soldadito ha encontrado muchas voces. Entre las firmas de su letra permanece la de un hombre que ya no pudo volver a casa.

Plano de sección del antiguo Teatro Circo Price de la plaza del Rey, con la pista, las galerías y la estructura de cubierta.
Sección del antiguo Price de la plaza del Rey, inaugurado en 1880: el edificio que acogió el estreno de La orgía dorada. Teatro Circo Price / Madrid Destino.

Fuentes y bibliografía

Galería fotográfica

Retrato fotográfico del dramaturgo Pedro Pérez Fernández publicado en 1911.
Pedro Pérez Fernández, colaborador habitual de Muñoz Seca. Fotografía de Diego Calvache publicada en Mundo Gráfico, 1911. Wikimedia Commons, dominio público.
Caricatura de perfil de Tomás Borrás firmada por Manuel Tovar en 1920.
Tomás Borrás, tercer libretista de La orgía dorada, caricaturizado por Tovar en La Novela Teatral, 28 de noviembre de 1920. Wikimedia Commons, dominio público.
Caricatura de Eulogio Velasco con frac y bigote, firmada por Tovar.
Eulogio Velasco, responsable de la puesta en escena, en una caricatura de Tovar para La Novela Teatral, 1922. Wikimedia Commons, dominio público.
Cubierta de La hora del reparto, tercera edición de 1921, con los nombres de Muñoz Seca, Pérez Fernández y Jacinto Guerrero.
La hora del reparto, edición de 1921: Muñoz Seca, Pérez Fernández y Jacinto Guerrero ya compartían cartel. UNC Libraries / Internet Archive / Wikimedia Commons.
Cubierta del sainete El número 15, publicado en 1922, con ilustraciones musicales de Jacinto Guerrero.
El número 15, edición de 1922: otro testimonio de la colaboración de Muñoz Seca, Pérez Fernández y Guerrero. UNC Libraries / Internet Archive / Wikimedia Commons.
Vista aérea histórica del centro de Madrid tomada por Walter Mittelholzer en mayo de 1928.
El centro de Madrid en mayo de 1928. Fotografía de Walter Mittelholzer. ETH-Bibliothek Zürich, Bildarchiv / Stiftung Luftbild Schweiz, dominio público.
Anita Lassalle de perfil, con tocado de plumas y traje de revista, en un retrato dedicado de 1928.
Anita Lassalle, intérprete del estreno, en un retrato publicado por Ilustração el 1 de mayo de 1928. El vestuario corresponde al reportaje de En plena locura. Hemeroteca Municipal de Lisboa.
Retrato de José de Zamora, ya mayor, publicado en el periódico Pueblo en 1963.
José de Zamora, autor de los figurines de La orgía dorada, en una fotografía publicada en Pueblo en 1963. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica / Wikimedia Commons.
Retrato de la bailarina Isabelita Ruiz con el rostro apoyado en una mano, publicado en 1927.
Isabelita Ruiz, bailarina del reparto original, en La Esfera, 15 de enero de 1927. Reproducción: Flamencas por derecho.
Cubierta ilustrada de Mi pobre reja, canción andaluza con poesía de Pedro Muñoz Seca, publicada por Casa Dotésio en 1911.
Mi pobre reja, canción andaluza de 1911 con poesía de Muñoz Seca y música de Y. Tabuyo. BnF / Gallica / Wikimedia Commons.


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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, autor de "La Segunda Columna" (Ed.Edaf), director de este proyecto e Historiador del Arte (UNED). Entre África y Europa, como el Mediterráneo.
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