El mármol blanco ha creado una de las imágenes más persistentes y engañosas de la Antigüedad. Miramos los retratos romanos como si hubieran nacido así: severos, pálidos e intemporales. Pero muchas de aquellas esculturas estuvieron cubiertas de color, y cada pliegue de una prenda, un peinado o una joya formaba parte de un lenguaje de autoridad. La Glyptotek de Copenhague quiere devolver esa complejidad a la vista con una exposición que se abre el 1 de octubre de 2026.
La moda romana será la verdadera protagonista de The Power of Fashion in the Roman Empire, una muestra de más de mil metros cuadrados que reúne retratos, textiles, calzado, perfumes y reconstrucciones cromáticas. La propuesta no trata la ropa como una curiosidad superficial. Parte de una idea mucho más fértil: vestir, perfumarse y mostrarse ante los demás era una forma de expresar jerarquía, género, edad, procedencia y ambición política.

Vestir el poder en Roma
Las telas antiguas se han perdido en su mayor parte. Por eso las esculturas son una fuente decisiva, aunque exigen prudencia: no muestran la vida cotidiana de todos los habitantes del Imperio; suelen reproducir las aspiraciones de quienes pudieron pagar un retrato. El modo de disponer una capa, cubrirse la cabeza o dejar un hombro al descubierto transmitía mensajes que el público romano sabía leer con rapidez.
La investigación de la Glyptotek sobre policromía ha permitido detectar restos de pigmentos y plantear reconstrucciones de esas apariencias perdidas. El resultado obliga a abandonar una costumbre moderna: confundir el material desnudo de una estatua con su aspecto original. El blanco actual es muchas veces el final de una larga pérdida de color, no una decisión estética de Roma.

El inesperado rosa de Tiberio
Una de las piezas que mejor resume el planteamiento es un retrato de Tiberio. El emperador aparece con el torso y las piernas desnudos, mientras una prenda se recoge sobre la cintura y el brazo. La composición lo acercaba al lenguaje visual de los héroes y de lo divino: no reproducía un uniforme militar; elevaba deliberadamente su presencia por encima de la condición común.
La reconstrucción propuesta por el museo añade un detalle que rompe nuestros automatismos: la tela pudo ser rosa. Ese color no debe entenderse con categorías actuales, pero recuerda que los pigmentos, las tonalidades y los materiales participaban de la imagen pública del poder. El emperador no se presentaba solo mediante un rostro reconocible; construía su autoridad mediante un cuerpo cuidadosamente representado.

Una sandalia de piel de león para parecerse a Hércules
La exposición incorpora también la pierna de una estatua monumental de Septimio Severo hallada en Sagalassos, en la actual Turquía. El calzado reproduce una piel de león, un atributo que remitía a Hércules y a su fuerza victoriosa. En el arte imperial, una bota o un pliegue podían cargar con tanta ideología como una inscripción. La prenda no acompañaba al mensaje: era el mensaje.
Junto a estas imágenes de autoridad aparecen joyas, peinados y perfumes. La muestra recreará aromas a partir de recetas antiguas para recordar que la identidad romana también se percibía con el olfato. Esa dimensión sensorial ayuda a escapar de una Antigüedad inmóvil y silenciosa: las élites usaban el aspecto, el color y el olor para ser vistas y reconocidas en público.

Lo que una túnica todavía puede contar
Entre los préstamos más delicados figuran túnicas de época romana conservadas en el British Museum. Su presencia es importante porque permite mirar más allá del mármol y de los emperadores. Los tejidos conservan técnicas, colores, usos y huellas de circulación comercial; también obligan a preguntarse quién hiló, tejió, reparó y llevó esas prendas. La moda romana no fue solo un código de palacio, aunque el palacio lo explotara con especial intensidad.
La gran virtud de la muestra está en recuperar esa lectura. Frente a la fantasía de una Roma uniforme, propone un mundo donde la apariencia negociaba estatus y pertenencia. Cuando abra sus puertas en Copenhague, hasta el 29 de marzo de 2027, la exposición invitará a mirar de nuevo los retratos romanos: como cuerpos que alguna vez hablaron con color, y no únicamente como caras de piedra.

Documentación
- Glyptoteket: The Power of Fashion in the Roman Empire, información oficial de la exposición y del programa de investigación sobre color y vestimenta.
- Glyptoteket: dossier de prensa y fotografías oficiales de la muestra.
- British Museum: colecciones textiles de época romana y préstamos anunciados para la exposición.
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