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El primer nombre de la península Ibérica: Cuando éramos Hesperia

Quizás fuera Hesperia el primer nombre que recibió en la cultura clásica nuestra península.

Hace milenios, esta tierra que hoy llamamos España, era uno de los lugares más extraños, lejanos y misteriosos que existían para la cuna de la civilización occidental. Para ellos, para Grecia, esto, que hoy es España era “Hesperia”, la tierra del Jardín de las Hespérides.

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El jardín de las Hespérides de Frederic Leighton (1892).

La mitología griega, que es de dimensiones cósmicas; no sólo porque en sus relatos intervienen fuerzas del cosmos, sino por el gran número de personajes, sucesos y lugares de que se compone. Numerosos escrito griegos del primer milenio antes de Cristo tenderán a colocar en península ibérica algunos de esos lugares fabulosos, como el Hades, los Campos Elíseos o el citado Jardín de las Hespérides.

Primera apariciones de la Península Ibérica en escritos griegos

Entre los escritos más antiguos los hay que aseguraban que el Hades, lugar subterráneo donde el dios Hades acogía las almas de los muertos, tenía su boca en el cabo Ténaro, situado en el extremo sur, el lugar más alejado de Grecia.

Pero cuando el mundo conocido por los griegos se ensanchó, el Hades fue colocado en su nuevo fin del mundo, en el lugar por donde se ponía sol, la península ibérica. Estrabón, geógrafo serio y crítico, decía allá por 25 a.C. que en opinión de los iberos, “el subsuelo [de la actual Andalucía] estaba regido, por Plutón” (dios romano similar a Hades) al ser por allí por donde se ponía el sol. Y añade que, para Homero “la noche, por su nombre siniestro, evidentemente evocaba la idea de un lugar próximo al Hades; (…) además, está situada en los últimos confines de la tierra habitada, es decir, en los mismos lugares donde la mitología ha colocado el Hades”

Los Campos Elíseos

También había un lugar paradisíaco para acoger las almas de los héroes y los hombres puros: los Campos Elíseos donde el clima era benigno y la tierra verde y florida.

Decía Homero:

“los Campos Elíseos están en el extremo de la tierra (…), allí, la vida de los hombres es más cómoda, no hay nevadas y el invierno no es largo; tampoco hay lluvias, sino que el Océano deja siempre paso a los soplos del viento Zéfiro, que sopla silbando para refrescar a los hombres”.

Basándose en esta ubicación, los antiguos historiadores consideraban que los Campos Elíseos se hallaban en las campiñas sevillana o jerezana.

El Jardín de las Hespérides

Mas la designación mitológica de la península ibérica que más perduró fue la de Hesperia. El nombre de Hesperia proviene del Jardín de las Hespérides, las ninfas hijas de Atlas, al que el relato sobre la Atlántida coloca cerca de Cádiz y del Estrecho.

De ahí vendrían los nombres de océano Atlántico y cordillera del Atlas, en el norte de África, frente a la costa española. Hesíodo, hacia el 680 a.C., sitúa Hesperia de esta forma:

“Las Hespérides que custodian las ricas manzanas de oro y los árboles frutales más allá del glorioso Océano, más allá de las “Stélai Héraklioi” (las Columnas de Hércules, es decir, el Escrecho) en la tierra de la Nyx (la Noche), donde están las Hespérides de clara voz. Allí Atlas, de pie, mantiene el firmamento con sus incansables brazos y su cabeza, en el límite de la tierra.”

Otro autor, Estesícoro, hacia el 590 a.C., se refiere a las Hespérides al tratar sobre el rey Gerión (que dominaba el sur de la península ibérica, también según la mitología griega). Dice que su pastor Eurytion, centauro hijo de la ninfa Erytheia, una de las Hespérides, y de Ares. Nació en la isla llamada como su madre, ubicada en el golfo de Cádiz:

“Eurytion, el pastor de Gerión, nació en el hueco de una roca de la famosa Erytheia, frente de las aguas inagotables, de raíces argénteas del río de Tartessos. A lo largo de las ondas y las olas de las profundas aguas saladas, llegaron a la isla de los dioses, donde las Hespérides tienen sus casas de oro puro”.

El astrónomo y geógrafo Eratóstenes, nombrado bibliotecario de Alejandría en 236 a.C., Ilama a la isla Erytheia “isla afortunada” (en latín “Fortunata insula“). Y Estrabón confirma que se trata de las islas Gadeiras (Cádiz), a la que coloca cerca del jardín de las Hespérides.

Plinio, ya en el 77 d.C., dice que “por el lado que mira a Hispania (…) hay una isla de una milla de largo y una milla de ancho, en la que estaba situada la ciudad fortificada de Gades (Cádiz), lamada la isla Erytheia por Ephoro y Filisto”

Todavía mucho tiempo después, sabios como Isidoro de Sevilla (en el año 630 d.C.) o el abad Oliba de Ripoll (en 1017), identificarán a Hispania como Hesperia, respetando las fuentes de la Antigüedad.

Por lo que, no es una, ni solamente la mitología la que denomina nuestra mágica tierra como el lugar en donde habitaban las Hespérides: Hesperia.

 

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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, director de este proyecto e Historiador del Arte (UNED) . Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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