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La extraordinaria historia del Gran Capitán

En medio de la turbulenta época del Renacimiento, un guerrero sin igual emergió de las tierras de España, forjando un legado que perduraría a través de los siglos.

Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán, se alzó como un titán en el campo de batalla, cambiando el curso de la historia y dejando una huella indeleble en la estrategia militar europea. Su destreza táctica, audacia y visión en la guerra, unidas a su habilidad para inspirar y liderar a sus tropas, lo convirtieron en una figura icónica y reverenciada que aún hoy encarna el poderío y la grandeza del Imperio Español en su apogeo.

Un joven soldado en España

Gonzalo Fernández de Córdoba nació en 1453 en Montilla, en la provincia de Córdoba, en el seno de una familia noble. Su padre, Pedro Fernández de Córdoba, era descendiente de una larga línea de nobles y militares. La educación de Gonzalo fue cuidadosamente planeada para prepararlo para una vida de servicio militar y liderazgo.

A los 14 años, Gonzalo comenzó su carrera militar cuando se unió a la campaña de su tío Alonso Fernández de Córdoba en la toma de Málaga en 1487. Pronto demostró ser un soldado valiente y astuto, participando en la caída de varias ciudades nazaríes como Ronda y Marbella durante la Guerra de Granada. Su habilidad en el campo de batalla no pasó desapercibida, y en poco tiempo, los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, lo nombraron comandante de las tropas en la frontera de Granada en 1491.

El Gran Capitán
La Guerra de Granada en la web de la serie «Isabel» (https://lab.rtve.es/serie-isabel/conquista-de-granada/batalla/sitio-ronda)

Durante la Guerra de Granada, Gonzalo participó en numerosas campañas, demostrando ser un líder capaz y un estratega experto. Su papel en la rendición de Granada en 1492 fue significativo, haciéndose cargo de las últimas negociaciones con el monarca nazarí Boabdil a principios de 1492, aunque trabaron gran amistad e incluso acompañó al monarca en su exilio a Fez en 1494. Además, su matrimonio en 1489 con María Manrique de Lara, hija de los condes de Paredes, reforzó aún más su posición en la nobleza y el círculo cercano a los monarcas. Al final de la campaña fue nombrado señor de Órgiva

Un general en Italia

El éxito de Gonzalo en la Guerra de Granada le valió la confianza de los Reyes Católicos, quienes le encomendaron la responsabilidad de liderar a las tropas españolas en Italia durante la Guerra de Nápoles (1494-1504). Este conflicto enfrentó a España y Francia por el control del Reino de Nápoles, un territorio estratégico en el Mediterráneo.

En Italia, Gonzalo demostró su talento militar y liderazgo en una serie de enfrentamientos contra las fuerzas francesas. Su victoria en la Batalla de Seminara en 1495 fue solo el comienzo de una serie de triunfos que incluyeron la toma de Atella en 1496, la Batalla de Ostia en 1499 y la derrota decisiva en la Batalla de Ceriñola en 1503.

Gonzalo Fernández de Córdoba, apodado "el Gran Capitan"
El lienzo muestra a Gonzalo Fernández de Córdoba, apodado «el Gran Capitan», contemplando el cadaver de Luis de Armagnac, duque de Nemours, comandante del ejército francés en la batalla de Ceriñola y fallecido en el transcurso de la misma.

Durante su tiempo en Italia, El Gran Capitán desarrolló y perfeccionó nuevas tácticas y estrategias militares. Sus innovaciones incluyeron el uso de arcabuces, una nueva arma de fuego que permitía a los soldados disparar con mayor precisión y potencia; y la formación en tercios, una estructura militar que combinaba diferentes tipos de soldados en una única unidad táctica. Estas innovaciones revolucionaron el arte de la guerra y sentaron las bases para el dominio español en Europa en los siglos venideros.

El legado del Gran Capitán

Después de la Guerra de Nápoles, Gonzalo regresó a España y asumió varios cargos administrativos y militares. Aunque su vida estuvo marcada por la guerra y la conquista, también fue un hombre de letras y un mecenas de las artes. Durante su tiempo en Italia, apoyó a numerosos numerosos artistas y literatos de su tiempo, el Gran Capitán cosechó importantes reconocimientos por su apoyo cultural. Además, fue impulsor de la histórica expedición que condujo a Cristóbal Colón a América en 1492, si bien no tuvo una participación directa en la misma.

Gonzalo Fernández de Córdoba, apodado "el Gran Capitan"
El Tríptico del Gran Capitán es una de las obras más singulares del Museo de Bellas Artes de Granada, al tratarse de esmalte de origen francés, técnica y procedencia auténticamente inusuales en Andalucía Oriental. Fue incautada en el Monasterio de San Jerónimo lo que hace pensar que fuera propiedad de D. Gonzalo Fernández de Córdoba, aunque no se haya demostrado una relación directa entre la pieza y el militar cordobés, es más es probable que el Gran Capitán hubiera fallecido para la fecha de realización de la obra.

Las reformas militares del Gran Capitán

El legado de Gonzalo Fernández de Córdoba no se limita a sus hazañas en el campo de batalla, sino que también incluye una serie de reformas militares que tuvieron un impacto duradero en las fuerzas armadas españolas. Sus experiencias en la Guerra de Granada y en la Guerra de Nápoles le proporcionaron una visión única de las necesidades y desafíos de la guerra en la Edad Moderna.

Una de sus innovaciones más significativas fue la introducción de los Tercios, unidades militares compuestas por una mezcla de soldados de infantería, arqueros y arcabuceros. Estas unidades, que combinaban la movilidad y el poder de las armas de fuego con la protección y el combate cuerpo a cuerpo de las formaciones de infantería tradicionales, demostraron ser altamente efectivas en el campo de batalla y se convirtieron en la columna vertebral del ejército español durante más de un siglo.

ejército uniformidad Austrias
Ilustración de la disposición de un tercio durante el siglo XVI.

El Gran Capitán también fue un pionero en la logística y la planificación militar, reconociendo la importancia de mantener a sus ejércitos bien abastecidos y organizados durante las campañas. Estableció sistemas de suministro eficientes y promovió la disciplina y el entrenamiento entre sus soldados, lo que resultó en un ejército profesional y altamente efectivo.

La influencia del Gran Capitán en la estrategia militar europea

Las innovaciones y tácticas militares introducidas por Gonzalo Fernández de Córdoba tuvieron un impacto profundo en la estrategia militar europea en los siglos XVI y XVII. Los tercios españoles, por ejemplo, fueron considerados una fuerza invencible en el campo de batalla y sirvieron como modelo para otros ejércitos en Europa. Las reformas militares del Gran Capitán también influyeron en la creación de ejércitos permanentes y profesionales en lugar de las fuerzas de mercenarios que eran comunes en la época.

En particular, su enfoque en el uso combinado de unidades de infantería, arqueros y arcabuceros en los tercios fue una innovación clave que permitió a las fuerzas españolas dominar en el campo de batalla. Esta táctica fue adoptada posteriormente por otros ejércitos europeos, incluidos los franceses, ingleses y suecos, durante las Guerras de Religión y la Guerra de los Treinta Años. Además, el énfasis del Gran Capitán en la logística, el entrenamiento y la disciplina fue fundamental para el desarrollo de ejércitos profesionales en toda Europa. Sus ideas sobre la importancia de mantener a las fuerzas armadas bien abastecidas y organizadas durante las campañas militares ayudaron a sentar las bases para la profesionalización de los ejércitos y la aparición de la estrategia militar moderna.

Gran Capitán
Nombre de Pulgar junto al del Gran Capitán en el monumento de Isabel la Católica y Colón (Granada)

Los últimos años y la muerte del Gran Capitán

A pesar de sus éxitos militares y su contribución al auge de España como potencia mundial, la vida del Gran Capitán no estuvo exenta de controversias y dificultades. A su regreso a España después de la Guerra de Nápoles, Gonzalo fue recibido con honores y nombrado Consejero de Estado. Sin embargo, la envidia y las intrigas políticas en la corte llevaron a su caída en desgracia en 1507.

Durante sus últimos años, Gonzalo se retiró de la vida pública y se centró en sus propiedades en Granada y Andalucía. Murió en Granada en 1515 a la edad de 62 años, y fue enterrado temporalmente en el desaparecido convento de San Francisco de Granada, para más tarde ser trasladado, en 1552, a un panteón en la  iglesia de San Jerónimo de Granada, lugar donde acabaría reposando también gran parte de su familia.

Lápida de la tumba del Gran Capitán en el Monasterio de San Jerónimo de Granada.
Lápida de la tumba del Gran Capitán en el Monasterio de San Jerónimo de Granada.

Monumentos al Gran Capitán

El Gran Capitán ha sido recordado y honrado a lo largo de los siglos en diversas formas. Algunas de las esculturas más notables que lo recuerdan serían:

  • Plaza de las Tendillas en Córdoba, su ciudad. Esta escultura de bronce, creada por el escultor Mateo Inurria en 1923, representa a Gonzalo Fernández de Córdoba montado en su caballo de batalla.

  • Real Monasterio de San Jerónimo (Granada): Aunque no es un monumento en sí mismo, es el lugar donde descansan los restos del Gran Capitán.
  • Monumento al Gran Capitán (Loja, Granada): En la localidad granadina de Loja, hay un monumento al Gran Capitán en la Plaza Joaquín Costa. La escultura muestra a Gonzalo Fernández de Córdoba sosteniendo una espada.
Monumento al Gran Capitán en Loja, Granada. Fue alcaide de esta ciudad andaluza hasta su muerte a principios del siglo XVI.
Monumento al Gran Capitán en Loja, Granada. Fue alcaide de esta ciudad andaluza hasta su muerte a principios del siglo XVI.
  • La talla de Diego de Siloé, reproducida en bronce: La talla de Diego de Siloé, un destacado escultor y arquitecto renacentista español, fue reproducida en bronce para rendir homenaje a la habilidad artística y el legado de este célebre artista.
gran Capitán
Copia de una talla en madera del siglo XVI de Diego de Siloé (1495–1563).

Busto de Ricardo Bellver, de la colección de la RABASF/Museo del Ejército de Toledo

El Gran Capitán, Gonzalo Hernández de Córdoba y Aguilar, Museo del Ejército, Toled
El Gran Capitán, Gonzalo Hernández de Córdoba y Aguilar, Museo del Ejército, Toled

ArquiteCultura

Una persona normal, historiador y periodista, pero normal a fin de cuentas.

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