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¿Qué ocurrió con Cervera y sus hombres tras la derrota en 1898?

La estancia de los prisioneros de guerra españoles en los USA tras la derrota en Cuba

La flota de los EE.UU., la más moderna de aquel 1898, y con un poder de fuego mucho más devastador que los buques de guerra españoles, acabó destrozando a nuestra Armada en la Batalla Naval de Santiago de Cuba.

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Cervera en 1898

¿Se equivocó Cervera al salir con la Flota?

Quizás, el Almirante Cervera se equivocó, como muchos afirman, y debió haber salido antes… otros dicen que más tarde, por la noche, incluso hay gente que teoriza que debió llevar la flota a otro puerto. Pero lo hecho, hecho está… pocos sabemos la presión política que pesó sobre él —y sobre sus decisiones— y que prácticamente forzó su salida del puerto aquel día, haciendo caso omiso a los consejos de sus propios oficiales.

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Aun así, el Almirante Cervera, sabía que si se dirigía a mar abierto para presentar batalla, perdería a todos sus hombres y naves (esto segundo sí que ocurrió). Sin desanimarse, decidió enfrentarse a la Flota norteamericana. A bordo de su buque insignia, el “Infanta María Teresa”, salió en primer lugar de la bahía enfrentándose al barco estadounidense más cercano, presumiblemente para permitir que alguno de sus barcos escapasen, si así lo quisieran. Pero todos los españoles acataron su destino. Hay que señalar que todas las maniobras las realizó con una demora muy próxima a la costa, sabía lo que iba a pasar y simplemente buscó el “mal menor”.

¿Qué pasó al término del combate?

Al final del combate, 4 horas después, la flota española quedaba totalmente destruida. Hubo 474 hombres muertos y los supervivientes fueron recogidos de la mar y hechos prisioneros. Según los libros estadounidenses, ellos solo sufrieron 1 baja y 2 heridos.

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Batalla naval de Santiago de Cuba por Xanthus Russell Smith (1839-1929) publicada por J. Hoover & Sons.

Cuando los marineros españoles fueron recogidos del agua, y de las playas cercanas (los que escaparon de los traicioneros mambises), los rescatados del buque insignia fueron trasladados al “Gloucester”, y desde allí, el Almirante Cervera y sus oficiales fueron llevados al “Iowa”.

almirante cerveraSu comandante, el capitán Evans, relata el encuentro con las siguientes palabras:

El almirante Cervera fue transferido del “Gloucester”a mi barco. Cuando pisó la cubierta principal, fue recibido con todos los honores de acuerdo con su rango por todo mi personal.

La tripulación del “Iowa“, junto con los de “Gloucester “, estalló en un “¡hurra! ” cuando el almirante español saludó a los oficiales estadounidenses.

Aunque el héroe puso sus pies en la cubierta del “Iowa” sin ninguna insignia, todos se dieron cuenta de que cada molécula en el cuerpo de Cervera constituía un Almirante en sí mismo.

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Cervera a bordo del “Iowa” cuando devolvió el saludo a los oficiales norteamericanos

Y cuando el propio Evans estrechó la mano de Cervera, pronunció estas palabras, literalmente:

Señor, usted es un héroe. Ha realizado la hazaña más sublime jamás registrada en la historia de la Armada.

Marinos españoles: prisioneros de guerra

Los prisioneros fueron llevados a varios puntos a lo largo de la costa este de los Estados Unidos. Cervera se quedó en Annapolis y desde su llegada, comenzó a recibir muestras de simpatía del pueblo estadounidense que reconoció tan galantemente su caballerosidad y no olvidó el trato exquisito que dispensó al teniente Hobson y los hombres en ocasión del hundimiento del “Merrimac”, que había sido hundido por las baterías de costa y fuego de nuestros buques, antes de la famosa batalla naval, por intentar bloquear la salida de la bahía.

Sus tripulantes fueron rescatados por los españoles y hechos prisioneros de guerra, siendo bien tratados; hecho que se reconoció posteriormente como vemos.

La estancia de Cervera en suelo estadounidense

Aunque era un prisionero, gozaba de cierta libertad y se convirtió en una especie de celebridad. Muchos escolares de los Estados Unidos le escribieron cartas preguntándole sobre su actuación en la batalla de Santiago de Cuba, e incluso le pidieron algún que otro autógrafo.

También algunas empresas le escribieron al Almirante durante su estacía en Annapolis. De hecho, una marca de ropa —Burk & Co— le envió al Almirante un traje (civil) de un tejido muy ligero para que se sintiera cómodo durante el sofocante verano de Maryland. Junto con el traje estaba adjunta una carta al Almirante Cervera elogiando el trato, nuevamente, al teniente Hobson y a sus hombres del “Merrimac” en Santiago.

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(imagen: almirantecervera.com )

Cervera escribió una carta de respuesta agradeciendo a “Burk & Co” el regalo. Recibió muchas visitas. Hubo días en que tuvo que dar la mano más de 2.000 veces, según contaba él mismo por carta a uno de sus parientes en España.

En agosto de 1898, el almirante Mac Nair, director de la Academia Naval de Annapolis, le entregó a Cervera una carta del gobierno de los EE. UU., Ofreciéndole libertad a él y a sus oficiales bajo la condición de no portar armas. Cervera se negó a aceptar la oferta, porque, como informó a Mac Nair, las ordenanzas militares en España definían entonces como falta muy grave la aceptación de la libertad bajo juramento de no portar armas mientras están en guerra, y por lo tanto no podrían aceptar. 11 días después, el gobierno estadounidense otorgó libertad incondicional a todos los prisioneros.

Regreso de Cervera a España

Cervera regresó a España con los marinos supervivientes de su malograda flota en septiembre de 1898. Las cosas no se vieron en España con la misma simpatía que en los Estados Unidos debido a la intoxicación de la prensa y la distorsión de la verdad sobre las noticias de la guerra. Hay cosas que no cambian en este país.

Aquí se buscaba una “cabeza de turco“, un responsable del desastre; y no iba a ser un político, no. El culpable debía de ser una de aquellas personas que cumplió con su deber, con lealtad y honor, a pesar de haber fracasado. Se elevaron denuncias contra Cervera y contra sus oficiales, pero al final todas las causas fueron sobreseídas.

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El Almirante Cervera

La bienvenida entonces a Cervera por parte del Secretario de Marina no pudo haber sido más fría:

—Lo siento mucho por todo lo sucedido, General. Supongo que habrá perdido todo en el naufragio.

—Tiene razón —respondió Cervera— perdí todo menos mi honor.

Fuentes:

Naval and Marine Records. National Archives (USA)

Cervera y Topete, Pascual. (2904) Guerra hispano-americanacolección de documentos referentes a la escuadra de operaciones de las Antillas

Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

Ministerio de Cultura. Hemerotecas Digitales

web almirantecervera.com

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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, director de este proyecto e Historiador del Arte (UNED) . Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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