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El acceso a la universidad en el Siglo de Oro

La tasa administrativa de matrícula en Salamanca era de seis maravedís por curso

En estas fechas se están celebrando las pruebas de acceso a la universidad, pero no siempre ha habido pruebas estándar para ingresar a los estudios superiores, de hecho tal cosa es una invención relativamente reciente. ¿Cómo se accedía a la universidad en tiempos de Miguel de Cervantes, Lope de Vega, o Calderón de la Barca? Pongamos el caso de Salamanca, donde estudió el más insigne dramaturgo del Siglo de Oro.

La Universidad de Salamanca se fundó en los primeros años del siglo XIII, siendo la fecha de fundación generalmente aceptada la de 1218. Esta universidad adquirió mucha notoriedad en los reinos de las Españas e incluso en el extranjero, especialmente gracias a la famosa Escuela de Salamanca, más conocida en los tiempos modernos como «Escuela Española», ya que muchos de los grandes pensadores del siglo XVI no procedían de Salamanca, sino también de las universidades de Valladolid y de Alcalá, con grandes eruditos como Francisco de Vitoria, Francisco Suárez, Cristóbal de Villalón y el otro Cristóbal de Villalón.

En ese siglo, Salamanca, Valladolid y Alcalá eran universidades de prestigio, y eran las únicas con la consideración legal de «universidades mayores», lo que denotaba una cierta primacía sobre otras instituciones como Sevilla, Oñate, Osuna o Santiago.

Universidad de Salamanca,
Universidad de Salamanca, sala de lectura (foto: depositphotos.com)

Según los estatutos de la Universidad de Salamanca de la época (Estatutos de 1564, 1584 y 1592), para ser admitido en la universidad había que demostrar suficiencia en la lengua latina en un examen ante un tribunal académico de la universidad. Se aceptaban certificaciones de otras universidades, siempre que el candidato aportara dos testigos que firmaran declaraciones juradas bajo las penas prescritas por la ley contra los delitos de perjurio y fraude.

Si demostraba uno su suficiencia en la lengua de Ovidio, recibía una certificación, y con ese papel podía matricularse en cualquiera de los cursos que ofrecía la universidad, que eran abundantes. En Salamanca uno podía estudiar Artes, Medicina, Astrología, Derecho, Cánones, Teología, Matemáticas, etc.

La tasa administrativa de matrícula era de seis maravedís por curso, una cantidad ridícula, excepto para los que estudiaban Gramática (es decir, latín, griego, hebreo), que pagaban cuatro maravedís. No había cuota para los familiares directos de los miembros de la universidad. Además de estas tasas, también existían los «derechos de examen», que eran las tasas que había que pagar para examinarse al final del año académico, y también otras tasas para el examen final que permitía recibir el título de bachiller, licenciado, maestro o doctor, aunque en el caso de estas últimas tasas se trataba de un depósito recuperable.

esto pagaba un estudiante de Gramática
4 Maravedís de tiempos de Felipe II, esto pagaba un estudiante de Gramática (fuente: https://www.sellosonline.com)

El bachiller Cristóbal de Villalón no tenía efectivo suficiente para satisfacer los “derechos del arca de maestros”, así que se acordó que dejase en depósito una taza de plata que luego recuperó, como consta en anotación al margen firmada de puño y letra de Cristóbal en bella letra humanista, que dice así:

Digo yo, el liçenciado Villalón, que reçibo la taça sobredicha, la qual me volvió el vedel.

Palacio de Santa Cruz, Universidad de Valladolid
Palacio de Santa Cruz, Universidad de Valladolid (foto: depositphotos.com)

La medicina tenía sus propias particularidades, ya que para matricularse en esos estudios universitarios había que completar primero el bachillerato en artes, es decir, tres años de formación universitaria. Por supuesto, para evitar el fraude, todos los procesos conllevaban bastante papeleo, pero eso es lo normal.

Con el título de Bachiller en Artes, entonces se permitiría la inscripción en el primer año de Medicina. Etc etc hasta el examen final donde debería el interesado demostrar ante los profesores su suficiencia académica. Una vez comprobado, obtenido el certificado, pagados los derechos y las tasas, obtendría  el título de Licenciado en Medicina.

El certificado de licenciado en Medicina no era suficiente para convertirse en médico de pleno derecho. A continuación, debería el licenciado empezar un aprendizaje de dos años con un médico titulado, después sería examinado por el Tribunal del Protomedicato (tribunal académico del Colegio de Médicos) para verificar que la persona era competente en las artes y ciencias médicas.

Alcalá de Henares
Detalle de la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso en Alcalá de Henares (foto: depositphotos.com)

Fuente
Biblioteca de Imágenes: Depositphotos.com

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