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Alcatraz, la cárcel más famosa del mundo

La isla de Alcatraz es mundialmente conocida por albergar la prisión de alta seguridad más famosa del siglo XX, pero su historia va mucho más allá del siglo pasado.

Alcatraz Española
Plano de las torres de vigilancia de Alcatraz

El teniente de navío español Juan Manuel de Ayala, bautizó a la isla como “Isla de los Alcatraces” (o “Isla de los pelícanos”), durante la exploración de la bahía de San Francisco en 1775. Según los archivos norteamericanos fue el gobierno español de Isabel II el que vendería la isla a los Estados Unidos en 1849 aunque entonces se encontraba en poder de México que reutilizó la fortaleza española instalando una batería para controlar la bahía, hasta que John Frémont alzó la bandera de la República independiente de California tomando -o comprando según otros- la isla (hacia junio de 1846). La oficialización de la posesión a los USA se realizaría tras la firma del tratado con México (Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado al final de la Guerra de México-Estados Unidos),  pasando a convertirse en zona militar norteamericana.

Luz (Madrid. 1932)

Hacia 1859, un destacamento permanente del Ejército de los Estados Unidos estaba ya destinado en la isla. Alrededor de la misma época, la isla comenzó su historia como penitenciaria, albergando presos militares. A principios del siglo XX, el Ejército derribó las dependencias militares de la isla y construyó una nueva prisión militar, utilizando la mano de obra de los convictos. Aunque la prisión fue construida para albergar a 336 reclusos, nunca alcanzó su capacidad durante sus años de funcionamiento.

El 11 de agosto de 1934, llegaban los primeros prisioneros civiles a la nueva penitenciaría federal, que popularmente sería conocida como “La Roca”. Diseñada para albergar a los elementos más peligrosos del sistema penitenciario, en particular los que habían mostrado un comportamiento violento en otras prisiones o aquellos que probablemente intentarían escapar.

Heraldo de Madrid (13/10/1933)

Un famoso recluso de Alcatraz fue Robert Stroud, el “Pajarero de Alcatraz”, enviado tras haber asesinado a un guardia mientras cumplía condena en Kansas. Su violento historial le valió un puesto en La Roca.

Al Capone ingresó en Alcatraz en 1934. Se le sometió a una especie de tortura psicológica ocasionada por la regla de silencio: nadie hablaría con él a menos que un oficial lo hiciera primero, creando una atmósfera inhumana para él. “Big Al” sólo permaneció allí cuatro años y medio antes de contraer sífilis terciaria y ser ingresado en el hospital de la cárcel.

Reportaje en el diario Estampa (Madrid. 1928) publicado el 22/12/1934 con motivo del ingreso de Capone en Alcatraz

La prisión de Alcatraz, a un corto viaje en ferry desde San Francisco, tenía la intención de mostrar al público estadounidense que el gobierno federal se tomaba en serio la lucha contra la ola de crímenes surgida en los años 20 y 30.

El aislamiento que hizo de la isla de Alcatraz un lugar ideal para una prisión de alta seguridad terminó por convertirse en la misma razón dada para su eventual cierre. La naturaleza de un centro penitenciario situado en una isla significaba que los suministros debían ser transportados por vía marítima, lo que originaba unos costes de funcionamiento increíblemente altos. El gobierno federal finalmente decidió que era más rentable construir una nueva prisión de alta seguridad que invertir los fondos en mantener Alcatraz. La Penitenciaría Alcatraz de Estados Unidos continuó albergando a criminales durante casi 30 años, antes de cerrar sus puertas en 1963.

Hoy en día, más de un millón de visitantes vienen cada año de todo el mundo para visitar la isla de Alcatraz y recorrer la antigua cárcel. Pero hoy en día, los que bajan del ferry y entran en “The Rock” lo hacen voluntariamente, a diferencia de los hombres que llegaron hace 82 años.

alcatraz española

De los más de 1.500 hombres que cumplieron condena en Alcatraz, 36 intentaron escapar de la celda en 14 intentos únicos de fuga. Ninguno de estos intentos de escape fue oficialmente declarado un éxito. 31 fueron capturados y regresaron a la cárcel o murieron en medio de su huida. El 11 de junio de 1962, Frank Morris, John Anglin y Clarence Anglin llevaron a cabo con éxito una de las más complicadas fugas jamás concebidas. Nunca fueron capturados, y sus cuerpos nunca fueron encontrados en la Bahía de San Francisco, a pesar de eso se cerró la investigación anotándolos como “desaparecidos y presuntamente ahogados”.

Fuente:

Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España

U.S. National Archives

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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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