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¿Qué fue Pacto de Santoña?

Uno de los sucesos más polémicos de la Guerra Civil española

Se conoce como “Pacto de Santoña” al acuerdo de rendición de las tropas del Ejército nacionalista vasco (Euzko Gudarostea), que combatía junto a las tropas del Gobierno Republicano, ante los italianos e 24 de agosto de 1937; en Santoña (Cantabria).

Ejército Vasco durante la Guerra Civil
Ejército Vasco durante la Guerra Civil

La versión del PNV

Es uno de los acontecimientos de la Guerra Civil Española menos investigado e, incluso, se trató durante muchos años de ocultar y de callar a cualquiera que difundiera datos sobre el mismo. Tuvieron que pasar más de 80 años para que el PNV, artífice principal del tratado, diera su “versión de los hechos” y asumiera que aquella rendición, realizada a espaldas del gobierno republicano, dejó el Frente Norte en las últimas; es más, su pacto para evitar la invasión violenta del País Vasco facilitó la caída de Santander.

Esta versión no fue más que una adaptación del informe que emitió el Lehendakari Aguirre, artífice de la rendición (al menos en un inicio), en la que se justificaba la actuación de los nacionalistas vascos, interpretando de manera favorable los sucesos y echando la culpa de muchos males a sus aliados del gobierno central.

Decreto firmado por José Antonio Aguirre en 1937.
Decreto firmado por José Antonio Aguirre en 1937 (wikimedia)

El pacto de mayo del 37

Las negociaciones entre italianos y vascos comenzaron un 11 de mayo de 1937. El Ejército sublevado estaba a punto de entrar en el País Vasco, avanzando terreno de tal manera que las negociaciones tuvieron que concluir en agosto, cuando ya habían perdido el control del territorio vasco.

frente pacto santoña
Principales líneas de avance del ejército sublevado en el Frente Norte entre marzo y septiembre de 1937.(Wikimedia // Emilio Gómez Fernández)

Los negociadores fueron, el padre Alberto Onaindía (con instrucciones detalladas del lehendakari José Antonio Aguirre) por la parte vasca y el cónsul italiano en San Sebastián, Francesco Cavalleti, por la italiana.

Los italianos no estaban muy interesados en que Franco se enterase de las negociaciones, aunque se le enviaba información a diario, ya que, según nos cuenta Xuan Cándano, los italianos llegaron a ofrecer a los vascos formar en Euskadi un protectorado. No obstante, no aceptaron sus condiciones. Posiblemente la intención era la de poder reunir al ejército vasco de alguna manera en Francia y reconquistar la zona entrando por Navarra; pero esto son suposiciones.

La propuesta de protectorado no cuajó, en cambio se respetó la entrega de Bilbao a los sublevados, en donde se rindieron al enemigo sin disparar un solo tiro, y la protección de los Altos Hornos de Vizcaya, su industria más preciada.

La firma del Pacto de Santoña

Caído Bilbao el 19 de junio, las negociaciones se aceleraron, ahora con Ajuariaguerra en sustitución del lehendakari Aguirre. Realizó varias reuniones con el general Mario Roatta, jefe del Corpo Truppe Volontarie (Cuerpo de Tropas Voluntarias).

Uno de los puntos tratados en estas reuniones fue la facilitación de información para el ataque a Santander. Zonas defendidas, por donde entrar, efectivos… todo. Se trataba de una maniobra para justificar, ante la opinión pública, su rendición; si Santader era tomado, la zona oriental vasca estaría amenazada de tal forma que no tendrían más remedio que firmar una capitulacón.

El texto del acuerdo decía:

(…) el ejército de Franco y las tropas legionarias italianas para tomar Santander no atacarían por el frente de Euzkadi

(…) llevarán su ofensiva por Reinosa y El Escudo para ocupar Torrelavega y Solares, los dos puntos estratégicos de las comunicaciones con Santander y Asturias,

(…) de esa manera ‘copar’ al ejército de Euzkadi en su demarcación territorial.

Para lograr sus objetivos, los nacionalistas vascos, no dudaron en hacer propaganda de su ferviente cristianismo (de ahí que asignaran como interlocutor a un cura). Con ello ganaron el favor de Mussolini y también se intentó ganar el del Vaticano.

Mussolini envió a Franco un telegrama en el que se le pedía que, tras su rendición, los vascos fueran tratados “con generosidad”. En esta “generosidad” se incluía la de facilitar la huida a Francia de políticos y dirigentes de las milicias nacionalistas,

El 14 de agosto los sublevados, iniciaron su ofensiva sobre Santander utilizando toda la información facilitada por el PNV. Mientras sucedía, los batallones vascos abandonaban a los gubernamentales y los dejaban solos en el frente. La información era buena, el Pacto podía continuar.

En los primeros minutos del 18 de agosto, a la una de la madrugada, se reunieron en el hotel Miramar de Biarritz italianos y peneuvistas, en presencia del padre Onaindía y en poco más de una hora se aceptaba el Pacto de Santoña.

El 26 de agosto llegaban los buques para evacuar a los vascos, pero ojo, solamente personal con “pasaporte vasco”; el resto de personal, la mayoría comunistas o anarquistas, que luchaban en aquella zona fueron abandonados a su suerte.  No obstante, debido al retraso de los buques (que debían ir escoltados por destructores ingleses), el pacto no pudo completarse al 100%.

El libro de Alberto Onaindía

Los hechos del Pacto se conocen porque Alberto Onaindía, conocido también como James Masterton o el Doctor Olaso, los publicó en un libro, 40 años después.

Este clérigo, testigo principal de aquello, tuvo que escapar de España, como tantos que estuvieron en el bando perdedor. Estuvo entre Francia e Inglaterra, donde destacó como periodista y, ya en los años 50, se dedicó a su labor clerical en latinoamérica.

Alberto Onaindía
Alberto Onaindía

Custodió durante 46 años la documentación escrita de las negociaciones del Pacto de Santoña, como si de un buen coleccionista con su bien más preciado. Cuando quiso sacarlo a la luz, el PNV le prohibió su publicación, que aceptó por respeto que tendría entonces al partido. Pero en 1983, ya en democracia, la publicó íntegra con notas aclaratorias en un libro que fue silenciado por el nacionalismo vasco y que hoy es una joya desaparecida de librerías y bibliotecas; como si, de nuevo, quisieran borrar ese suceso histórico vergonzante.

El padre Onaindía Murió, en 1988, a los 85 años en San Juan de Luz; no sin antes compartir ese “secreto” que llevaba consigo y, seguro, pesaba sobre sus hombros.

Fuentes:

El Pacto de Santoña (1937), la rendición del nacionalismo vasco al fascismo (La Esfera de los Libros, 2006)

Anasagasti, Iñaki & San Sebastián, Koldo. El otro Pacto de Santoña. Catarata, 2017.

Olazabal Estecha, Carlos. “Pactos y traiciones. Los archivos secretos de la guerra en Euzkadi”:

Cándano, Xuan. El pacto de Santoña (1937): La rendición del nacionalismo vasco al fascismo. La Esfera de los Libros. Madrid, 2006. ISBN 84-9734-456-1.

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