La locomotora española «Confederación»

Súbita fuerza. Salvaje belleza. Portento estético. Sin duda, vieja de las que tuvo y retuvo. Son estas y algunas frases más las que voy hilando mentalmente cuando, tras caminar por el andén derecho de la madrileña estación de Delicias me detengo frente al enorme radio de las ruedas motrices y vasto varillaje de la locomotora 242-001. Y os preguntaréis: ¿Tanto halago para un sencillo eslabón numérico?, ¿para una matrícula?

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ficha técnica en la web del Museo del Ferrocarril

No. Tantos halagos son los recogidos por su impresionante y muy cinematográfico apelativo: la Confederación. El último gran caballo de batalla a vapor que tuvo Renfe silbando por los caminos de hierro españoles. Os contaré (hasta donde sé) una historia de poderío en un marco de gloriosa vejez, entonando el canto de cisne de la tracción vapor.

Os sitúo: primer tercio de los años cincuenta. Por un lado, tenemos el Plan Laboral del Gobierno de 1952. Un plan ideado para brindar carga de trabajo al tejido industrial del País y que, en el contexto ferroviario fue coincidente con el momento en el que Renfe, que ya empezaba a solidificar el imperio logístico tan gozoso en las dos décadas siguientes, necesitaba máquinas que fuesen infatigables corredoras y pudieran, así mismo, tener una notable capacidad de carga. Cierto y verdad es que había un parque motor nada desdeñable por aquel entonces pero muchas de las locomotoras disponibles veían comprometida su estabilidad superados los noventa kilómetros hora.

¿A quién encargar, pues, tan brioso trabajo? A la prestigiosa Maquinista Terrestre y Marítima. Unos de los talleres con mayor capacidad para afrontar retos tecnológicos que se han asentado en suelo español. Barcelonés para ser más exactos. Allí llegaron las especificaciones requeridas por Renfe, que no eran pocas y tres años más tarde, el ingenio de acero se presentaba, fastuoso y refulgente como pocos se habían visto antes. Pero, ¿qué se hizo exactamente para lograr insuflar vida a esa bella bestia?

Los talleres recogieron la experiencia adquirida con las locomotoras tipo “Montaña” y “Santa Fe”, matizando algunos componentes de sus respectivas calderas. Se aumentó ligeramente la sección de paso en todos los circuitos en tanto quedaba alargada también la caja de humos.

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El 242 f 2009 español, clase «Confederación», en una exposición en el «Museo del Ferrocarril de Delicias», Madrid. Alrededor de 1994.

Generalizando, bien se puede decir que se trabajó en un gran aerodinamismo interno. Otros aspectos técnicos generadores para dotar a la locomotora de una muy buena regularidad de marcha fue la instalación de cojinetes de rodamientos en las cajas de grasa de los ejes acoplados y la supresión del desplazamiento lateral provocado por el último eje gracias a la instalación de cuñas tipo Franklin. Frenos de doble zapata y pantallas de patente alemana mejor dispuestas por su diseño para la elevación del penacho de humo salido de la chimenea.

En 1955 se hizo la primera prueba sobre las vías, quedando mecánicos, ingenieros y la plana mayor de Renfe sobrecogidos por los excelentes resultados vertidos. La flamante Confederación había logrado rodar a 150 km/h sin necesidad de exprimir sus resortes cinemáticos desarrollando, ¡ojo!, 4226 CV. Oda a la energía, qué duda cabe. Y para redondear este guiso de cifras imponentes, no quiero olvidarme de decir que su esfuerzo de tracción (arrastre) quedó establecido en 16260 kg.

Poco a poco, llegaron las hermanas de la “Confe” pionera con las que Renfe pudo completar una serie de unidades que quedaron adscritas al depósito ferroviario de Miranda de Ebro.

Los años lozanos de estas máquinas estuvieron sujetos a servicios en los que tiraban de trenes rápidos y grandes expresos. Trayectos entre Ávila y su propio hogar burgalés, Miranda, aunque también fue común verlas desde el principio en los parajes de Alsasua. La verdad es que en cuanto cogieron solera recorrieron con esa elegancia y singular color verde “lagarto” que las caracterizaba gran parte del zócalo y cornisa norte del País. 

Los testimonios de todos aquellos que tuvieron la suerte de viajar con ellas o verlas cruzar el oleaje de los campos castellanos coinciden en lo formidable que resultaba su enérgica estampa, colosal tamaño y sofisticado rodar. 

Sin embargo, el tiempo siempre corre más que cualquier cosa que inventemos y, conforme avanzaban los años, la tracción diésel y eléctrica empezaron a hacer sucumbir las siempre románticas postales del vapor. Así, a principios de los setenta, comenzó a ser rutinario ver a las Confederación pasearse con bastante menos lustre que el que habían conocido, tirando de espesos mercancías en vez de vistosos coches de viajeros. La degradación era una realidad y, con ella, la soga del desguace no tardó en ir extinguiendo la serie concebida en los años cincuenta.

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Locomotora de vapor 242-F-2009. Rodaje tipo confederación (Maquinista Terrestre y Marítima, España, 1956). Expuesta en el Museo del Ferrocarril, Madrid.

La superviviente fue la matriculada 242 – F- 2009. A finales de los setenta dejó de silbar y fue apartada en una estación de Príncipe Pío (estación del Norte de Madrid) que acababa de clausurar su actividad como terminal de larga distancia en favor de Chamartín. Allí, con un aspecto más que mejorable pero con su vigoroso empaque, quedó junto a otras glorias de acero y demás material de Renfe a la espera de restauración para formar parte del actual Museo Nacional del Ferrocarril.

Y desde que entrara en Delicias en los albores de la psicodelia, ahí sigue; impertérrita y majestuosa. Sin jadear pero hablando de mil y un aventuras arrastrando el Iberia Expreso.. Causando admiración de grandes y pequeños cuando se acercan a ella y observan con estupor la complejidad técnica inherente a su imagen, pero también su nobleza estética, la de una época en la que el asepticismo ni entraba ni le esperaba en el tablero de juego.

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Locomotora de vapor 242-F-2009. Rodaje tipo confederación (Maquinista Terrestre y Marítima, España, 1956). Expuesta en el Museo del Ferrocarril, Madrid.
Fuente
Blog Trenes y Tiempos / Ángel Miranda - Entrada sobre la locomotora ConfederaciónWeb del Museo Nacional del Ferrocarril - Apartado sobre el parque motor de la colección permanente.Forotrenes / Hilo sobre la ConfederaciónRevista Vía Libre / Publicación sobre las 242-F

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