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La Batalla de los Tres Reyes y Felipe de África, el Príncipe Negro

Heredero al trono de Marruecos, Grande de España y comendador de la Orden de Santiago

Entre el siglo XVI y el XVII varios herederos de los diferentes reinos del Norte de África llegaron exiliados a España o Portugal debido a derrotas en batalla o usurpaciones de sus tronos. La mayoría recibían bautismo y eran apadrinados por el Rey de España de quién recibían su nombre.

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Historia de Felipe de África publicada en Italia por Matteo Gianolio di Cherasco

Nacido en 1566 como Muley Xeque (Mawlay al-Shaykh), hijo del rey de Fez y Marruecos. Era el último descendiente de la dinastía Saadí (anterior a la actual Alauita).

Terminó en la Villa y Corte española, Madrid, tras escapar de la furia del usurpador del trono de su padre, su propio tío. Primeramente, la familia real Saadí, se había refugiado en el Peñón de Vélez de la Gomera (cuando estaba separado de la costa) y desde allí planearon recuperar el trono con la ayuda de un ejército portugués y de los pocos fieles que le quedaban.

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Peñón de Vélez de la Gomera del mapa de 1606 de Fez y el Reino de Marruecos de Jodocus Hondius (wikimedia)

La Batalla de los Tres Reyes

Se jugaron todas las cartas en Alcazarquivir, el 4 de agosto de 1578, en una batalla de nombre legendario: “La batalla de los tres reyes”, en la cual perdió la vida no solo su padre, si no el joven rey de Portugal, Sebastián y el sultán usurpador.

El Orden de batalla fue el siguiente:

Generales de la alianza:
  • Sebastián I de Portugal 
  • Muley Mohamed Al-Mutawakil, el destronado sultán saádi (padre de nuestro protagonista)
  • El mercenario inglés Lusty Stukeley

Fuerzas de la alianza:

  • 12.000 portugueses
  • 600 italianos
  • 2000 españoles
  • 3000 alemanes y belgas
  • 6000 moros
  • 40 piezas de artillería
Generales del Sultanato
  • Sultán Abd Al Malik (Mulei Moluco, o Mulei Loco)
  • Ahmad al-Mansur 

Fuerzas del Sultán:

  • 60.000 hombres (la mayoría otomanos)
  • 34 piezas de artillería
Batalla de Alcazarquivir (1578), Museo del Fuerte da Bandeira, Lagos, Portugal. La imagen muestra el detalle de la única representación conocida de la batalla de Alcazarquivir publicado por Miguel Leitão de Andrade en el libro “Diversos” (1629)

Tras 4 horas de intenso combate, y con los otomanos a punto de aplastarlos. Muley Mohammed trató de escapar cruzando el río Mekhazen, pero se ahogó en el intento. Muley Moluco falleció en plena acción de combate, no por las heridas, si no porque había sido envenenado pocas horas antes y el esfuerzo de la batalla terminó de acelerar el proceso.

El impetuoso rey de Portugal, según los pocos supervivientes, desapareció a la cabeza de una carga de caballería y su cuerpo jamás fue encontrado. En cuanto al mercenario inglés fue alcanzado por una bala de cañón y tuvo que ser rematado por sus propios hombres (al parecer estaba al mando del llamado Terço ítalo-español).

Consecuencias de la Batalla

En resumen, el ejército de la alianza, a pesar de algunos actos de gran valor, fue aniquilado por completo. Se hicieron unos 16000 prisioneros, entre ellos el conocido D.Antonio de Portugal, Prior de Crato, que consiguió ser liberado por un pequeño rescate argumentando que era un humilde monje muy pobre.

Esta batalla fue el punto de inflexión a una crisis dinástica que amenaza la independencia de Portugal ante España, ya que uno de los candidatos para suceder en el trono era su tío: Felipe II de España, y así fue.

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Escudo de Felipe II con las armas de Portugal en el Escorial (imagen: fuenterrebollo.com)

Fuga a Portugal y traslado a España

Muley Xeque, ahora heredero legítimo de las coronas de Fez y Marruecos, apenas tenía 12 años cuando tuvo que ser evacuado por los portugueses a Lisboa.

En Portugal permaneció 10 años, hasta 1587. Luego, Felipe II con el trono portugués asegurado (tras la Batalla de las Terceras) fue trasladando a toda la corte paulatinamente a España, ubicándose en distintas localidades.

Muley Xeque se quedó en Carmona, residiendo e el Alcázar del Rey Don Pedro. Se cuenta, aunque no hay mucha documentación, que su séquito marroquí (unas 50 personas) provocó tantos altercados con la población local, incluso trifulcas con alguaciles, que tuvo que mudarse apenas 3 años después de su llegada. Además de eso los musulmanes de los alrededores acudían al Alcázar a rendirle pleitesía, cosa que a Felipe II no le gustó un pelo.

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Alcázar del Rey Don Pedro, hoy Parador Nacional (wikimedia)

Se mudó a Andújar y allí fue “invitado” a convertirse al cristianismo, recibiendo allí catequesis. Aunque se comenta que se sintió atraído por el cristianismo tras asistir a la romería de la Virgen de la Cabeza, seguramente fuera una estrategia por parte del Rey Prudente —que incluso fue su padrino— para evitar tener un rival morisco en sus propios dominios. Esto generó un malestar entre su séquito y moriscos españoles que trataron de asesinarlo. Terminó así refugiado en El Escorial, en donde se bautizó (3 de noviembre de 1593) recibiendo el cristianísimo nombre en honor de su padrino: Felipe. Otras fuentes afirman que recibió bautismo en las Descalzas Reales.

Felipe de África en Madrid

Tras una breve estancia entre El Escorial y Valdemorillo se mudó a lo que hoy conocemos como “El Barrio de las Letras”, dicen que en la misma calle Huertas, esquina calle del Príncipe —calle que se ha especulado con que se llame así por el, aunque Mesonero Romanos, cronista de la Villa, lo desmintió en sus escritos— muy cercano a la casa en la que vivirá Cervantes; aunque no coincidieron en Madrid hay quién asegura que se conocieron.

Allí residió entre 1594 y 1608, solía oír misa en la iglesia de Atocha y se le empezó a conocer popularmente por el apodo que hoy conocemos: “El Príncipe Negro” (como decía Lope de Vega, negro era y príncipe también).

Recibió el hábito de Santiago de orden del Rey, pues era de sangre real y, como mandaban las normas, no tenía ninguna ascendencia judía. Escuchaba misa en la iglesia de Atocha y solía ir al convento de la Victoria (en la Puerta del Sol, demolido en el siglo XIX). Fue tratado como Grande de España por la corte, pero se desconoce si obtuvo el título.

Lope de Vega, amigo personal y vecino del barrio, lo describió como una persona de rostro afable, imberbe y de cabello rizado. Escribió sobre él en su comedia: El bautismo del príncipe de Marruecos, comedia de la cual se sacan muchas piezas de la vida del africano.

Felipe de África deja Madrid por Italia

Entre 1609 y 1610, coincidiendo con la Expulsión de los Moriscos, partía de Madrid —y de la Península— para marchar a Italia. Dejó a su hija, Josefa de África, bien colocada como religiosa y profesora del convento de San Pablo en Zamora y partió al Milanesado. Lope de Vega escribió sobre el estas líneas:

Está el Príncipe de Fez en Milan sirviendo á su Magestad con un hábito de Santiago en los pechos, y tan honrado del rey y de la señora Infanta que gobierna á Flándes, que él le quitaba el sombrero, y ella le hacia reverencia.

Lope, también le dedicó su soneto 148:

Alta sangre real, claro Felipe, a cuyo heroico y generoso pecho el límite africano vino estrecho, aunque en grandeza a Europa se anticipe, porque el cielo ordenó que participe de otro imperio mayor vuestro derecho y que se ocupen en tan alto hecho los cisnes de las fuentes de Aganipe; tanto os estima a vos, Príncipe, solo, que un día aventuró para ganaros con cuatro reyes veinte mil personas, trocando el bajo por el alto polo, a Fez en Fe, y a vuestros montes claros por claros cielos y por mil coronas.

En Italia estuvo viviendo en Vigevano, al norte —en Lombardía, cerca de Milán ejerciendo de secretario del obispo Giuseppe Maria Scarampi, hasta su muerte el 4 de noviembre de 1621. A día de hoy se desconoce la ubicación exacta de su sepultura pero se especula que pudiera estar en algún lugar de la Catedral de Vingévano.

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Vingecano Dumo ante la Piazza Ducale y la Torre de Bramante.

Fuentes:

Oliver Asín, Jaime. (1955) Vida de Don Felipe de Africa, príncipe de Fez y Marruecos (1566–1621)

Lope de Vega. (s XVII) El bautismo del príncipe de Marruecos : comedia famosa

Matteo Gianolio (s. XVII) MULEY – XEQUE real principe del Marocco, qui ‘religiosamente morto’, narrata dal Teologo Canonico Matteo Gianolio.

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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