¿Qué se dijeron Spínola y Justino durante la entrega de Breda?

Con alguna que otra tregua eventual, la Monarquía Hispánica, mantenía desde 1548 una guerra contra las Provincias Unidas de los Países Bajos. Guerra que quedaría incluida dentro de la gran guerra europea conocida como “La Guerra de los 30 años” (1618-1648).

“Ambrosio Spinola – La victoria de Breda”, José Ferre Clauzel.

Una de las victorias más conocidas de aquellas guerras es sin duda la de Breda, inmortalizada 10 años después de que ocurriera por el genial Velazquez para el recién inaugurado Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. Aquella victoria fue lograda por el capitán general de Flandes, Ambrosio Spínola, que dirigió el sitio de la ciudad desde el verano de 1624 hasta su toma el 5 de junio de 1625.

El famoso cuadro de la rendición de Breda, también conocido como “Las Lanzas”, inmortaliza la escena en la que Spínola, al servicio de Felipe IV, recibe las llaves de la ciudad de manos de Justino de Nassau, que era el gobernador y hermano del príncipe de Orange, Mauricio de Nassau —el cual había fallecido apenas unas semanas antes tras una larga enfermedad.

Fotograma que homenajea el cuadro de Velázquez en la película “Alatriste”

De aquel cuadro se destaca siempre la escena central, bueno; más que la escena, el gesto entre los dos líderes. Un gesto que resumía el gran acontecimiento que supuso aquella victoria para Felipe IV, remarcando el trato del vencedor al vencido. También en otras obras, aunque en este caso literarias, la victoria pasa a un segundo plano destacando el cómo es tratada sobre el hecho de vencer; ejemplo de ello fue lo que escribió un joven dramaturgo afincado en la Villa y Corte en aquellos años que había estado en Flandes una temporada, seguramente habría participado en alguna fase del sitio de Breda (aunque no se sabe con seguridad). Era Pedro Calderón de la Barca.

Este escritor, de 25 años recién cumplidos, estrenaba una obra de teatro que se tituló “El Sitio de Breda”, en la que muestra ya especial atención a la entrega de llaves que Velázquez mostraría años después.

Marqués Ambrosio Spínola, Rubens (h. 1630)

Calderón que ilustra aquel episodio con un breve diálogo en su obra, por si alguna vez os imaginasteis qué se dirían estos dos grandes señores en ese instante inmortal, creo que el de Calderón, por su cercanía a la época quizás sea el más aproximado (aunque igual está un poco dramatizado, vete a saber):

JUSTINO:  Aquestas las llaves son de la fuerza, y libremente hago protesta en tus manos que no hay temor que me fuerce a entregarla, pues tuviera por menos dolor la muerte.

Aquesto no ha sido trato, sino fortuna que vuelve en polvo las monarquías más altivas y excelentes.

SPÍNOLA: Justino, yo las recibo, y conozco que valiente sois, que el valor del vencido hace famoso al que vence.

Y en el nombre de Filipo Cuarto, que por siglos reine, con más victorias que nunca, tan dichoso como siempre, tomo aquesta posesión.

A pesar de la belleza de sus obras, ni el dramaturgo ni el pintor ocultan la crudeza de la guerra. Como podemos observar, Velázquez, nos deja ver varias columnas de humo sobre la ciudad al fondo. La información más detallada sobre aquel conflicto sería publicada también en 1625, un informe titulado “Insigne y célebre victoria que por el catolicísimo rey de España Felipe IV, nuestro señor, ha alcanzado el señor marqués Ambrosio Spínola, general de los estados de Flandes, al que se entregó y rindió la ciudad de Breda a los cinco días del mes de junio de 1625”. Ese escrito, publicado por Simón Fajardo en Sevilla, detalla las cifras de muertos del sitio que se elevaron a más de 1000 soldados de los tercios, por los casi 3000 holandeses, fallecidos por heridas de guerra, hambre o enfermedades.

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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