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El teatro romano de Singilia Barba revela el graderío que seguía bajo tierra

El teatro romano de Singilia Barba nunca estuvo completamente perdido.

Un humanista lo mencionó en 1544; otros eruditos lo dibujaron cuando sus ruinas todavía asomaban cerca de Antequera. Pero conocer la existencia de un edificio no equivale a saber cuánto de él sigue en pie bajo tierra. Esa es la pregunta que acaba de regresar al Cortijo del Castillón.

En septiembre de 2026, una nueva campaña arqueológica ha excavado sectores de la cavea, el graderío del teatro. Los investigadores han llegado a su zona intermedia y han documentado grandes sillares conservados mejor de lo que esperaban. Los resultados, difundidos el 22 de septiembre, reabren la investigación de un monumento que llevaba más de tres décadas sin un programa continuado de excavación.

Un graderío que ha sorprendido a los arqueólogos

El proyecto Redescubriendo Singilia Barba: entre la geoarqueología y la caracterización de la cultura material está vinculado a la Universidad Complutense de Madrid y se desarrolla entre 2025 y 2026. La intervención actual cuenta con autorización de la Junta de Andalucía y colaboración del Ayuntamiento de Antequera. Según la información difundida por el equipo, los trabajos han alcanzado la media cavea, la franja central de las gradas.

La sorpresa está en la entidad y el estado de los bloques recuperados. El sondeo deja ver la curvatura de los asientos; a pocos metros, el resto del edificio continúa oculto. La excavación aún no proporciona una planta completa ni una fecha cerrada para todas sus fases, pero sí una evidencia material más precisa que la silueta visible sobre la ladera.

Arqueólogos trabajan junto a los sillares del graderío medio del teatro de Singilia Barba en 2026
Arqueólogos junto a los grandes sillares del graderío documentados en septiembre de 2026.

El teatro se estima en unos 52 metros de diámetro. El proyecto calcula una capacidad aproximada de 2.000 espectadores: una estimación útil para comprender su escala, no una cifra exacta de entradas antiguas. Las futuras campañas deberán precisar cómo se organizaban sus accesos, qué transformaciones sufrió y hasta dónde llegan los niveles conservados.

Por qué la tierra pudo proteger las gradas

Los sectores altos de un teatro antiguo suelen ser los más expuestos. La lluvia y la erosión actúan sobre las superficies descubiertas; los derrumbes alteran su posición y, durante siglos, los sillares bien escuadrados resultaron atractivos como cantera para nuevas obras. En Singilia Barba hay constancia histórica de pérdida y reutilización de materiales, aunque no puede atribuirse a un único episodio todo el deterioro del monumento.

El enterramiento también protege. Bajo los sedimentos pueden conservarse relaciones entre bloques, rellenos y niveles de uso que se pierden en una ruina expuesta. Eso no significa que el teatro esté «intacto» ni que sea el mejor conservado de España: solo una excavación más amplia permitirá medir su conservación real.

Cómo funcionaba un teatro romano

La cavea era el espacio donde se sentaba el público.

Los arqueólogos distinguen, como vocabulario general de la arquitectura teatral, la ima cavea o zona inferior, la media cavea intermedia y la summa cavea superior. Son sectores de un mismo graderío, cuya disposición concreta podía variar según el terreno y las reformas.

Ante los asientos se situaba la orchestra, y al otro lado se organizaba el ámbito escénico o scaena.

El frons scaenae era la fachada arquitectónica del fondo del escenario; los vomitoria, pasillos o accesos por los que circulaba el público.

Referencias al teatro romano en la Edad Moderna

El humanista Juan de Vilches aludió al teatro en 1544. En el siglo XVII, Francisco de Cabrera describió las ruinas y el manuscrito conservó dibujos asociados a Luis de la Cuesta. A mediados del XVIII, el marqués de Valdeflores volvió a documentar el edificio y sus gradas. Esos testimonios no equivalen a un plano arqueológico moderno —alguna representación pudo idealizar el aspecto de las ruinas—, pero prueban que el monumento formaba parte de la memoria de Antequera desde hacía siglos.

La arqueología tampoco empieza en 2026. Entre 1985 y 1991 se sucedieron campañas en Singilia Barba que investigaron el foro y otros sectores de la ciudad. En el teatro se delimitaron los extremos superiores de la cavea y se reconocieron gradas; Elisa Serrano Ramos y Rafael Atencia Páez publicaron sus resultados en un estudio monográfico de 1993.

Valdeflores afirmó que parte de la piedra del teatro se había aprovechado en San Juan de Dios de Antequera. La identificación de cada bloque reutilizado exigiría comprobarlo, pero su noticia recuerda algo esencial: una ruina podía ser también una cantera.

Una inscripción romana ya hablaba de espectáculos allí

El testimonio más directo procede de la propia ciudad romana. Durante las excavaciones de los años ochenta apareció en el foro un pedestal dedicado al duoviro Marco Valerio Proculino. La inscripción, fechada por los cónsules del año 109 d. C., enumera las liberalidades de este magistrado y menciona expresamente unos juegos celebrados en el teatro. También alude al acceso gratuito a baños y a otros gastos que asumió durante su mandato.

La piedra demuestra que el teatro formaba parte de la vida pública de Singilia Barba a comienzos del siglo II. Sus habitantes asistían a espectáculos promovidos por una élite local que buscaba reconocimiento cívico. El municipio lo homenajeó mediante una estatua costeada por ciudadanos y residentes.

La historia posterior del pedestal tiene un giro casi novelesco. Según relató el arqueólogo municipal Manuel Romero Pérez en una publicación del Museo de la Ciudad de Antequera, la pieza fue sustraída a comienzos de los noventa por personas que se hicieron pasar por personal autorizado. Tras la denuncia, apareció en un limonar de Cártama y fue recuperada con intervención de la Guardia Civil. Hoy se conserva en el museo. El documento que confirma juegos en el teatro estuvo, por un tiempo, a punto de desaparecer por una segunda vez.

Singilia Barba: una ciudad, no solo un escenario

El teatro se levanta en el entorno del actual Cortijo del Castillón, a unos siete kilómetros al noroeste de Antequera y cerca del Guadalhorce. El lugar tuvo una fase prerromana relacionada con el ámbito túrdulo y está documentado al menos desde el siglo III a. C. Su posición en la vega y junto a comunicaciones de larga distancia ayuda a entender que allí prosperase después un núcleo urbano importante de la Bética.

Durante la época flavia obtuvo la condición de municipium, con el nombre Municipium Flavium Liberum Singiliensis. La palabra importa: no era jurídicamente una «colonia» por el mero hecho de ser romana. La promoción municipal supuso su integración en las formas de gobierno cívico del Imperio, con magistrados locales —como los duoviros documentados en las inscripciones— y una comunidad con instituciones, honores y vida pública propios. El teatro es una de las expresiones monumentales de ese marco político.

El foro y el circo que aún espera una excavación completa

Las campañas anteriores documentaron en el foro una plaza pavimentada, edificios públicos, templos y una basílica, edificio cívico destinado, entre otras funciones, a la administración de justicia.

Singilia Barba cuenta además con un candidato extraordinario a otro edificio de espectáculos: un circo de unos 350 metros de longitud estimada. La fotografía aérea y el análisis LiDAR permiten reconocer su huella; las inscripciones relativas a juegos circenses refuerzan la interpretación. Pero el circo no ha sido excavado sistemáticamente. Su trazado y dimensiones deberán seguir contrastándose sobre el terreno. Y no debe confundirse con el teatro: el primero se asociaba a carreras, el segundo a representaciones y otros espectáculos escénicos.

La producción local de terra sigillata hispánica completa la imagen. Se trataba de vajilla cerámica de superficie fina, característica de numerosos contextos romanos. Identificar talleres y estudiar sus piezas permite seguir técnicas, demanda, circulación y relaciones económicas regionales.

Setenta inscripciones para reconstruir una sociedad

El equipo de la Complutense señala que se conocen más de setenta inscripciones relacionadas con Singilia Barba. Cada una es una pieza distinta: hay nombres, cargos, homenajes y alusiones a prácticas religiosas o a la generosidad de familias influyentes. Leídas juntas, permiten preguntar quién pagaba una obra, quién recibía honores y cómo se expresaba el poder local.

Una inscripción honoraria procedente del Cortijo del Castillón y conservada en el Museo de Málaga menciona, por ejemplo, actuaciones sobre la basílica.

Inscripción honoraria romana procedente de Singilia Barba conservada en el Museo de Málaga
Inscripción honoraria procedente del Cortijo del Castillón y conservada en el Museo de Málaga.

Investigar sin desenterrar toda la ciudad

El programa combina excavación, georradar, magnetometría, topografía, fotogrametría y modelos tridimensionales con el estudio de materiales e inscripciones antiguos. Las dos primeras técnicas detectan anomalías bajo el suelo; la fotogrametría transforma fotografías en modelos medibles.

Estos métodos no fechan por sí solos una anomalía. Ayudan a decidir dónde excavar; después, la estratigrafía permite comprobar cómo se superponen muros, rellenos y objetos en un edificio que pudo repararse, transformarse y expoliarse en momentos distintos.

Después de Roma, la vida no se apagó de golpe

La historia del enclave tampoco termina cuando dejamos de llamarlo municipio romano. La documentación del proyecto registra continuidad hasta época andalusí, aproximadamente el siglo XII, con materiales posteriores documentados sobre las estructuras del foro. La trayectoria incluye fases de la Antigüedad tardía y testimonios numismáticos de época visigoda. Un triente de Suintila con la marca Barbi recuerda que el topónimo y la actividad humana siguieron teniendo historia tras la época imperial.

Anverso y reverso de un triente acuñado con la marca Barbi durante el reinado de Suintila
Triente del reinado de Suintila con la leyenda «Barbi», testimonio numismático de la historia posterior de Singilia.

Fuentes y bibliografía

Universidad Complutense de Madrid, «Redescubriendo Singilia Barba: entre la geoarqueología y la caracterización de la cultura material»; ficha del yacimiento; historia de la ciudad y de sus excavaciones; y equipo del proyecto.

SERRANO RAMOS, Elisa; ATENCIA PÁEZ, Rafael, «Notas sobre el teatro de Singilia Barba», Cuadernos de Arquitectura Romana, 2, 1993, pp. 207-215.

ROMERO PÉREZ, Manuel, «Un alcalde, hace 2.000 años», revista digital del Museo de la Ciudad de Antequera, n.º 63, sobre el pedestal de Marco Valerio Proculino y su recuperación.

Junta de Andalucía, Decreto 57/1996 de declaración de Singilia Barba como Bien de Interés Cultural, Zona Arqueológica.

Información de actualidad: EFE / Málaga Hoy, 22 de septiembre de 2026, sobre los resultados de la nueva excavación; 101TV, 23 de septiembre de 2026, imágenes y seguimiento de la campaña.

Créditos gráficos: fotografías del graderío de 2026 procedentes de 101TV, derechos reservados. Inscripción del foro: Caligatus, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Triente de Suintila: Numismática Pliego, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0. La fotografía de portada no se repite en el cuerpo del artículo.


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Redacción

Equipo de Redacción / Notas de Prensa / Agencias
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