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Pepe Botella: el apodo de José Bonaparte

Los españoles: especialistas en apodos

Pepe Botella fue el apodo despectivo que los adversarios de José I Bonaparte difundieron durante la guerra contra la ocupación napoleónica. El sobrenombre lo presentaba como un borracho, pero no existe una base sólida para considerar que el hermano mayor de Napoleón padeciera alcoholismo. La caricatura política convirtió unas medidas económicas sobre naipes y aguardientes en la supuesta prueba de un vicio personal.

La respuesta a por qué llamaban Pepe Botella a José Bonaparte está, por tanto, en la propaganda de guerra. «Pepe» era la forma popular de José y «Botella» explotaba la liberalización del comercio de bebidas. El mote fue eficaz porque resumía en dos palabras la imagen que sus enemigos querían imponer: la de un rey extranjero, ridículo e incapaz de gobernar España.

Caricatura de Pepe Botella sobre un pepino con naipes y vino
Caricatura antijosefina que representa a José Bonaparte sobre un pepino, rodeado de naipes y botellas. Fuente: Museo de Historia de Madrid.

¿Quién era Pepe Botella?

José Bonaparte había nacido en Córcega en 1768. Fue abogado, diplomático, rey de Nápoles entre 1806 y 1808 y rey de España desde 1808 hasta 1813. Su acceso al trono español no procedió de una elección ni de una sucesión aceptada por el país: Napoleón Bonaparte obtuvo las abdicaciones de Bayona y colocó a su hermano al frente de una monarquía sostenida por los ejércitos franceses.

Ese origen hizo casi imposible separar al monarca de la ocupación. Tras la derrota francesa en la batalla de Bailén, tuvo que abandonar Madrid temporalmente; regresó en enero de 1809 bajo la protección de las tropas de Napoleón. Gobernó un territorio fragmentado por la guerra, con una autoridad limitada y en conflicto frecuente con los mariscales franceses.

Retrato de José I Bonaparte, conocido como Pepe Botella
José I Bonaparte, rey de España entre 1808 y 1813, retratado por Robert Lefèvre. Fuente: Palacio de Versalles / Wikimedia Commons.

El origen del apodo Pepe Botella

Dos decretos de febrero de 1809 dieron munición a la sátira. El primero declaró libre la fabricación, circulación y venta de naipes, sujeta al pago de una contribución. El segundo suprimió el estanco de aguardientes y rosolis y redujo parte de los derechos que gravaban su entrada en Madrid. El rosoli era un licor elaborado con aguardiente, azúcar y sustancias aromáticas.

Sus adversarios presentaron aquellas reformas fiscales como favores destinados a satisfacer la ludopatía y la sed del rey. La imagen se difundió en coplas, pasquines y estampas. Una investigación sobre el origen documental del apodo localiza ya la fórmula «Tío Pepe Botellas» en una proclama del brigadier Mariano Renovales fechada el 28 de junio de 1809. La rapidez de esa aparición muestra la potencia de la propaganda antijosefina.

Retrato y escudo de José I Bonaparte, Pepe Botella
Retrato de José I Bonaparte junto al escudo empleado durante su reinado en España. Fuente: Wikimedia Commons.

¿Era realmente un rey borracho?

Las fuentes no sostienen esa fama. Los historiadores que han revisado su vida distinguen entre la conducta privada del monarca y la leyenda creada por sus enemigos. La burla fue comprensible dentro de una guerra en la que la imprenta y la imagen funcionaban como armas, pero repetirla como descripción biográfica convierte una caricatura en un hecho.

El grabado más conocido concentra todo el mensaje. José aparece montado en un pepino —juego visual con otro de sus nombres satíricos, «Pepino»—, vestido con naipes y acompañado por vino. No intentaba retratarlo con exactitud: buscaba que cualquiera reconociera al rey intruso y asociara su gobierno con el vicio, el desorden y la extranjería.

Caricatura de José Bonaparte arrodillado dentro de una botella
José Bonaparte arrodillado dentro de una botella en una estampa satírica de la guerra. Fuente: Museo de Historia de Madrid.

Qué hizo José Bonaparte en España

Reducir su reinado al apodo también oculta una administración reformista. El Estatuto de Bayona, los nuevos ministerios, la supresión de jurisdicciones y varias medidas de modernización respondían al modelo napoleónico. En Madrid ordenó derribar conventos y edificios para abrir plazas y mejorar la circulación urbana, lo que le valió otro mote: Pepe Plazuelas.

Esas reformas no borran la naturaleza impuesta de su Corona ni la violencia de la ocupación. La población madrileña había vivido el levantamiento del 2 de mayo de 1808 y la represión de las tropas de Murat; fuera de la capital, juntas, guerrillas y ejércitos combatían a los invasores. José trató de gobernar, pero dependía de un hermano que tomaba decisiones militares y políticas por encima de él.

Recepción satírica de José Bonaparte en Madrid en 1808
King Joe’s Reception at Madrid, sátira británica de Thomas Rowlandson según George Murgatroyd Woodward, 1808. Fuente: The Metropolitan Museum of Art.

Por qué sobrevivió el nombre de Pepe Botella

El apodo sobrevivió porque era breve, visual y fácil de repetir. Tras la derrota francesa de 1813, la memoria fernandina convirtió la guerra en un relato de resistencia nacional y dejó a José I fijado como el monarca ridículo que nunca logró ser aceptado. La complejidad de su gobierno quedó detrás de una botella imaginaria.

Pepe Botella no define al hombre; define la propaganda contra José Bonaparte. Entender esa diferencia no convierte al rey impuesto en una figura popular ni justifica la ocupación. Permite ver cómo una caricatura eficaz puede vencer a los archivos y continuar gobernando la memoria dos siglos después.


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Fuente
"El rey intruso" (1909) Carlos Carbonero

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, autor de "La Segunda Columna" (Ed.Edaf), director de este proyecto e Historiador del Arte (UNED). Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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