Decía Juan de Mariana, allá por 1601, que fue Túbal, hijo de Jafet, el primer hombre que vino a España. Y que llegó justo después del Diluvio, fundando numerosas poblaciones en la península y gobernando todas ellas de forma justa.

Jinete Íbero de Osuna

Según el antiguo testamento, fue Noé el que repartió entre sus tres hijos el mundo: a Sem le tocaron las tierras más allá del Éufrates, Cam se quedó con Babilonia y “las Arabias” y Jafet, el tercer hijo del patriarca, se encargó de las tierras del septentrión, desde los montes Tauro, incluyendo toda Europa.

Los hermanos Sem, Cam y Jafet, por James Tissot (1904)

Los descendientes de Jafet se asentaron a lo largo de esas tierras y sería Túbal, su quinto hijo, el primero que pisó las tierras de lo que hoy es España tras del Diluvio. Una tierra abundante en todos los bienes.

Estatua de San Isidoro de Sevilla en la Biblioteca Nacional

Isidoro de Sevilla, había recogido mucho antes que Mariana las historias que se contaban sobre Túbal como antepasado de todos los pueblos íberos e italianos.

Según todas estas leyendas, Túbal, fundó primero poblaciones muy al norte de los montes Tauro. Esa zona es la actual Georgia pero durante milenios se ha conocido como la Iberia Caucásica, la otra Iberia. Las tribus que fundó Túbal aparecen en la Biblia descritas en el Libro de Ezequiel y en el Libro de Isaías.

Los hijos de Túbal fueron heredando las ciudades y tierras de nueva fundación y sería su primer hijo, llamado Íbero, el que partiría —desde la Iberia Caucásica— con él hacia lo que hoy es la Península Ibérica, dándole su nombre así como al río Ebro. Íbero, y sus descendientes, serían los herederos de estas tierras.

La leyenda de Túbal, como primer rey ibérico, ha ido creciendo y añadiendo mitos fundacionales a ella. Según las crónicas de Juan Bermundo (1549) la ciudad portuguesa de Setúbal y los montes Setúbales (actuales Pirineos) fueron llamados así por él. También se le atribuyen las ciudades de Vélez-Málaga, Tafalla (Navarra), Tudela y Úbeda.

Los sucesores de Íbero fueron cuatro: Idubeda (que fundó asentamientos al noreste), Brigo, Tago (del que se dice tomó nombre el río Tajo) y Beto (primer señor de la Bética y que nombró Betis al actual Guadalquivir).

Representación sobre un mapa actual de la descripción de Iberia según Estrabón. Se puede apreciar mayor profusión de detalles en la Bética, y menor en la zona central y noroccidental de la península.

También las leyendas populares recogen a Túbal como antepasado. En Euskadi se recogen numerosas historias sobre Aitor, el fundador del pueblo vasco y supuesto hijo de Túbal, hermano pues de Íbero.

El tubalismo

Esta rama que defiende los orígenes míticos de los pueblos íberos, es defendida por numerosos historiadores a lo largo de la historia. Como hemos dicho, desde San Isidoro de Sevilla a Juan de Mariana o el, más actual, profesor Ribero-Meneses.

Heinrich Friedrich Wilhelm Gesenius (1786-1842), historiador alemán y experto en lenguas orientales, afirmaba en sus investigaciones basadas en la lexicografía que Túbal habría fundado muchísimas más ciudades, aparte de las conocidas en la Península Ibérica y las del Cáucaso. De sus teorías saldría que el río Tobol y la ciudad de Tobolsk se llaman así por Túbal y la región, que recuerda su nombre a nuestra península, de la que es Tobolsk capital histórica: Siberia.

Posibles viajes fundacionales de Túbal según las teorías de Gesenius

Fuentes:

  • Obras del Padre Juan de Mariana ( Volumen 1) S.XVII
  • Diccionario de la Biblia. Herder 200
  • Sáenz de Buruaga, Andoni (1994): «El mito de Tubal y la arqueología alavesa del siglo xix»
  • San Román, Teodoro de (1889): Lecciones preliminares a la historia universal e historia de España, Guadalajara, Establecimiento Tipográfico Provincial.
  • Valera, Diego de (2009) [1482]: Crónica abreviada de España, Madrid, Fundación Universitaria Española.

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