El gran timo del siglo XX: El hombre que vendió la Torre Eiffel

En una de las salas del Hotel de Crillon, el conde Victor Lustig, mantiene a puerta cerrada una reunión con ricos empresarios de la industria de la refundición de metales (chatarreros). Dice ser un alto cargo del Ministerio francés que se encarga de la conservación de los edificios públicos, no aclara su puesto porque no es relevante, según el.

La Torre durante su construcción en 1888

La reunión no tiene preámbulos y directamente se habla del tema principal: La Torre Eiffel va a ser derribada. Su mantenimiento es imposible de soportar por la ciudad y se va a desmontar. Son 7000 toneladas de hierro pudelado de la mejor calidad. Los hombres de negocios fueron invitados a presentar ofertas de compra sobre las piezas, en sobre cerrado por supuesto. Recordemos que, en sus inicios, la Torre no se creó para ser un monumento permanente, y en aquella época, 1925, no estaba en sus mejores condiciones. Es más… la idea de esta venta surgió al leer en la prensa parisina, en más de una ocasión, la necesidad de derribar esa Torre, levantada en 1889, y que nada tenía que ver con el resto de monumentos de la ciudad.

Lustig en una reunión en Philadelphia, 1935

Al día siguiente de la reunión llegaron todas las ofertas de licitación. Horas más tarde André Poisson, uno de aquellos acaudalados hombres, recibía una respuesta de Victor Lusting aceptando su precio. Tendría que llevar el dinero acordado al mismo hotel en el que se efectuó la reunión original.

Una semana más tarde, el señor Poisson, había reunido el dinero y acudió a la cita. Nada más llegar mostró su escepticismo al ser recibido en un Hotel en vez de en el Ministerio, el dinero que iba a soltar era mucho y no entendía como tal operación se realizaba de esa manera.

El conde hizo salir a su secretario de la sala, un tal Dan Collins, y le dijo:

La vida de un funcionario del Gobierno no es fácil. Debemos recibir cortesmente, invitar a las copas, vestirnos a la moda, y todo ello con un sueldo ridículo… no se si me explico.

Poisson comprendió al momento; era evidente que tal sugerencia, a pesar de la delicadeza que que era expuesta, no podía hacerse en el interior del Ministerio. Quería un soborno, una mordida por las gestiones. Esto, al parecer eliminó cualquier sospecha: en la mente de la víctima todos los burócratas de París eran unos corruptos, por lo que el acuerdo sólo podría ser auténtico, no había dudas ya.

Entregó sin rechistar su cheque junto a la par de un gran fajo de billetes que sacó de su cartera (el soborno) y, tras un apretón de manos, se marchó con su documento de la venta.

En menos de una hora ya había cobrado el cheque —del que nunca se supo su cantidad aunque se sospecha que fueron 250.000 francos— y poco después Lustig y Collins tomaban el famoso “Orient Express” con destino a Viena.

Vagón del Orient Express

Lustig había nacido en Bohemia, hijo de un respetable ciudadano y Collins era un modesto estafador norteamericano buscando fortuna —y nuevas víctimas— en Europa. Estuvieron alojados durante un mes en uno de los mejores hoteles de Viena leyendo cada día la prensa francesa, pero nunca apareció ninguna noticia relacionada con su estafa.

El comprador, demasiado avergonzado para denunciar el fraude, había dejado el campo libre a Lustig y Collins para que, 6 meses después, volvieran a vender la Torre Eiffel. Esa vez no tuvieron tanta suerte y la víctima acudió a la policía. Logró escapar; perseguido en el Viejo Continente, Lustig emigró a América junto a su socio, en donde se dice llegó a timar al propio Al Capone.

Años después, en 1929, volverá a planear un golpe en París, aunque tampoco tuvo mucha suerte y será detenido.

Noticia en los diario español “La Voz”:

Noticia en el diario La Matine:

Tras esta captura, en las hemerotecas se le pierde la pista, y se sabe que regresó a Estados Unidos en 1935 en donde será detenido por varios delitos asociados a la estafa y la falsificación de billetes, sería encarcelado en Alcatraz. Esta vez ya no volvió jamás.

Ficha de Lusting del FBI

Fuentes:

  • Victor Lustig, el hombre que era capaz de vender el mundo (Programa de Radio Praga)
  • Hemeroteca del Diario “Le Matine”
  • Hemeroteca Diario “La Voz”
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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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