El general que cambió una ciudad, Venancio Hernández

Un General comprometido con la ciudad de Melilla, ordenó la creación de lo que hoy es el pulmón verde de la ciudad hispano africana, el Parque Hernández (que lleva su nombre) sobre terrenos de instrucción militar. Encargó numerosas fuentes públicas para la población, la construcción de un barrio entero y la reforma de los muelles portuarios para que sirvieran como paseo a los melillenses.

Continuando con el plan de difusión de la Cultura de Defensa, promovido por el Centro de Historia y Cultura Militar, relacionado principalmente con el Ejército en Melilla, se quiere recordarla figura del General Hernández.

El general Hernández

Había nacido en Ucles, provincia de Cuenca, el 11 de febrero de 1839, era hijo de Raimundo y Ramona. Con apenas dieciséis años ingresó como cadete en el colegio de Infantería. En julio de 1858 obtiene el grado de subteniente siendo destinado al regimiento de Galicia. Dos años más tarde asciende a teniente y en 1868 a capitán. Con el Batallón de Cazadores de Madrid, tomó parte en las operaciones de persecución de los carlistas en Toledo y en Cataluña su participación en la acción de Montseny obtuvo el grado de comandante.

En septiembre de 1873 en las cercanías de Tolosa (Guipúzcoa), en la batalla de Montejurra (con este nombre se conocen dos de las acciones de armas que se libraron en las estribaciones de la montaña de Montejurra, en las proximidades de Estella, durante la primera y tercera guerra carlista), resultó gravemente herido, valiéndole el ascenso a teniente coronel. Su estado físico le obligó a permanecer prácticamente inactivo durante un año hasta que en noviembre de 1874, vuelve otra vez al norte. Meses después, en abril comienza a ejercer funciones de comandante militar en Rentería.

El tiempo que estuvo en San Sebastián, Guetaria y Vitoria, le sirvió, entre otras cosas, para ser promovido a general de brigada en abril de 1891. Recibe entonces el nombramiento como Jefe de Brigada del distrito militar de Cataluña. Iniciado el año 1893, el general Hernández es nombrado gobernador político-militar de Cavite, en las islas Filipinas.

Venancio Hernández y Fernández era Caballero de la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, Comendador de la Real Orden de Carlos III, y de la americana de Isabel la Católica, Caballero de la Orden Portuguesa de Ntro. Sr. Jesucristo. Además, estaba condecorado con la cruz roja y blanca al mérito militar y la medalla de Alfonso XII.

Comandante General de Melilla

Recorte de Iris (Barcelona. 1899). 23/12/1899, n.º 33

El 26 agosto de 1899, recibe el nombramiento como Comandante General de Melilla, siendo uno de sus objetivos prioritarios el mejorar la ciudad. Ejemplo de ello fue la transformación del Muro X (situado en lo que hoy conocemos como Avenida General Macías), que hasta entonces había sido utilizado como depósito de las artes de pesca, se convirtió en un bello lugar de recreo, estableciéndose allí algunos cafés.

El barrio de Santiago dejó de estar poblado de barracas para albergar modernas casas que aún perduran (Grupo de Pabellones de Santiago, que han superado, sin fisura alguna, los terribles terremotos habidos en la ciudad hasta de 6.5 grados en enero de 2016).

Los pabellones recién edificados

También se deben al general Hernández otros proyectos como el establecimiento de las fuentes públicas. Pero sin duda alguna, de sus iniciativas, la más conocida es el parque principal de la ciudad. En 1900 encarga a Vicente García del Campo, ingeniero militar la formación de un proyecto de parque en los terrenos del antiguo campo de instrucción.

El Parque a principios de siglo

La inauguración tuvo lugar el 18 de mayo de 1902 coincidiendo con la de la plaza de toros situada en el margen derecho del río de Oro. Todo ello para conmemorar la mayoría de edad del rey Alfonso XIII. Desde ese preciso instante el parque se convierte en el eje principal de las actividades lúdicas de la ciudad.

Pero el Parque Hernández es mucho más… Por este parque desfilaron la mayoría de los héroes de las campañas de África, los caídos en el 1909, los del 21, los del 25… Cazadores de Madrid, los oficiales Arapiles como el capitán Melgar, Los de Alcántara, el último poeta de Annual, innumerables Legionarios, Regulares… Es el parque que frecuentaban los corresponsales de guerra de principios del siglo XX y en el que casi nunca, en aquellas fechas, sonaba música en su templete de bandas, como escribió el periodista Eugenio Noel en 1912:

En el jardín hay un kiosco abandonado; sólo le faltan unas hojas secas en torno para sugerir un paisaje antimural. Yo aventuro á mi amigo que allí hay sitio para una banda militar, ó mis ojos me engañan. Pero tal vez no estuviera bien visto tocar, pues los días de luto se han cernido sobre Melilla como un nublado.

El domingo 7 de agosto de 1904 a las 17:45 horas fallecía por hemorragia cerebral el que hasta entonces había sido Comandante General de Melilla, Venancio Hernández.

La comitiva, presidida por sus hijos, se desplazó desde la Comandancia General, que en aquellas fechas estaba en la Ciudad Vieja, en la Casa del Gobernador, por las calles Concepción e Iglesia hasta la parroquia de la Purísima Concepción. Tras un responso retomaron el camino que habría de llevarles hasta el camposanto, siendo inhumado en la Galería Izquierda de la capilla en la fila 12, nº 3.

El General Hernández (Fotografía cedida por la familia Hernández-Valcarce. Colección particular)

La farola homenaje

Poco después, el propio director del Telegrama del Rif, Cándido Lobera, sería el que se encargaría de iniciar una suscripción popular para colocar un monumento en recuerdo del general que tanto les había dado, y había impulsado la urbanización de su ciudad.

Se ideó una especie de farola, o columna conmemorativa, que se ubicó en el medio del paseo del parque, aunque durante el paso de los años se ha ido desplazando hasta quedar arrinconada en uno de los extremos del parque que lleva su nombre, y que muchos lugareños desconocen por qué se llama así el parque más grande de su ciudad, quizás, mucha culpa de este desconocimiento es la ocultación —seguramente sin mala intención— de la “Farola del general“.

Para conocer Melilla, a los que están lejos, les recomiendo visitar las fotografías de Photowalk Melilla, además de en su web, en sus álbumes de Flickr, no tiene desperdicio. Se llevarán una grata sorpresa, puesto que es una ciudad aún muy desconocida para muchos:

Redes Photowalk Melilla:

Fuentes:

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