
Un equipo internacional de arqueólogos y especialistas en isótopos ha aportado nuevos datos sobre la ganadería en la Antigua Grecia a partir del estudio de restos animales excavados en Azoria, un asentamiento de Creta. La investigación, publicada el 20 de junio de 2026 en Archaeological and Anthropological Sciences, concluye que coexistieron dos modelos: pequeños rebaños vinculados a hogares y explotaciones agrícolas, y rebaños comunales gestionados de forma más especializada para abastecer banquetes públicos.
Un debate de casi un siglo sobre la ganadería en la Antigua Grecia
Durante décadas, historiadores y arqueólogos han debatido cómo se organizaba la cría de animales en las comunidades griegas antiguas. Una hipótesis defendía la existencia de grandes rebaños móviles, desplazados por el territorio según la estación en busca de pastos. Otra proponía un modelo más integrado en la vida agrícola, con pequeños grupos de animales criados cerca de las casas y de los campos.
El nuevo estudio no descarta ninguna de las dos interpretaciones. Según los autores, ambas funcionaron en Azoria, aunque en contextos distintos. Los animales consumidos en viviendas procedían principalmente de rebaños pequeños, gestionados de forma flexible y local. En cambio, los animales destinados a comedores cívicos y banquetes públicos muestran señales compatibles con movilidad estacional o alimentación controlada.

La investigación fue firmada por Flint Dibble, Alexandra J. Nederbragt, Jonida Martini, Donald Haggis, Noemi Ruberti y Richard Madgwick, entre otros investigadores. El trabajo analiza materiales de Azoria, un yacimiento situado en el noreste de Creta, con ocupación entre aproximadamente el 800 y el 100 a. C.
Azoria, un yacimiento clave en Creta
Azoria se encuentra sobre dos elevaciones con vistas a la bahía de Mirabello. El enclave fue investigado por Harriet Boyd-Hawes en 1900 y excavado de nuevo en campañas dirigidas por Donald Haggis entre 2002 y 2006 y entre 2013 y 2017. Los trabajos recientes documentaron edificios públicos, viviendas, almacenes, cocinas y espacios de comida colectiva.
El asentamiento fue reorganizado a finales del siglo VII a. C. y abandonado hacia el 480 a. C., en los últimos momentos del periodo arcaico. Esa salida dejó abundantes restos de cerámica, alimentos y huesos animales en su posición original. Para los investigadores, esta circunstancia convierte el yacimiento en una fuente excepcional para estudiar la relación entre alimentación, organización social y política cívica.
El estudio se centra en ovejas y cabras, las especies dominantes en todos los periodos y contextos analizados. También se tuvieron en cuenta otros animales domésticos, como cerdos y vacas, aunque la muestra isotópica principal corresponde a caprinos.
Isótopos para reconstruir dieta y movilidad
La clave del trabajo está en el análisis de isótopos estables. Los investigadores estudiaron 50 dientes de ovejas y cabras y huesos mandibulares asociados a 40 de esos individuos. El método incluyó valores de carbono, nitrógeno y oxígeno, conservados en esmalte dental y colágeno óseo.

Los isótopos de carbono y nitrógeno permiten inferir qué comieron los animales. Los de oxígeno aportan información sobre agua, clima, estación y, en algunos casos, movilidad. Al tomar muestras sucesivas a lo largo del crecimiento del diente, los científicos pueden observar cambios estacionales en la dieta del animal.
El resultado permite distinguir entre animales criados cerca de las explotaciones agrícolas y animales que siguieron otros patrones de manejo. En los hogares de Azoria, las señales isotópicas indican una ganadería local y variable, adaptada a disponibilidad de pastos, rastrojos, forraje y condiciones anuales. En los contextos públicos, aparecen patrones más homogéneos o compatibles con desplazamientos entre zonas bajas y altas.
Banquetes públicos y rebaños comunales
El estudio concede especial importancia a los espacios de comida colectiva. En Azoria, el llamado Edificio de Comedor Comunal incluía almacenes, cocinas y salas interpretadas como lugares de banquete cívico. Estos espacios formaban parte de un conjunto urbano con edificios públicos y zonas de reunión.

Según los autores, las grandes comidas cívicas no dependían solo de la producción doméstica. La evidencia apunta a la existencia de rebaños comunales o semiespecializados que abastecían actos públicos. Estos animales pudieron ser alimentados de forma regular con forraje o desplazados estacionalmente.
La conclusión conecta la ganadería en la Antigua Grecia con la formación de comunidades políticas. En las polis, los banquetes y sacrificios públicos no eran solo prácticas religiosas o alimentarias. También funcionaban como mecanismos de participación cívica, reunión y distribución de carne.
Una economía más compleja
La investigación rechaza una explicación única para la ganadería griega. En Azoria coexistían sistemas domésticos y sistemas comunales. Los hogares recibían animales criados en pequeña escala, mientras que los banquetes públicos se nutrían de rebaños con manejo más organizado.
Los autores señalan que estudios anteriores en otros yacimientos griegos ya habían detectado estrategias diversas, pero con muestras más pequeñas. El trabajo de Azoria aporta el primer conjunto intra-yacimiento de gran escala para el mundo griego antiguo, con 50 individuos analizados mediante un enfoque multiisotópico.
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