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Hallan en Finlandia el mayor tesoro de plata de su Edad del Hierro tardía

El detector emitió una señal. Después otra. Y luego tantas que Kalle Lappinen comprendió que no estaba ante una moneda aislada.

El 3 de septiembre de 2026, cerca de Sysmä, Lappinen localizó dos depósitos de plata enterrados a poca distancia uno del otro. Al día siguiente comunicó el hallazgo y los arqueólogos de Lahden museot acudieron al lugar.

El resultado es extraordinario: unos 4,5 kilos de monedas y objetos de plata, convertidos en el mayor tesoro monetario de la Edad del Hierro tardía conocido en Finlandia. Se ha presentado también como el mayor hallazgo finlandés de plata de época vikinga, aunque el término no implica que sus propietarios fueran «vikingos» en sentido escandinavo.

Dos escondites separados por doce metros

El conjunto no apareció en un único recipiente. Los objetos estaban divididos en dos depósitos, a unos 45 centímetros de profundidad y separados por aproximadamente doce metros.

En cada escondite había un recipiente de corteza de abedul. Junto a las monedas, los arqueólogos recuperaron un fragmento de plata cortada, parte de un brazalete, un aplique y una cuenta.

Hasta ahora, el mayor conjunto finlandés de este tipo era el tesoro de Nousiainen, descubierto en 1895, con alrededor de 1.700 monedas y un peso aproximado de 2,2 kilos.

El hallazgo de Sysmä duplica esa masa, pero su importancia no depende solo del peso. Cada moneda puede contener nombres de gobernantes, lugares de acuñación, símbolos y marcas que permiten seguir rutas comerciales.

La plata no era solo moneda

En el norte de Europa la plata podía circular como moneda, brazalete, lingote o fragmento cortado.

El valor se medía con frecuencia por el peso, y piezas llegadas desde regiones muy lejanas podían integrarse en redes de intercambio locales.

Las primeras observaciones apuntan a monedas procedentes de áreas que hoy corresponden a Alemania, Suecia y Gran Bretaña, además de dirhams del mundo islámico. Esos datos deberán confirmarse con la catalogación completa.

Los recipientes son una parte fundamental del descubrimiento. Los materiales orgánicos son mucho más frágiles que el metal y rara vez sobreviven. Su conservación puede ayudar a estudiar cómo se preparó el escondite y cómo se fabricaban contenedores cotidianos hace aproximadamente un milenio.

El gesto correcto tras el hallazgo

Lappinen contactó con el museo y el lugar fue excavado profesionalmente. Ese procedimiento permitió documentar la posición de los depósitos antes de que fueran alterados. Es la diferencia entre obtener objetos sueltos y conservar un conjunto capaz de contar una historia.

Fuentes y bibliografía


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Rosa María

Rosa María Gómez es periodista especializada en divulgación histórica, con un máster por la Universidad de Salamanca.
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