Devuelven un arrocabe robado por el escritor inglés Richad Ford de la Alhambra, 187 años después

El panel formaba parte del arrocabe del techo de la sala principal del Palacio del Partal

Una tabla decorativa, a modo de friso continuo, intrincadamente tallada que fue expoliada de la Alhambra de Granada ha sido devuelta por los descendientes del hombre que la robó hace 187 años.

 

La pieza fue robada por Richard Ford (1796-1858), un escritor inglés de viajes y coleccionista de arte que estuvo en el Palacio del Partal (cuando era “Casa Sánchez”) durmiendo durante los veranos de su estancia en España entre 1830 y 1833. Sus descendientes, los hermanos Francis y Richard A. Ford, se pusieron en contacto con el Patronato de la Alhambra en septiembre y acordaron la repatriación de la pieza “perdida”.

Partal, denominado como Casa de Sánchez, en el tiempo que estaba habitada.
Partal, denominado como Casa de Sánchez, en el tiempo que estaba habitada.

La tipología decorativa del Partal ha atribuido su construcción a la época del sultán Muhammad III (1302-1309) lo que lo presupone como el palacio -al menos parcialmente en pie- más antiguo de la Alhambra. La talla calada y la caligrafía estilizada del friso, de 2,25 metros de largo, son características del arte de la dinastía nazarí en la época de Muhammad III, por eso no hay ninguna duda de a donde pertenece.

La Alhambra ha sufrido durante siglos. Fue saqueada, abandonada, sometida a renovaciones destructivas, dañada en guerras y utilizada como vivienda improvisada por ejércitos invasores, bandidos y ocupantes ilegales.

Fue utilizado también como cuartel por las tropas francesas bajo el mando del conde Horace Sébastiani durante la Guerra de la Independencia. Sébastiani ordenó que se repararan los techos, las paredes y los jardines. El único problema fue que también ordenó volar varias de sus torres al salir por la puerta en 1812. Sin embargo, el gran héroe (porque fue un héroe) del cuerpo de inválidos José García , cabo por entonces, logró evitarlo.

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Washington Irving vivió también en el palacio durante unos meses en 1829 y escribió allí sus Cuentos de la Alhambra, publicados en 1832. Irving, quien una década más tarde se convertiría en embajador de Estados Unidos en España, ya había alcanzado renombre internacional como autor gracias al éxito de sus cuentos e historias románticas. Cuentos de la Alhambra fue otro éxito de ventas y su gran elogio por su belleza dio a Granada una renovada fama internacional.

El libro de viajes de Richard Ford, un manual para viajeros en España (A Handbook for travellers in Spain, 1845), consolidó el interés por la Alhambra. Sin embargo, no mencionó la parte en la que arrancó un trozo del Partal modo de recuerdo, y nadie tenía idea de dónde estaba la sección que faltaba o incluso si todavía existía. La única documentación de la pérdida se registró durante una restauración de 1923 cuando se cayó en la cuenta la presencia de un panel liso y sin decorar en lugar de la sección del friso original.

 

El friso pródigo fue datado por radiocarbono y los resultados confirman que fue realizado a principios del siglo XIV. Conservadores en el taller de restauración del palacio lo limpiaron, analizaron y estabilizaron. Posteriormente, el panel conservado se reintegrará con sus hermanos en el techo del Palacio del Partal.

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