El nacimiento de la Magia y las Artes Oscuras

La Magia en la antigüedad equivaldría a lo que hoy sería el estudio de un compendio de ciencias diversas, cuyo estudio y puesta en práctica hacían, a ojos del inculto pueblo llano, que los practicantes de estas artes fueran vistos como sabios y poderosos magos o hechiceras. Ellos dedicaban su vida a la ciencia y a la astrología, especialmente en Oriente.

Las gentes solían acudir a ellos en busca de adivinaciones, pócimas o incluso ciertos encantamientos. Es complicado señalar en que época nació la magia, pero debe ser algo ligado al ser humano desde tiempos inmemorables.

Algunos autores del siglo XVIII trataron de encontrar el momento y el lugar en que habrían surgido los dogmas de la Magia, con especial atención a las artes oscuras —llamadas así por el hermetismo y desconocimiento que había sobre ellas. Antoine Agustín Calmet, fue uno de esos autores, era un monje que redactó algún que otro tratado sobre ciencias ocultas y demonología.

Un siglo antes, José de Santa María en su tratado sobre “Sacros ritos y ceremonias baptismales” (1637) recogía varias teorías disertadas por importantes miembros de la Iglesia, como el Papa Clemente IX, que afirmaban que las artes mágicas provenían de las generaciones antediluvianas y habían sido Seth y sus descendientes los que habrían aprendido los dogmas mágicos del demonio. Tras el diluvio, como refleja en su texto Santa María, sería Cam (hijo de Noé) el que recuperaría estas artes y fundará escuelas de magia en Persia.

José de Santa María nos traslada una teoría del Papa Clemente IX en la que se asevera que el propio Cam, fundador de estas escuelas de magia, acabará siendo conocido como Zoroastro, ligando así su teoría con las de Diógenes, Aristóteles, Plinio o Platón en su Natura Hominis que aseguraban que Zoroastro había enseñado magia y astrología a su pueblo.

Cabeza de alabastro pintada en arcilla de un cura zoroástrico que lleva un tocado distintivo del estilo bactriano, Takti-Sangin, Tayikistán, Reino grecobactriano, 3ro-2do siglo AC.

Otro de los relatos que incluyen a Zoroastro como padre “postdiluviano” de la magia es una de las leyendas de la batalla de Bactriana, en la que él mismo se enfrenta a Ninus (o Nino), el mítico fundador de la ciudad de Nínive (Ninua) —la ciudad más grande del mundo antiguo— y descendiente directo de Baal. Un soberano que muchos autores relacionan con Nemrod de Mesopotamia.

Anti-theatro critico, sobre el primero y segundo tomo del theatro critico …
Escrito por Salvador Joseph Maner

El asedio a esta ciudad aparece en otra historia relacionada con Nino, en la que se dice conoció a la esposa de su oficial Menón, la famosa Semíramis, de quien se enamoró y desposó tras forzar el suicidio de su marido. Pero la que nos interesa es la que afirma que en la batalla por Bactriana hubo más que armas, ambos líderes conocían la magia y utilizaron sus poderes en un duelo de magia.

La historia del duelo de magia entre Ninus y Zoroastro la recogió Diodoro Sículo afirmando que Zoroastro venció el duelo haciendo retroceder al poderoso rey asirio hasta que tuvo otra ocasión. Aunque hay mucha controversia en este texto ya que, el padre Benito Jerónimo Feijoo, afirmaba que Diodoro escribía sobre otro rey de Bactriana llamado Oxiantro. Estas teorías fueron muy discutidas por Salvador Joseph Maner el cual escribió un libro en el que, punto por punto, contrariaba las teorías de Feijoo.

Faravahar, símbolo real del Zoroastrismo

De Mesopotamia, la Magia, se extendería a Egipto, Grecia y Roma, cuya presencia es bien conocida y divulgada por toda la mitología, e historia, que rodea a estas culturas clásicas. Hasta que se comenzaron a convocar los concilios cristianos:

  • El  Concilio de Elvira, el primer concilio que se celebró en Hispania (en el año 306), declara que matar a través de un conjuro era un pecado y obra del demonio.
  • El Concilio de Laodicea (360) promulga la excomunión a todo aquel que practique brujería, la adivinación, la astrología y la magia.

Con la promulgación del Código Teodosiano (siglo V) se comienza a legislar en contra de la magia, así como años después, en el Código de Justiniano prohibía expresamente la consulta de astrólogos, magos y adivinos.

Así pasó la magia al oscurantismo, pasando a ser algo muy presente, incluso virtuoso y necesario, en la sociedad a ser algo prohibido y perseguido.


Fuentes:

  • La rama dorada: un estudio sobre magia y religión (1922) James George Frazer
  • Anti-theatro critico, sobre el primero y segundo tomo del theatro critico (…) Escrito por Salvador Joseph Maner
  • “Sacros ritos y ceremonias baptismales” (1637)

Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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