Cabo Noval, poema de guerra

En 1910 se publicaba un libro en recuerdo del Cabo Noval titulado: Poema de guerra : (basado en el hecho heroico del cabo Luis Noval) de ahí parte nuestro homenaje al valiente soldado.

En la madrugada del 28 de septiembre de 1909, cubría el servicio en la avanzadilla (llamada también patrulla de escucha) del Zoco el Had, con cuatro hombres de su sección, el cabo Luis Noval Ferrao, natural de Oviedo. Pertenecía este cabo al Regimiento de Infantería del Príncipe número 3, tercera compañía del primer batallón.

Monumento a Noval en Madrid (foto:madrida360)
La noche estaba muy oscura; la tranquilidad reinaba, sin que un solo tiro la turbase. El fresco era bastante intenso, y las mantas invitaban a cubrirse con ellas.

En el fondo de un barranco próximo, cerca de un millar de moros se hallaban congregados, decididos a asaltar el campamento, pero ignoraban su entrada, y les era preciso conocerla para poder esquivar las alambradas y no ser descubiertos.

Siete de ellos, llevando puestas unas cuerdas para que en caso probable de muerte pudieran ser arrastrados y recogidos sus cadáveres, partieron en busca de la patrulla, con todo sigilo, para tratar de capturar a un soldado con vida. La idea era que el prisionero les llevase hasta la entrada del campamento a cambio de su vida.

Cubiertos con sus chilabas pardas, que hacen se confundan con la tierra, y favorecidos por la oscuridad, arrastrándose sigilosamente no tardaron en localizar a la patrulla de avanzadilla y en colocarse los siete rifeños agazapados tras los cinco españoles.

Saltaron sobre ellos sorpresivamente, asesinaron a tres instantánteamente cortándoles la garganta con su gumía; el cuarto quedó mal herido y tendido en el suelo y al cabo, nuestro cabo Noval, fue retenido por el más fuerte de los harqueños, sin que pudiera hacer nada.

Un moro que chapurreaba el castellano, trató de hablar con Noval, no sin dificultad —según contaron después sus compañeros Noval tenía un profundo acento asturiano que, a veces, dificultaba que entre ellos pudieran entenderse con facilidad. Le perdonaría la vida, si los llevaba a la entrada del campamento y, en caso de que los descubrieran tenía que decir a la guardia: “No hacer fuego, soy el cabo de la avanzadilla” o identificarse de alguna manera.

Noval reflexionó durante unos segundos y aceptó el trato. Algo tramaba ya por dentro al resolver con tal rapidez guiar al enemigo hacia el campamento.

Seguido y amenazado por los kabileños, marcharon al punto que sirve de acceso al campamento esquivando las alambradas. Cerca de la entrada un centinela dio avisó a la guardia, había escuchado un ruido y dio el:

fragmento de “La paga del soldado” de Antonio Hernández Palacios

¡Quién va!

A lo que contestó Noval:

Haced fuego que estoy rodeado de moros. ¡Viva España!

En el acto, la gumía de su captor le atravesaba la espalda, al tiempo que un balazo de la descarga de toda la guardia le atravesaba el cráneo. Caía muerto el asturiano y, junto a su cuerpo, siete rifeños; seis de ellos muertos y uno herido.

fragmento de “La paga del soldado” de Antonio Hernández Palacios
Se cuenta también que el propio Noval, aun herido de gravedad por la cuchillada, se revolvió como pudo y atravesó con su bayoneta a su captor, ya que de los testigos que recogieron luego su cadáver alguno afirmó que el cabo murió sin soltar su fusil y su bayoneta estaba ensangrentada.

Bayoneta/machete del Cabo Noval
La guardia se reforzó con todo el campamento y el harka, comprendiendo que el ataque se había frustrado, se retiró hacia los montes de Taxdirt. En su retirada estuvo recibiendo fuego desde el campamento hasta bien entrada la madrugada.

Con las primeras luces del 29, la 1ª Compañía del primer Batallón —a las órdenes del comandante Álvaro González— realizó un reconocimiento que terminó de desalojar al enemigo de sus posiciones, haciéndoles 14 bajas y que permitió la recogida del cadáver de Noval por sus compañeros.

Como curiosidad, en algunas crónicas periodísticas que se publicaron en el momento de conocer su muerte heroica, su segundo apellido variaba entre Farrás, Ferral y Terros, su verdadero nombre es Luis Noval Ferrao, así estaba inscrito en su cartilla militar y en los libros de registro. Aun así resulta curioso ver el “Terros” como en su diploma acreditativo de la Laureada. Lo que puede hacer una mala letra…

En febrero de 1910, aparecía en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra este texto:

(…) considerando que el hecho realizado por el cabo D. Luis Noval Terreros, es de los calificados “como heroicos” por la ley de 18 de mayo de 1862, el Rey (q.D.g.), de conformidad con loinformado por el Consejo Supremo de Guerra y Marina, ha tenido á bien concederle la Cruz.de segunda clase de la Orden Militar de San Fernando con la pensión anua de 400 pesetas, que percibirán los individuos de su familia que a ella tengan derecho, según expresa el artículo de la ley citada.

Busto ubicado en el Club de Tropa “Cabo Noval2 (Melilla)
Poco tardó la capital de España en reconocer el valor del joven asturiano, en agosto de 1910 estaba todo listo para instalar la famosa estatua que hoy se encuentra en las cercanías del Palacio de Oriente:

 

Vitrina del Cabo Noval en el Museo del Ejército de Toledo, algunas imágenes más:

Reportaje Gráfico del monumento de Noval en Madrid: madrida360.es

Fuentes:

  • León y Lores, Germán. Verdades amargas : la campaña de 1909 en el Rif : (relato y juicios de un testigo) – Madrid, 1910
  • Barado, Francisco Nuestros soldados (…) 1853-1922 
  • Diario oficial del Ministerio de la Guerra: 20/02/1910
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Miguel Ángel Ferreiro

Militar de carrera, Historiador del Arte (UNED) e investigador. Entre África y Europa, como el Mediterráneo.

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