
La mañana del 20 de noviembre de 1980, una perforación petrolera en el lago Peigneur alcanzó una mina de sal bajo el agua. El paisaje tranquilo del sur de Luisiana empezó a transformarse en una entrada hacia el subsuelo.
El agua invadió las galerías y en la superficie se formó un remolino capaz de arrastrar instalaciones, embarcaciones y parte de la orilla. Los trabajadores lograron escapar, pero el accidente cambió el lago y acabó con la actividad de aquella mina.
Dos explotaciones superpuestas
La perforación se realizaba para Texaco; debajo estaba la explotación de Diamond Crystal Salt. Su coexistencia dependía de conocer posiciones y profundidades con precisión. Un mismo territorio podía contener trabajos independientes a niveles distintos, conectados de forma catastrófica por una abertura.
La sal añade una particularidad decisiva. El agua dulce puede disolverla, de modo que una entrada de agua altera también el material que sostiene las cavidades. La inundación y el deterioro de la mina podían reforzarse mutuamente.

La evacuación bajo el lago
Los 55 mineros salieron de la explotación mientras avanzaba la inundación. La maquinaria y las galerías quedaron detrás. La ausencia de víctimas humanas distingue este desastre de otros accidentes mineros, sin reducir la gravedad de lo sucedido.
En la superficie, la pérdida de terreno obligó a alejarse de áreas que hasta entonces habían parecido estables. El esquema permite entender esa escala mejor que la descripción de un agujero: no desaparecía únicamente agua; también cambiaban los límites de la orilla.

El canal empezó a correr al revés
El canal Delcambre, conectado con la costa, invirtió su flujo hacia el lago. El agua que volvió a llenarlo modificó sus condiciones. El antiguo lago poco profundo de agua dulce pasó a ser mucho más hondo y salobre.
Esa transformación tuvo consecuencias duraderas para el ecosistema y los usos del entorno. Una vez recuperada la superficie de agua, el escenario podía parecer de nuevo un lago; su historia geológica e industrial había cambiado debajo.
La causa que no pudo reconstruirse por completo
La investigación posterior no consiguió establecer todos los detalles del error inicial. Parte de la documentación y de las evidencias había desaparecido durante el accidente. La comunicación entre perforación y mina está documentada; atribuir una explicación única sobre posiciones o planos exige distinguir lo probado de las versiones de los implicados.
La chimenea que hoy sobresale junto al lago conserva una referencia del paisaje anterior. El accidente de Peigneur es también una historia sobre información: lo que se sabe del subsuelo puede resultar tan decisivo como la maquinaria que se utiliza en él.
Fuentes y bibliografía
Louisiana Endowment for the Humanities, «Lake Peigneur Drilling Accident», por Jacob Gautreaux, 2023.
Lex Veldhoen, reconstrucción histórica del accidente y documentación gráfica, Historiek, 28 de septiembre de 2026.
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