Durante años, los huesos humanos dispersos entre los edificios monumentales de Göbekli Tepe alimentaron una pregunta inquietante: ¿habían sido depositados allí como parte de un ritual?
Dos enterramientos excavados años atrás y estudiados ahora ofrecen una explicación que cambia el escenario. Algunos huesos pudieron llegar a los recintos por el movimiento de tierra ladera abajo, procedentes de sepulturas originalmente completas situadas en zonas más altas.
La investigación de Julia Gresky y Lee Clare apareció el 22 de septiembre de 2026 en PLOS ONE. Publica el análisis de dos sepulturas localizadas con anterioridad y lo compara con los 928 fragmentos humanos recogidos en otros puntos del yacimiento.

Dos sepulturas bajo los edificios
Göbekli Tepe, en el sureste de Turquía, es célebre por sus pilares monumentales en forma de T. Pero las excavaciones recientes han mostrado también espacios domésticos y actividades cotidianas. En nuestro artículo sobre sus viviendas explicamos por qué el lugar no puede reducirse a un santuario aislado de toda vida diaria.
Las dos sepulturas estudiadas pertenecen al Neolítico precerámico B, aproximadamente entre 8700 y 8000 a. C.. Una se descubrió en 2012 y se excavó en 2022; la otra apareció en 2017 durante trabajos relacionados con una cubierta protectora. La fecha relevante de 2026 es la publicación de su estudio conjunto.
Una de las fosas, abierta bajo el suelo de un edificio rectangular, contenía restos de al menos tres personas.
Los cráneos, las mandíbulas y los huesos largos no estaban dispuestos como esqueletos articulados de un entierro reciente. La disposición de los restos revela tratamientos funerarios complejos, que los autores estudian junto a los procesos de erosión y relleno del lugar.

Por qué aparecían huesos entre los grandes pilares
Los investigadores compararon las marcas de conservación, fragmentación y desplazamiento de los dos enterramientos con los restos encontrados en el relleno de los edificios monumentales. Su propuesta es que una parte de esos huesos procediera de sepulturas en viviendas situadas más arriba.
Los sedimentos y los materiales habrían descendido por la pendiente hasta los espacios inferiores.
Y es que, la posición final de un objeto no siempre coincide con el lugar donde fue depositado por primera vez. La arqueología debe reconstruir también qué ocurrió entre ambos momentos: erosión, derrumbes, inundaciones de sedimentos, obras y reutilizaciones. Algunos restos muestran modificaciones humanas deliberadas, dentro de la variedad de prácticas funerarias del Neolítico anatolio.

Un lugar monumental, pero también habitado
Durante mucho tiempo, Göbekli Tepe fue presentado sobre todo como un centro ceremonial.
Los nuevos datos domésticos y funerarios obligan a ampliar la imagen. Enterrar personas bajo los suelos o junto a las casas era una práctica conocida en otras comunidades neolíticas de Anatolia. Las sepulturas ahora analizadas encajan en ese marco sin borrar la singularidad de los grandes recintos.
La investigación sigue la formación del registro arqueológico: la posición original de las sepulturas, los tratamientos de los cuerpos y su desplazamiento posterior. Las dos fosas ofrecen un punto de comparación para estudiar los restos dispersos.
Göbekli Tepe sigue siendo un lugar de arquitectura extraordinaria. Pero quizá su historia más sorprendente sea que, entre los pilares que atraen todas las miradas, aparecen también restos de hogares, suelos y muertos. La monumentalidad no flotaba fuera de la vida: formaba parte de un paisaje habitado.

Fuentes y bibliografía
GRESKY, Julia; CLARE, Lee, «First burials give insights into mortuary rites at Göbeklitepe, Early Neolithic Türkiye», PLOS ONE, 21(9), 2026, e0358979. Publicación de acceso abierto bajo CC BY 4.0.
Deutsches Archäologisches Institut, «New publication: Human remains and burial practices at Göbeklitepe», 21 de septiembre de 2026.
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