
En una ladera del este de Turquía, el terreno dibuja una silueta que recuerda al casco de un barco. La formación de Durupınar lleva décadas atrayendo a quienes buscan restos del arca de Noé. Su apariencia ha bastado para convertir un accidente del paisaje en escenario de expediciones, debates y relatos de fe.
En 2026, un proyecto coordinado por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad de Sivas Cumhuriyet, ha vuelto a estudiar el lugar. El trabajo combina cartografía, exploración del subsuelo y muestreo: la investigación pretende reconocer qué estructuras y materiales explican esa forma.
El barco que se ve desde arriba
Durupınar se encuentra cerca de Üzengili, en el distrito de Doğubayazıt. Su nombre está asociado a İlhan Durupınar, que identificó la forma en fotografías aéreas en 1959. La vista elevada convirtió una singularidad geológica en una imagen fácil de reconocer y de recordar.
Ese es parte de su atractivo. El contorno parece ofrecer una respuesta antes de que se haya estudiado el interior. Pero la historia de un lugar se reconstruye con sus materiales y su contexto: una silueta puede orientar una búsqueda sin resolver por sí misma qué la originó.

Del relato del diluvio a un punto del mapa
El Génesis sitúa el reposo del arca en los montes de Ararat. La expresión pertenece a la geografía del relato bíblico; su identificación con lugares concretos ha cambiado a lo largo de la historia de las interpretaciones.
El arca posee además una fuerza simbólica que explica la persistencia de su búsqueda: una familia, los animales y la posibilidad de comenzar de nuevo tras la destrucción. Localizarla equivaldría, para sus buscadores, a dar una forma material a uno de los grandes relatos del diluvio.
Qué observaron los geólogos
Durupınar ha sido estudiado antes. En 1996, Lorence Gene Collins y David Franklin Fasold publicaron un análisis geológico de la formación y de varios materiales presentados como evidencias del supuesto barco.
Su interpretación relacionó el contorno con procesos geológicos naturales. Examinaron también elementos y concentraciones de hierro que habían alimentado la hipótesis de una construcción naval, sin encontrar el tipo de evidencia que permitiera identificar una embarcación.
El valor de ese trabajo está en trasladar la discusión desde la semejanza visual al estudio de rocas, minerales y procesos de formación. Es el nivel en el que una interpretación puede contrastarse y revisarse.

La campaña de 2026
La Universidad de Sivas Cumhuriyet informó de un programa de campo previsto entre finales de junio y septiembre. Sus herramientas incluyen georradar, modelos bidimensionales y tridimensionales y muestras del terreno.
El georradar permite detectar contrastes bajo la superficie. Para explicar qué significan hay que relacionarlos con la geología y con las muestras: una anomalía señala una diferencia del subsuelo, cuyo origen exige análisis posterior.
El anuncio institucional prevé trabajo de laboratorio y presentación de resultados durante 2027. Por ahora, la información publicada describe un programa de investigación, no una embarcación arqueológicamente identificada.
Por qué la búsqueda sigue viva
En Durupınar coinciden una imagen poderosa, un relato sagrado y una larga historia de expectativas. Cada campaña añade una nueva capa a la relación entre paisaje, memoria y creencia.
La formación merece estudiarse por lo que pueda revelar del terreno y por la historia cultural construida a su alrededor. El próximo paso no depende de cómo parezca desde el mirador, sino de lo que permitan concluir las muestras y los estudios publicados. Esa espera también forma parte de la historia de una búsqueda que lleva generaciones mirando la misma ladera.

Fuentes y bibliografía
Universidad de Sivas Cumhuriyet, anuncio del proyecto coordinado por Cenker Atila, 28 de julio de 2026.
Collins, L. G.; Fasold, D. F., Bogus ‘Noah’s Ark’ from Turkey Exposed as a Common Geologic Structure, Journal of Geoscience Education, 44, 1996, pp. 439-444.
Génesis, capítulos 6-9, relato bíblico del diluvio y del arca; referencia a los montes de Ararat en 8:4.
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